NOISE MAGAZINE

Sequías creativas: el caos como generador de contenido

Cynthia González

En repetidas ocasiones la expresión “estar en blanco” me ha causado interés, si bien, el contexto de la frase se puede confundir con ocio o procrastinación, usualmente la referencia aborda a tener un vacío en la inspiración. Cuando hablamos de un vacío en la inspiración, nos enfrentamos a esta necesidad de tener respuestas, misma sensación de falta que ha existido desde la creación del hombre y que ha retado al ser humano a convertirse en un creador.

Considero que es importante separar las obras de arte de él proceso creativo, que, aunque van de manera paralela, el creador tiene visión propia y elaboraciones diferentes a las del espectador. Ante esto, podemos pensar que el impulso de crear es necesario para que cualquier artista produzca una obra de arte, así como cuando alguien lo realiza de forma catártica o deliberada.

Winnicott, mencionaba que al igual que el niño, el adulto está en libertad de ser creador debido a que la realidad interna se encuentra dentro de los limites de la personalidad del individuo y que, por otro lado, la realidad exterior esta fuera de estos. Es decir, que lo que acontecía a nivel interno podía ser ubicado a nivel externo mediante el juego o la cultura con ayuda de nuestras figuras paternas y las experiencias de las mismas.

Por otro lado, la sensación de estar en blanco, ha sido uno de los elementos que algunos consideran angustiantes en el proceso creativo, sin embargo “estar en blanco” también es un componente importante.  Cabe mencionar que no hay creación sino a partir de una falta, a partir de sus interrogantes personales, espirituales, biológicas y sociales; y que en cada una de las obras de arte se pretende encontrar una explicación de aquello que hace falta.

En épocas actuales la necesidad de ser productivo y de tener soluciones instantáneas se ve en la necesidad de interrogarse acerca de la producción de las misma y si giran en torno al efecto o el afecto, de igual manera el creador se ve afectado por la ansiedad que rodea la búsqueda de los medios para producir la creatividad, encontrándose atrapados en la creatividad de algún otro o de una maquina que lanza respuestas sin preguntarse las interrogantes.

De manera paradójica, ante este conflicto o caos creativo se potencializa la creación, cohabitando y siendo rostro de un mismo proceso llevando a perpetuar el arte. El autor, tiene una visión propia, de su mundo, de su imaginación, del crear o destruir. Busca acercarse a aquello que rodea su mundo y a la vez se distancia para observarlo.

¿Será acaso que necesitamos tener las respuestas o buscaríamos reconocer nuestras carencias para crear a partir de ellas?

La creatividad y las sequías de la misma corresponde a la condición de estar vivo, tanto para el artista como para el espectador las sensaciones que engloban la obra son vistas por primera vez, sin embargo, no le son ajenas, porque en el inconsciente aquel reconocimiento o rechazo que genera en él es una conexión o acercamiento al conflicto que a causa de las resistencias le era difícil salir y ha encontrado una vía por la cual asomarse.

Cynthia González

Psicóloga

Psi.cynthiagonzalez@gmail.com