NOISE MAGAZINE

El papel de la mujer en una industria gobernada por hombres

Por Hiram Pinto

Me sorprende el tema de igualdad de género, diversidad y feminismo dentro de la moda.

La imagen femenina está cansada de no tener una voz acerca de cómo su cuerpo es percibido y de cómo se corrompen las principales representaciones de la mujer en el mundo de la moda y en la industria de la publicidad. Existe una desigualdad enorme, un abuso patético a los derechos de las mujeres que trabajan arduamente todos los días para crear campañas hermosas o decidir el siguiente color de temporada, la falta de diversidad en esta industria se vuelve cada vez más alarmante y todo se resume a oportunidades.

Como alguien que ha trabajado en diferentes plataformas de esta disciplina en los últimos años, he encontrado que existe un impacto profundo en la mayoría de las mujeres que conozco y cómo esas imágenes publicitarias tienden a desvelar su cuerpo. No se sienten realmente con la confianza de contar las historias de su imagen propia, o dar cualquier opinión acerca de cómo perciben el tema de éstos problemas porque apenas abren la boca y ya están siendo atacadas y juzgadas por “exageradas”. Dichas historias y opiniones son dictadas por otras personas, las imponen los medios sociales y son mayormente dirigidas por Instagram, la televisión, los publicitarios y las revistas.

¿Y adivinen quién tiene la mayor parte del poder en estos medios creativos?

A pesar de que las mujeres ocupan una gran parte del mercado (siendo por ejemplo ellas el mayor número de hábitos de compra y seguimiento de tendencias), la industria de la moda está liderada por hombres. Según cifras, el 72% de las personas involucradas en los altos mandos son varones. Ellos son los encargados de crear —por no decir inventar— estas imágenes idealizadas y forzadas de una mujer que no existe.

Como redactor es imposible no darse cuenta de estas desigualdades, que en lo personal me abruman: el escuchar a mis colegas o amigas cercanas teniendo puntos de vista diferentes acerca de este tema me hizo llegar a la conclusión de que mi deber al escribir es tener una oportunidad de narrar una auténtica experiencia y que al estar expuesto en la red, me vuelvo cómplice junto con mis textos de palabras que podrían llegar a cientos de personas y eso conlleva una responsabilidad.

La industria de moda tiene ese poder sumamente grande de provocar cambios en el pensamiento y estando presente prácticamente en todos nuestros entornos (desde las revistas que leemos, hasta nuestro feed de Instagram) perpetúan esta imagen negativa de la que hablaba anteriormente con estructuras sociales que prácticamente ridiculizan el cuerpo femenino.

Cuando empecé a escribir en plataformas de moda, recuerdo que mi primer reto fue soportar a un tipo con el que trabajé un par de meses que me dijo que le gustaba que su equipo creativo estuviera conformado por al menos tres hombres y una mujer, “porque era fácil controlar el entorno cuando se tiene a los hombres a cargo y además se les puede hablar con dureza a las chicas, ya que ellas se acostumbran al trato entre varones.” Lo primero que pensé fue que tenía una manera de estructurar misógina y posteriormente le compartí firme mi punto de vista el cual recalcaba que tener a mujeres dentro de nuestro equipo reforzaría la manera de trabajar y ampliaría los horizontes del proyecto en el cual estábamos colaborando. Eventualmente las chicas comenzaron a rotar y después de un tiempo aquel que lideraba el proyecto se fue; decidí no continuar escribiendo para ellos debido a que la visión de la mujer que tenían no concordaba con mis principios y claramente de esta manera no se iba a llegar a ningún punto. Situaciones así no se pueden ignorar, no solamente por la toma de poder sino también por el descaro de abusar psicológicamente o verbalmente con una persona por el simple hecho de ser mujer, me hizo sentir vergüenza haber formado parte indirectamente de dicho ciclo.

Después de esto me di cuenta de que la única manera en la que se puede cambiar a la industria es alzando la voz desde nuestro interior y compartiendo nuestras historias para promover la igualdad. Estoy feliz de colaborar en un proyecto el cual tiene como líder a una mujer que me demuestra que sus cualidades no son definidas por su género y que está decidida a contribuir, junto con su equipo, a que este tema de igualdad, feminidad y educación de moda sea más ameno y deje de estar en el aire, hay que poner las cartas sobre la mesa y generar un cambio.

Ojalá este tema nos una aún más en lugar de crear división, ojalá nuestras vivencias nos den el valor para poder hablar en lugar de sentir pena y así creemos una comunidad de creativos que realmente se esfuerce por dejar atrás el pensamiento machista, que crean que las mujeres pueden ser bellas sin la necesidad de manipular o modificar sus cuerpos, que también pueden ser líderes y tener ideas que generen sumas importantes en la industria y sobretodo una comunidad que tenga hambre de comunicar: que ataque el tema de la desigualdad, de los derechos de los trabajadores, de las prácticas inservibles, del género, de las oportunidades y de cómo hacer que la moda sea más representativa. Necesitamos abrir la conversación cuando sea posible y cuestionarnos todo: ¿qué mensaje estamos transmitiéndole a las nuevas generaciones cuando presentamos a las mujeres más distorsionadas digitalmente en las portadas de las revistas más importantes?, ¿Cómo esto ha afectado a nuestros propios estándares de belleza? Definitivamente es un tema amplio y con raíces que se pueden explorar minuciosamente pero estas preguntas dan pie a una reflexión sólida hacia el punto aquí expuesto.

Al final del día, no se trata de quién tenga el alto mando en la pirámide de la moda, más bien, se trata de ser más justos, más compasivos, más generosos y más honestos para así dar forma a una línea horizontal en donde hombres y mujeres tengan participación en una industria que está llena de cosas hermosas y que cada día puede ser más enriquecedora, puede ser mejor.

Instagram: @Thebabymilk