NOISE MAGAZINE

La imagen borrosa del cuerpo

Por Cynthia González

En los últimos meses la industria ha mostrado una apertura a ideas y contribuciones diversas acerca de la belleza en pro de la consciencia social, estética acerca de la imagen del cuerpo.  A sí mismo, las pasarelas, portadas y maniquíes en las tiendas han tenido modificaciones y se ha celebrado el auge de una producción inclusiva en la moda, sin embargo, el cuerpo y la salud siguen siendo tema tabú en la sociedad.  

El poder de las empresas, las redes y la tecnología afecta la manera en la que se vive, el cuerpo y la imagen del mismo.  El marketing en nuestros días se concentra en alimentos y productos de consumo que su objetivo es mantener la energía olvidando el bienestar mismo, es decir se ha buscado vivir intensamente en lugar de vivir mejor.

La realidad, es que la imagen del cuerpo es constantemente bombardeada por imágenes de “perfección” que ha tenido registrado como consecuencia mas de 20 mil casos al año en lo que respecta a trastornos alimenticios e intentos de suicidio.

Pero, ¿Qué será un ejemplo equilibrado de salud y belleza?, ¿Deberíamos detener o limitar en como debe verse el cuerpo? ¿Cuál es el aporte de pasarelas plus size y de las leyes de regulación de peso en las modelos?

En primer lugar, pensemos en que el marketing busca trasmitir una imagen joven, energética y activa de la belleza con el fin de prolongar la vida, es por ello que la mayor población de consumo es la adulta. Sin embargo, pensemos en que las primeras manifestaciones de modificaciones en el cuerpo surgen en la pubertad- adolescencia, las cuales por si mismas son inquietantes, debido a que crecen los senos, aparece el vello en áreas donde no estaba, las dudas acerca de tener un pene suficientemente grande, la menstruación, entre otros; al igual se manifiesta el temor a las miradas y la comparación sobre su cuerpo con el de los iguales y se percibe como ajeno a sí mismos debido a que ahora es un cuerpo que ya no es como les había sido hasta entonces familiar.

En consecuencia, la pregunta constante en el adolescente es ¿Con este cuerpo cambiante, sigo siendo yo? Y es que de acuerdo a Dolto en el transcurso de la vida, la imagen que se tiene del cuerpo cumple dos funciones contradictorias y a su vez, complementarias : ser la imagen base, estable, unificación, que da seguridad a si mismo y a su vez, deberá integrar los estados emocionales y los deseos, debido a que nuestra imagen interna es muy distinta a la imagen que tienen los demás acerca de nuestro, agregándole el “mundo imaginario” que tiene cada quien y las representaciones sociales del mismo.

Teniendo en cuenta la transición que se tiene durante la pubertad no seria de sorprendernos que mucha de las campañas de moda inclusiva y aceptación de la imagen corporal sea dirigidas a este público, sin embargo, no es exclusivo de esta etapa.

La moda inclusiva es necesaria, sí que lo es, mucho. No obstante, podemos detenernos a reflexionar que dentro de toda inclusión debe haber algo excluido, algo fuera del contexto. Hemos visto como las pasarelas plus size han agregado a su colección modelos innovadores, atractivos y cómodos para el cuerpo de cada mujer/hombre; sin embargo, pareciera que se ha dejado de lado la importancia de un factor constante en la industria: el cuerpo como máquina.

Sea cual sea la condición, modelos delgadas, curvy, altas, petite, parecen exigir una integración en este ámbito llegando a explotar una sola imagen, “o todas delgas o todas curvy”, “o todas altas o todas petite”.   Por tal motivo, busquemos informarnos, buscar la integración de todas las áreas de la salud, que si bien vamos a fomentar una inclusión habrá que explorar las particularidades internas de la persona, es decir, concentrarnos en que la salud física y emocional son sumamente importantes, que una esta al servicio de la otra y viceversa. En definitiva, la sociedad esta buscando un cambio, se cuestiona para reorganizarse, al igual que los adolescentes.

Finalmente, busquemos el análisis interno. Podemos estar super informados, pero mal informados acerca de la salud, la imagen corporal y los trastornos alimenticios, vivimos en un sistema de violencia permanente, tanto física como verbal, incluso sin darnos cuenta. No esquivemos los conflictos, sino ayudemos a vivirlos, construyamos limites que nos vuelvan menos destructivos como sociedad, propiciemos la palabra, para escucharlo y comprenderlo y recordemos que la única persona con la que estaremos toda la vida seremos nosotros mismos.

Cynthia González

Psicóloga

Psi.cynthiagonzalez@gmail.com