NOISE MAGAZINE

El nuevo lujo se llama bienestar

Por Hiram Pinto

La belleza siempre nos brinda sentimientos y experiencias que nos transforman, sabemos que hemos presenciado algo bello cuando aquello inconscientemente nos mueve o nos quita el aliento: una magnifica voz en una pista de jazz, una piel radiante y brillante, un bouquet de flores o una pieza en nuestro guardarropa que amamos.

Decisiones de qué comer, cómo ejercitarse, los productos para la piel que utilizamos, el trabajo en el que estamos y hasta las personas o cuentas que seguimos en Instagram son elecciones de nuestro estilo de vida y definen gran parte de nuestro bienestar en un modo directo, mucho de esto, influenciado por los estándares de belleza que se conocen universalmente.

La palabra bienestar se popularizó en la década de los 60’s, cuando las revistas para mujeres comenzaron a publicar dietas y ejercicios para lucir un mejor cuerpo o vivir más sanas, sin embargo no era una definición que tuviera una connotación importante. Casi cinco décadas más tarde, el bienestar no es sólo una palabra que escuchamos todos los días; es una industria a nivel global que vale miles de millones de dólares y que incluye un sinfín de nuevas técnicas que van desde la medicina alternativa, hasta clases de yoga para armonizarnos con nuestro cuerpo.

El diccionario define bienestar como “estado de la persona cuyas condiciones físicas y mentales le proporcionan un sentimiento de satisfacción y tranquilidad”, sin embargo se trata de algo totalmente subjetivo ya que cada individuo puntualiza de manera personal qué es lo que lo hace estar y sentirse bien, en base a sus gustos y necesidades. Según el Instituto Nacional del Bienestar, existen seis dimensiones para lograr el sentimiento: ocupacional, física, social, intelectual, espiritual y por último, la emocional. Cada dimensión tiene una fuerza diferente que al complementarse logran ese estado que la mayoría de las personas está buscando.

Estas divisiones pueden establecer como una persona contribuye en su comunidad, como construye nuevos y mejores espacios, como enriquece su vida a través del trabajo, el desarrollo de visiones y posturas con valor, responsabilidad y cuidado personal, como estimula su creatividad, su autoestima y su sentido de dirección.

Lo más interesante para mí como redactor de moda, es darme cuenta cómo a través de dichas perspectivas podemos aportar un granito de arena a la industria. Cada vez es más común ver mensajes positivos, de inclusión y de resolución de problemas en las pasarelas y por parte de las casas más importantes de moda, lo que me pone a reflexionar en los proyectos que se preocupan por la comodidad de las personas antes de cualquier otra cosa. Como ejemplo tenemos a quiénes se encargan de diseñar y confeccionar ropa para personas con discapacidad y cómo es que existe una investigación previa que envuelve y realmente se interesa por hacer que la vida de cierto segmento sea aún mejor: la moda tiene el enorme poder de transformar las cosas para bien.

Otra de las razones por las cuáles sé que el bienestar se ha convertido en una herramienta importante para el negocio de la moda, es por todos esos mensajes de los que hablé anteriormente. En tiempos actuales, el cómo nos sentimos es más importante que cómo nos vemos y esto puede ser comprobado por nosotros mismos cuando buscamos invertir en una experiencia como un viaje a un destino mágico y no tanto en algo tangible como un bolso o un atuendo, que nos proporciona solamente una satisfacción pasajera. Pienso que lucir increíble es importante, pero sentirse bien de muchas maneras se ha convertido en el nuevo modelo de belleza y cuanto mejor nos sintamos, mejor luciremos.

“Las personas estamos buscando experiencias, sentirnos renovados, no acumular más zapatos o maquillaje.”

Entonces, ¿hacia dónde nos dirige el camino del bienestar en la industria de moda?

En sí, la conexión de la moda con el bienestar no sólo nos ofrece una oportunidad comercial, también existe un interés honesto en la industria y es de quién la trabaja, pues muchos hacen frente a la presión de ser perfectos, algo de lo que hemos hablado anteriormente y que es imposible. Esta evolución es parte del crecimiento global en donde la mente de los consumidores se altera día con día y al ser generadores de cambio en busca de experiencias, también las marcas estarán poniendo los ojos en esta área y posiblemente la manera en la que consumimos moda, también se transforme.

Un ejemplo, son de nuevo estas publicaciones femeninas que continúan hablándonos acerca del bienestar pero de una manera diferente, no sólo involucrando dietas y trucos sino también marcas de moda y belleza que están invirtiendo miles de dólares en este segmento: “Cómo combatir la depresión del domingo con cinco sencillos pasos”, “La crema milagrosa que quitará tus arrugas en tres días”, “Porqué el tomar dos tazas de té al día es lo mejor para tu cuerpo” y muchos otros títulos de artículos son modelos de lo que podemos encontrar en estas secciones que nos dicen qué productos usar, dónde conseguirlos y cuál es el mejor para nosotros.

Tal vez esta ola de bienestar sea una manifestación de todo lo que debimos aprender desde mucho tiempo atrás y que es casi lógico: el dormir bien, el saber que nuestro cuerpo necesita de ejercicio para mantenerse sano y el comer menos comida procesada son ideas fundamentales de lo que se necesita para poder realmente tener una vida más saludable.

Ojalá la industria del bienestar sí nos transforme de alguna manera y nos ayude a preocuparnos menos por cuánta batería tiene nuestro teléfono celular y sí a concentrarnos en lo que es realmente vivir bien.

Instagram: @Thebabymilk