NOISE MAGAZINE

Fashioned From Nature: La relación entre la moda y el medio ambiente.

Por Hiram Pinto

Es común observar que los diseñadores de moda toman inspiración de la naturaleza, lo podemos notar en la manera de incorporar brillantes flores en sus estampados textiles por poner un ejemplo. Pero si pensamos fuera del contexto estético, ¿cómo la moda puede incorporarse realmente con la naturaleza?.

Claro que hay miles de ejemplos de cómo ambas van de la mano, pero la mayoría de éstos tienen una connotación negativa siendo referentes a cómo la industria ocupa los primeros lugares en contaminación global. Ya no podemos hacer esto, no podemos simplemente adular falsamente a la naturaleza en las colecciones que adquirimos y no hacer nada, se trata del impacto que causa la moda en el medio ambiente y cómo podemos accionar para comenzar a cambiar la situación.

Siempre he creído que una manera de concientizar, además de con el ejemplo, es investigando y educando. Vivimos en un tiempo en donde todo puede ser una fuente de inspiración e información, estamos más conectados que nunca y eso nos da una ventaja increíble para ir hacia un lugar mejor, para ser mejores. Una de las maneras sobresalientes para educar es visitar las exposiciones que nos ofrecen información acerca de lo que queremos aprender y haciendo una pequeña investigación acerca del tema de sustentabilidad, encontré “Fashioned from Nature”, una exposición en el Victoria and Albert Museum en Londres que presenta vestidos de lujo junto a muestras de historia natural, nuevos e innovadores tejidos y procesos de teñido, invitando a los visitantes a reflexionar sobre los materiales que se utilizan y el origen de sus prendas.

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Vestido de día de muselina decorado con fundas de ala de escarabajo, 1868-9, Gran Bretaña.

La exposición nos ofrece una exploración de la relación entre la moda y la naturaleza desde el año 1600, presentando trajes de colecciones históricas que están hechos con materiales como lana y capullos de gusano de seda, así como algunas criaturas pequeñas con las que fabricaban las vestimentas. Así mismo, dichas prendas están acompañadas de réplicas de animales para concientizar a los visitantes los orígenes de lo que están portando y el uso de productos de criaturas en peligro de extinción como la concha de las tortugas o los huesos de la ballena azul, que son visibles también en la exposición.

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Sombrero de ante y faisán (Lophophorus impejanus), Lucienne Rabaté para Reboux, 1946, Francia.

La curadora de “Fashioned from Nature”, Edwina Ehrman nos asegura que nuestra relación con la naturaleza siempre ha sido unilateral, es decir, cree que el ser humano se ha sentido el centro del universo constantemente, desde la caza en los tiempos barbáricos hasta la domesticación de animales para el beneficio de las personas en la actualidad y que esto ha afectado directamente a la manera en la fabricamos nuestras prendas. Edwina comenta que “Durante 1600 hasta 1900 el imperialismo y la expansión del comercio trajeron nuevos y exóticos artículos a los armarios británicos y los cambios demográficos llevaron al aumento de la producción. Un solo vestido de la década de 1760 hecho con metales preciosos del Perú, tintes del Caribe, pieles de América del Norte y Rusia y seda de Europa y Oriente Medio, son un recordatorio de que la moda era, ya entonces, global.”

Esta declaración me deja con dos preguntas: ¿Qué podemos aprender del pasado? y ¿Cómo podemos diseñar de manera sustentable en el futuro?

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Ensemble, Stella McCartney, Winter 2017.  Stella McCartney

En los últimos años, el creciente impacto ambiental de la industria y la mayor conciencia del daño que está causando ha estado en boca de todos. A pesar que después del siglo XIX se introdujeron telas hechas por el hombre, muchas de ellas eran elaboradas con materiales tóxicos como petróleo y pesticidas. Entonces, ¿cómo cambiar el método de fabricación de nuestras prendas si no debemos apropiarnos de la naturaleza pero tampoco podemos fabricarlas nosotros mismos? Las protestas hacia el cambio son relativamente recientes, pero está claro que nuestras preocupaciones por el medio ambiente no son nuevas: siempre hemos causado estragos en el mundo natural a nivel mundial, y siempre ha habido quienes han tratado de protegerlo, sin embargo lo que es diferente hoy en día es la gran escala en la que opera la industria de la moda, y la respuesta está en nuestras capacidades tecnológicas: una consideración de cómo y dónde se obtienen, procesan y distribuyen artículos y sus materiales, en lugar de una división simple entre lo natural como bueno y lo hecho por el hombre como malo.

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Conjunto de recortes de cuero e hilo sobrante, Katie Jones, 2017. Fotografía de Rachel Mann

La exhibición también cuenta con una última sección que presenta una propuesta para un futuro más sostenible, algunas ideas muestras materiales tradicionales como el lino o el cáñamo mientras que otras opciones proponen soluciones más innovadoras como materiales biodegradables. “Estamos en el mejor momento para informarnos y actuar en torno al tema del consumo responsable de moda.” dice Ehrman.

Cuando hablamos de moda sustentable, ya no nos estamos refiriendo a un lujo moderno; la moda sustentable se ha convertido en la norma y debemos de dirigirnos hacia ese camino para un mejor presente y futuro.

Instagram: @Thebabymilk