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La moda como agente de justicia

Por Alina Tijerina

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El veredicto es claro: culpable. Culpable de no considerar que la ropa tiene un gran impacto en las decisiones que se toman dentro de una corte, tanto así que un criminal puede ser liberado al usar el atuendo adecuado que lo hará ver inocente, o bien, que alguien inocente sea encarcelado porque su ropa lo hizo ver como alguien lleno de culpa. La moda, en ocasiones, se considera como un acto de vanidad que solo los más adinerados tienen la oportunidad de consumir, pero la realidad es otra, la moda es una herramienta de comunicación muy fuerte dentro de la sociedad, si no es que la más importante.

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Hace poco me llamó la atención un post en Instagram que mostraba la foto de una mujer vestida de encaje blanco, flats, lentes gigantes estilo Céline y una cara de tristeza al caminar esposada por una corte. El texto de la foto mencionaba que esta semana ella, Anna Sorokin, entre otras mujeres como Cardi B, nos reiteraban que la ropa que se lleva en una corte, al ser acusadas de un crimen, es lo que puede hacer la diferencia entre un veredicto de culpable o inocente. El caso de Anna Soronik fue muy sonado en los Estados Unidos ya que trata de esta mujer que pretendió ser una heredera multimillonaria y estafó a bancos y amigos robándoles alrededor de unos $200,000 dólares. La mujer había vestido de marcas caras todo ese tiempo para que la sociedad élite de Nueva York la aceptara como “una de ellos”. Pero una vez en corte, su ropa debía ser planeada de una manera tan específica que pudiera dar el mensaje de inocencia al jurado y que, tal vez, salvara su caso. Los atuendos que usó se hicieron tan famosos que recibieron su propia cuenta de Instagram (@annadelveycourtlooks) y fueron analizados por muchos medios de comunicación, como el New York Times. No fue que la ropa era bonita o que tuviera un gran estilo, era acerca de que estaba escogida específicamente por una estilista que solía vestir a celebridades como Madonna y T-Pain, y que decidió usar blusas de Yves Saint Laurent y vestidos de Michael Kors para “disfrazar” a la estafadora. Esas prendas de lujo debían dar el mensaje de que Sorokin era inocente, que inclusive era infantil e inofensiva. Los vestidos eran cortos, de gasa, con mangas entre ¾ y largas, y siempre con colores neutros; también llegó a usar pantalones plisados negros con camisas de botones blancas, o suéteres sencillos.

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La razón por la cual se le ha prestado tanta atención a su forma de vestir es porque ya es un factor demasiado importante a la hora de formar opiniones sobre las celebridades que se muestran en la corte. Por ejemplo, Cardi B fue acusada hace poco de haber sido parte en una pelea y tuvo que enfrentar tiempo en la corte; la artista que se encontraba con un pantalón totalmente rasgado y un corset de flores en Coachella, traía puesto un vestido blanco de cuello alto, sin mangas, sobre unos pantalones acampanados blancos. Su cabello estaba totalmente recogido, ni un solo pelo suelto, y su maquillaje era muy natural y neutro; pero, sobre todo, traía una bolsa Birkin color marrón, la cual le daba un toque de elegancia y finura que normalmente no se ve en la artista con frecuencia. Este disfraz haría de Cardi B una mujer totalmente inocente ya que, ¿cómo alguien vestida tan elegante y femenina podría ser parte de una pelea? Sin embargo, en el caso de Martha Stewart en el 2004, también cargaba con una bolsa Birkin, pero esto no tuvo el mismo efecto que el de Cardi B. Martha Stewart había sido acusada de fraude y de robo de dinero, así que el traer una bolsa de tanto prestigio como es la de la marca Hermés daba el mensaje de que posiblemente ella seguía robando dinero y gastándolo en moda de lujo. El chiste es contrarrestar la imagen que el jurado tiene de la persona que cometió el crimen, de tal manera que al analizar el caso y al ver a dicha persona vestida en la corte, ellos puedan cuestionarse y considerar si realmente es culpable de tales acusaciones. La moda ya afecta las escalas de la justicia.

Una escritora para el New York Times dio su testimonio sobre sus días de planear sus atuendos cuando anunció que su maestro de la universidad había abusado de ella sexualmente. Eva Hagberg menciona que pasaba horas pensando con anticipación lo que debía ponerse ya que, en casos de abuso sexual, la ropa es un gran determinante para creerle o no a la víctima. Ella menciona que no podía usar faldas ni vestidos que estuvieran por encima de la rodilla, en sí, mostrar piel era algo contraproducente ya que ella debía dar la imagen de que era “lo suficientemente sexy como para que parezca que podrías haber sido acosada, pero que 100% no me lo estaba buscando.” (Hagberg, 2018). Ya que ella era una estudiante cuando se llevó a cabo todo el proceso legal, sus atuendos no debían ser de marca ni podían parecer nuevos, ya que la idea de que ella tenía mucho dinero para comprar ropa podía dar una imagen equivocada y tirar el caso por la borda. La manera en que ella buscaba sus atuendos era entrando a una tienda y diciendo: “Necesito algo que me haga ver como que estoy destruyendo el patriarcado”, y por lo general, esto terminaba en pantalones y sacos negros o de colores neutros con una camisa de botones blanca, ya que esto daba el mensaje de que Hagberg se tomaba en serio los hechos. Ella menciona: “No quería parecerme a lo que imaginaba que sería una víctima. No quería parecer tan oprimida que pareciera obsesionada con ser una víctima, como se sugería. No quería verme tan femenina y aniñada que no me tomarían en serio…(Hagberg, 2018). Los casos de abuso sexual son ligados con la imagen de la mujer ante el hombre y son en esos momentos en los que la manera de vestir debe ser cuidada al 100%. Cualquier bastilla más corta en un vestido puede llevar a un jurado a condenar a una mujer o a simplemente no creerle por vestirse de manera provocativa. Hagberg cuenta en su artículo que al inicio de su caso ella se compró unas botas de lujo con detalles dorados que la hacían sentir como la Mujer Maravilla, era algo que la empoderaba para enfrentar lo que le tocaría. Sin embargo, éstas permanecieron en su clóset durante todo el proceso legal. Definitivamente la moda tiene un efecto grandísimo en la sociedad y es este mismo el que puede decidir dónde va a terminar una persona. Es algo que debe tratarse con atención y cuidado con la imagen que queremos representar ya que, a veces, lo único que podemos controlar es qué ropa usaremos. 

Ojalá viviéramos en un mundo donde pudiera usar botas de tacón alto con detalles de oro y ser absolutamente confiable y creíble, pero el patriarcado todavía es demasiado fuerte. (Hagberg, 2018)

Instagram: @Alinatijerina

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