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No quieres llamarte feminista y este es el por qué

Por Elsa Cavazos

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Estás cansada de escuchar feminismo esto y feminismo el otro, consideras que el movimiento esta corrompiendo tu feminidad y de cierta manera crees que es exagerado que las mujeres le “echen” al sexo masculino mientras buscan igualdad de genero.  Esta manera de pensar es totalmente normal y cambiar de parecer tomaría mucho más que platicar con tus amigas feministas.

No todos pensamos de la misma manera y hasta cierto punto es lo que hace el mundo un poco más divertido y entretenido. Si todos pensáramos no habría nada que debatir, ni nada qué comprobar, pero si habría menos conflictos y problemas. Sin embargo el ser humano es complejo. A veces terco y con pensamientos arraigados dentro de su subconsciente que van mucho mas allá de un movimiento social. Las mujeres que no se consideran feministas y le tienen miedo a la palabra no necesariamente son aquellas que no apoyan a otras mujeres, o que no creen que hombres y mujeres merecen recibir el mismo trato en el ámbito profesional y desean que les paguen igual.

Muchas también están cansadas de ser objetivizadas y acosadas, pero no quieren ser asociadas con la palabra feminista. El estigma detrás de esa palabra tiene décadas de tener connotaciones negativas hacia lo que las mujeres realmente están pidiendo cuando promueven el feminismo. Para entender mas a fondo hay que darle un vistazo al pasado, y a el entorno con el que crecimos.

Es entendible que creas que los hombres y mujeres son diferentes, porque técnicamente lo son. Biológicamente somos diferentes, y eso es algo que nos han inculcado desde pequeños. Crecemos creyendo que porque somos físicamente distintos, significa que nuestros roles en sociedad también lo son. Al ser diferentes automáticamente consideras que es imposible que un hombre y una mujer puedan ser iguales pero en realidad si lo son. La única diferencia es que nos enseñaron que no es así, y desprenderte de lo que te mostraron desde una temprana edad es muy difícil pero no imposible. Los hombres y las mujeres somos físicamente diferentes, pero ambos sexos tienen sentimientos. Los dos son sensibles pero a los hombres les enseñan que no esta bien llorar. Tienen que mostrarse fuertes y no ser débiles. A las mujeres las procuran y las protegen de más y por consecuencia muchas tienden a co-depender. Son años de diferencias marcadas entre los dos sexos que nos son fáciles de cambiar en un dos por tres. Lo que aprendemos creciendo nos define en el futuro como adulto y por consecuencia nos cuesta mas trabajo cambiar nuestra manera de pensar.

El propósito del movimiento es que a los dos géneros se les celebre y se les apoye por igual, pero al ver tweets donde dicen “men are trash” piensas: “bueno si realmente quieren igualdad no deberían de generalizar”, y eso es cierto. Aquellas que son feministas radicales no necesariamente odian a los hombres, pero están cansadas. Cansadas de que se les maltrate, se les considere no lo suficientemente fuertes o inteligentes y su manera de expresarlo no siempre es la mas delicada y bien vista. Eso nos asusta como mujeres, porque al mismo tiempo que quieres los mismos derechos también quieres casarte y tener un esposo y está bien. No quieres verte intimidante y poco accessible, al fin de cuentas estas buscando un compañero de vida al mismo tiempo que quieres que te trate con respeto e igualdad.

El feminismo tiene una sola definición, pero existen muchos tipos. De cierta manera tu puedes buscar el que mejor te describa y aplique para ti. El chiste es no confundirnos y creer que por autodenominarte con una palabra pierdes aquello que te define como mujer. No significa que tienes que odiar a los hombres y excluirlos de tu vida, ni que permitas que te abran la puerta o te inviten a salir.

Somos libres de creer en lo que queramos pero siempre respetando a aquellos que piensan diferente. El que no te consideres feminista no significa que debe de ser impedimento para tener una amistad o relación amorosa con alguien que si. Es importante respetar las creencias de aquellos que no comparten las mismas ideas que nosotros, pero nunca haciéndolos menos.

La clave es informarnos. La información cura y es una arma que siempre estará a tu favor, escuchar otras opiniones y puntos de vista nos permiten tener perspectiva. Date la oportunidad de ver el por qué muchas “intensean”… quien sabe, tal vez después te llames feminista tu también.

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Instagram: @Elsacavazos

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