NOISE MAGAZINE

“A Quiet Place” (2018) El silencio es de todos

Por Cynthia Gonzalez

SPOILER ALERT

John Krasinski ha sorprendido a la audiencia como director y actor de la película “a quiet place” al lado de Emily Blunt, exponiendo una película de drama- horror que rescata un tema interesante para el psicoanálisis: el silencio.

La película expone la vida de una familia que busca sobrevivir a criaturas desconocidas que cazan para alimentarse y que son guiados únicamente por el sonido. Esta familia pasa por diversas dificultades en su modo de vida, sin embargo, poco a poco encuentra métodos de supervivencia: como el caminar descalzos, comunicarse mediante el lenguaje de señas y estar en búsqueda de la debilidad de los monstruos.

Uno de los detalles que llaman la atención es que Krasinski nos adentra a lo cotidiano y a los temores que nacen a causa de adaptarse a este modo de vida.

Primeramente, los personajes se enfrentan a múltiples conflictos en búsqueda de la protección de sus hijos, al inicio se muestra a los padres preocupados por la salud de uno de ellos, sin embargo, al concentrar su atención en el hijo que se encontraba enfermo perdieron de vista al más pequeño, quien intentaba tomar un juguete en busca de entretenimiento. Al salir de la tienda, el niño toma el juguete que producía sonido, el padre, al percatarse de esto se acerca a él tratando de explicarle el por qué no podía llevarlo consigo, quitándole el juguete y las baterías, lo que produce tristeza en el niño. Seguido de esto, su hermana mayor (quien tiene dificultades auditivas) se percata de la tristeza de su hermano y en su intento por recompensarlo se lo regala a escondidas de los padres (quienes ya habían abandonado la tienda) todo esto sin pensar que esto podría producir consecuencias en un futuro, ya que posteriormente el niño retoma el juguete y regresa por las baterías.

En el trayecto a casa, el niño enciende el juguete y produce un sonido alarmante, el cual genera la angustia de los padres y la atención de los cazadores, el padre en su intento por protegerlo, corre hacia él, sin embargo, no es impedimento para que el pequeño sea devorado ante los ojos de la familia.

Ante la pérdida, los personajes pasan por momentos de culpa, angustia y dificultades para elaborar su duelo y donde expresar su sentir, no es opción en esos momentos.  En adición a esto, otro factor que preocupa a la familia es el embarazo de la madre, debido a que el nacimiento de un bebé no es para nada silencioso ni sencillo.

“A quiet place” incluye un elemento importante; la hija mayor (que tiene dificultades auditivas) se encuentra en una constante protección de los padres que buscan la manera de protegerla del sonido que ella puede producir, sin embargo, este factor al igual que la culpa de la muerte de su hermano, hace crecer en ella una sensación de desesperación y de no sentirse escuchada.

Por otra parte, el cine, nos acompaña en el encuentro con aquello que coincide en el mundo interno, sea cual sea nuestra edad. En la película, el silencio en la familia va más allá de lo que se evidencía en pantalla, demostrando que el hecho de que haya palabras, no significa que exista comunicación, es decir, los padres encuentran pocos momentos para poder dialogar como pareja hasta el momento del parto, donde están en una “zona segura” (que valdría la pena pensarla metafóricamente) donde hablan sobre el nacimiento y el hijo que perdieron, planteándose el temor de cualquier padre “¿Quiénes somos si no podemos protegerlos?”. De igual manera, la relación padre-hijo se ve atravesada por la muerte de su hermano, generando ideas acerca de la culpa y del amor que aun sus padres tienen hacia ellos a causa de la distancia que se genera.

El psicoanálisis, trabaja con un elemento importante: la palabra. Sin embargo, el silencio es objeto de su interés, porque en ambos elementos se produce el encuentro con el inconsciente. Y es que todos hemos experimentado el silencio de diferentes formas, en donde da lugar a la introspección, la duda, la ausencia, el dolor, la hostilidad, etc. Y que, a su vez, el síntoma buscar decir algo para alguien.

La película nos enfrenta a una temática interesante, aquello que acontece en la comunicación en nuestro entorno, que pasa de generación en generación sin ser dicho o elaborado.

Si pensamos en estos monstruos que aparecen en la película como si no fueran exclusivos de ella, sino también de los que habitan en nosotros y que están ahí generando dificultades u obstáculos en nuestra vida, podríamos comprender el mensaje de la historia.

Curiosamente las criaturas son susceptibles al sonido, simulando un reflejo de aquello que acontece en nosotros en forma de conflicto, es decir, como si nuestros conflictos fueran tan grandes y tan atemorizantes que optan por ser reprimidas de manera inconsciente para no causar algún problema. Y que, a su vez, si se reproduce una resonancia en nuestro mundo interno pueda atraer a ese monstruo y destruirnos.

Finalmente, los temores o inseguridades que aparecen en nosotros, pueden ser escuchados y acompañados por algún profesional o conocido. Dándole lugar y palabra. Es importante pensar que se puede construir mediante lo expresado, debido a que no hay construcción sin destrucción o como se refleja en la película, posibilitar una manera de destruir a aquellos monstruos, mediante un sonido tan incomodo, pero necesario para sobrevivir.

Cynthia González

Psicóloga

Psi.cynthiagonzalez@gmail.com