NOISE MAGAZINE

Tráfico Humano: La razón por la cuál la moda necesita cambiar.

Por Hiram Pinto

Algunas semanas atrás me encontraba viendo unas fotografías que tomé en mi último viaje a la playa en Cancún de hace aproximadamente dos años y lo primero que saltó a mi cabeza fue la imagen de una pequeña niña a la cuál le compré, afuera de una tienda de conveniencia, unas bolsas de mano bordadas, pulseras de hilo y plumas grabadas con motivos del mar.

Cuando la niña recién se acercó a mí, denegué el comprarle algo, pero al darme la vuelta escuché la voz de quién probablemente era su mamá, llamándole la atención en un tono bastante agresivo y repitiendo más de una vez que tendría que trabajar toda la noche para poder reparar el no haber vendido ni una sola artesanía. Me sentí tan mal que regresé hasta allá y compré los “recuerditos” antes mencionados para poder ayudar, de alguna u otra manera, a la niña.

Meses después en la televisión vi un documental llamado “12 year old for sale” que contaba la historia de las niñas menores de edad provenientes de Tailandia que son explotadas como objetos sexuales para poder conseguir ingresos en uno de los países más pobres del mundo. El tráfico de personas, la esclavitud y las labores forzadas son el pan de cada día de los habitantes asiáticos, que prácticamente ofrecen a sus menores a cambio de unos cuantos centavos e inclusive, comida.

Sabemos la situación de países como Camboya, India y Birmania, que en occidente solo se observa como una situación dispersa y alejada, sin embargo, estoy seguro de que este recuerdo de la vendimia en Cancún, fue un acercamiento muy parecido a lo que se vive en las ciudades más pobladas del oriente.

¿A qué viene toda esta historia e hilos de tráfico humano?

Cuando se recurre a la esclavitud infantil, la moda no está exenta.

Por mucho muy triste que parezca, la esclavitud en la industria más importante del mundo es una puerta de salida disfrazada para aquellos que son más vulnerables, madres e hijos. Las grandes empresas posicionan sus talleres y casas de maquila en lugares en donde la mano de obra es muy barata y donde las leyes no prohiben la explotación no sólo infantil, sino humana en general; mujeres y niños de todas las edades trabajan en estos lugares sin alguna regulación que los respalde y cada día esa realidad se expande con más fuerza. Muchas de estas mujeres son reclutadas con la promesa de un futuro acogedor y de un salario justo pero tristemente se envuelven en un círculo vicioso del cuál es muy difícil escapar; lo peor es, que muchas de ellas al ser inexpertas en la costura, son catalogadas como inútiles y posteriormente se juega con sus vidas, vendiéndolas como esclavas sexuales en los mercados asiáticos.

Podemos darnos una idea: una mujer adulta puede tener ganancias de hasta cincuenta centavos por la confección de un solo pantalón vaquero y un niño, por su corta edad, sólo recibe la mitad.

Para combatir dicha opresión y realizar un cambio, hay que reconocer que se necesita proveer un camino fuera de la pobreza que es en donde se encuentran estas personas vulnerables y el ofrecer un trabajo digno es una manera imprescindible de comenzar a hacerlo.

Hay muchos gigantes de la moda que tras descubrimientos y hechos infortunios en sus talleres de producción, han tratado de cambiar esa imagen manchada lanzando campañas conscientes y dejando textos en sus sitios web mostrándose “más transparentes” acerca del proceso de confección de prendas y situaciones laborales. No obstante, todo este tema se ha convertido en un esfuerzo inútil y en un circo que realmente preocupa, porque a pesar de sus campañas, textos y anuncios a la comunidad, los descubrimientos de talleres clandestinos, alertas de sanidad y pésimas condiciones de trabajo, revelan que dichos “cambios” son sólo una pantalla de humo para desviar la vista de lo que realmente sucede.

Entonces, ¿alguien realmente está generando un cambio?

Haciendo una investigación encontré algunos proyectos interesantes que han nacido debido a las causas anteriormente mencionadas, sin embargo hay uno en específico que llama mucho mi atención.

Outland Denim es el proyecto que James Bartle comenzó en el 2011al que originalmente llamó “Denim Project” para dar a mujeres y niños vulnerables una carrera sostenible y un salario digno, para ello, instaló maquinaria de coser y planchas de carbón caliente en pequeños pueblos de Camboya.

“Conocemos a cada una de nuestras costureras por su nombre, ganan un salario digno y reciben apoyo para construir un futuro brillante. Ellas son la razón por la que hacemos lo que hacemos.” dice el apartado principal de Outland Denim. El proyecto se centra en los pantalones vaqueros para convertirlos en una artesanía altamente curada, a partir de experimentos en patrones, obtención e materia prima, lavado de piedras de mezcladoras de cemento y pigmentación denim al estilo japonés, todo esto desde cero.

Según Bartle “Todos vivimos en jeans. Si iba a producir algo, ¿por qué no producir la parte más básica del vestuario de una persona? Los pantalones vaqueros no son un objeto que se tira, sino algo que guardas durante años.”

El proyecto ha evolucionado desde su nacimiento, y no solo se ha convertido en una manufacturera de vaqueros artesanales en Camboya, sino que recientemente Caulfield Apparel Group se ha convertido en su distribuidor en Norteamérica, y hace algunos meses el equipo viajó a Los Ángeles para concientizar sobre la esclavitud sexual y el trabajo forzado, reclutando a la actriz Jaime King para difundirlo. La visita coincidió con la Caminata por la Libertad de la organización anti-trata sin fines de lucro A21, para poner fin a la trata de personas. De la mano a esto, el proyecto también basa sus principios en el cuidado del medio ambiente y en la cadena de suministro, utilizando materiales como algodón vegetal.

Es esencial que como consumidores de moda, enfoquemos nuestros esfuerzos en la investigación y en la educación de estos sucesos que afectan a una parte muy importante de la población y abrir los ojos a nuevos caminos que hagan de este planeta un lugar mejor.

Se puede conocer mucho más a fondo el proyecto, el proceso creativo, el modelo de negocio y la cadena de suministro en la página oficial de Outland Denim.

Instagram: @Thebabymilk