NOISE MAGAZINE

La educación artística y el arte de educar.

Por Cynthia González

“El arte constituye el reino intermedio entre la realidad que deniega los deseos y el mundo de la fantasía que los cumple” (Freud, 1913)

La educación es un elemento fundamental en la vida de los seres humanos, aportando conocimientos de su cultura, desarrollando sus capacidades morales, intelectuales, pero, sobre todo, afectivas.

La introducción del arte en el modelo educativo ha llevado a los profesores a plantearse vías que abran paso a el dialogo y el intercambio de ideas mediante la expresión de la creatividad de sus alumnos. Sin embargo, adaptar modelos de trabajo multidisciplinario, en donde además de materias de ciencias exactas se incluyan disciplinas como música, danza, teatro, pintura, etc. enfrenta a los docentes a cuestionamientos acerca de la relación arte- cultura- educación.

El arte, es la vía en la que se liberan los deseos que están retenidos a nivel psíquico, que, al ser percibidos por otro, logra comunicarlos y, en consecuencia, coincidir con los propios.

De acuerdo a una publicación de “La Jornada” en el 2005 se estimaba que al menos, en las aulas se otorgaba una hora semanal a las materias en relación artística, anexando contribuciones de padres y maestros atestiguando no ser necesario, además de contar con poco conocimiento y tiempo dentro de las aulas para trabajar con el arte.

Las afirmaciones de los padres y maestros van más allá de ellos, implica todo un sistema social, político y cultural acerca de ver a los estudiantes como objeto que aprende o que se le da un conocimiento teórico incuestionable, es decir “ser como es” dejando de lado la visión de ser un sujeto, olvidando su particularidad y su creatividad.

Más allá de utilizar el psicoanálisis como una forma de buscar el origen de la expresión creativa nos acerca a percibir parte de la historia cultural a nivel inconsciente. Pensar a los estudiantes como objeto, nos conlleva a reflexionar una normalidad exigida, que, en una visión psicoanalítica, se percibe como la consecuencia de sofocar la capacidad de producir o de gozar. Observación que a menudo se retoma para entender las enfermedades nerviosas que aquejan a los estudiantes y/o población. 

Freud reflexionaba en torno a la pedagogía que “solo se puede ser educador quien es capaz de compenetrarse por empatía con el alma infantil” agregando que justamente como adultos, es complicado, ya que muchas veces se ha dejado de pensar en la infancia propia.

La introducción de un área artística en los programas educativos, podría beneficiar a los alumnos a canalizar la energía que se encuentra a nivel psíquico a metas valiosas a nivel social, proceso que es denominado sublimación. La propuesta educativa se concibe como un método viable, sin embargo, las condiciones en las que se encuentra a nivel cultural el país, se enfrentan a dificultades respecto a la responsabilidad y el compromiso que conlleva una carga como esa.

Culturalmente, se ha menospreciado el arte y la creatividad a causa de la instantaneidad que se esperan al obtener resultados, buscando ser eficaces en lugar de ser efectivos.

La educación , podría pensar en dar un cuidado a no extinguir estas fuerzas y buscar promover en los alumnos una reflexión acerca del trabajo, la autoexploración emocional y las condiciones sociales. Brindándole herramientas para plasmar aquello que no se sabe. 

Finalmente, considero que es un trabajo arduo, que no solo corresponde a los docentes, sino, a la sociedad en general, darles valor a las artes en cualquiera de sus presentaciones y prestar atención a lo que nos esta tratando de decir, ya que en ellos se encuentran las problemáticas sociales y que quizá, en ellos nos podemos encontrar, para crecer, para hacer las cosas diferentes.

Cynthia González

Psicóloga

Psi.cynthiagonzalez@gmail.com