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De cómo encontre mi estilo personal

Por Kassandra Torres

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Después de años de ir y venir en este turbulento camino del estilo personal, hoy a mis 23, casi 24 años, puedo decir que tengo un presentimiento de por fin haber encontrado mi estilo personal a la hora de vestir. Un objetivo muy anhelado por cientos de personas y que muy pocos se atreven a recorrer, porque entre tantas tendencias pasajeras, el encontrar tu estilo personal es como buscar una aguja en un pajar, la aguja siendo nuestra identidad y el pajar los broches de perlas y dad sneakers de tu blogger de preferencia. Y no, no me malinterpreten, no quiero satanizar a las tendencias -bueno, tal vez un poquito-, es solo que como ya hemos comentado antes, el vivir en una era taaaaan globalizada, con taaaantas imágenes a cada segundo, hace que el distinguir entre lo que soy y lo que aspiro ser se torne en un terreno un tanto complicado.

Para entender un poco sobre mi estilo actual es necesario dar un clavado a mis recuerdos más lejanos, un día estaba triunfando con mis botas de tatiana y mi vestido de Limited Too y al siguiente navegando entre los pasillos más bizarros de Hot Topic, ¿en qué momento perdí el hilo? Porque sí, está amante de los colores y la ropa oversized lo fue todo. Y cuando digo todo, me refiero a toooodo.

Creo que todo comenzó a mis 12 años, la terrible transición de primaria y secundaria, el limbo de la identidad. Mientras yo me aferraba a mis blusas de Hannah Montana, comenzaba a notar que el resto de las niñas mutaban a una especie de niña-mujer que claramente no se caracterizaban por vestir ropa con temática de Disney Channel, al contrario, las blusas ceñidas comenzaban a aparecer, los skinny jeans se volvían cada vez más skinny, y mis piernas flacas luchaban por encontrar un par que logrará lucir remotamente ajustados en ese cuerpo que aun no entraba en el tallaje de las tiendas de adolescentes. El golpe fue duro, la realidad es que mientras todas crecían yo me aferraba silenciosamente al último suspiro de infancia que quedaba en mi ser, pero eventualmente fue hora de obligarme a crecer y fue solo el comienzo de lo que sería la eterna hora del “tratar de encajar”. ¿Dónde?, nunca lo supe, sólo tenía la idea de que nunca nadie destacaría por ser diferente ¿irónico, no?, sin embargo esta idea evolucionó a mi búsqueda de una identidad a través de la ropa. ¿Mi primer etapa? fase emo. YASSS! 

Las visitas a Hot Topic comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes y mi fleco más largo, sin embargo ahí descubrí que el negro no me definía por completo y evolucione a una extraña clase de emo colorido ¿? no lo sé, me cuesta recordar esta etapa sin reir en el intento por la cantidad de corajes que hacía pasar a mis papás al hacerlos recorrer todo el mall en búsqueda de los super skinny jeans rosas que añoraba en mi corazón. Pero tristemente, una vez más entendí que eso no me definía, entonces descubrí a Taylor Swift y mis pulseras de picos se convirtieron en vestidos de flores y botas vaqueras en verano, comencé a conectar con mi energía femenina desde una perspectiva diferente, entendía que me gustaba el color y las prendas vaporosas, pero de igual forma la presión social atacó de nuevo y los comentarios sobre lo “cursi” que lucía no se hicieron esperar. Las “populares” cuestionaban mis elecciones de atuendo en un tono sarcástico y los hombres simplemente no entendían y preferían clasificarme como “la amiga rara”, “la inocente” o “la niña eterna”, no girlfriend material at all btw. 

 

Todo eso es una carga pesada para alguien de 16 años, por ello mi prepa la clasificaría como la temporada en que lo intenté todo en temas de moda. Desde emo, hasta country para terminar en niña fresa promedio, rockeando la bolsa Michael Kors del momento y buscando los flats genéricos de mi preferencia. Por fin parecía que pertenecía a algún lugar. Que equivocada estaba.

Al llegar a la universidad me dí cuenta que había pasado casi una década jugando a ser alguien que definitivamente yo sabía que no era. Durante años me habían enseñado que la mínima muestra de mi identidad era cursi, infantil, ñoña, rara, soñadora, inocente, y que todo eso estaba mal. Me habían enseñado que mis piernas eran más flacas de lo normal y que tenía una cara infantil, que la ropa holgada me hacía ver más pequeña y que los pantalones ceñidos hacían notar mis nulas caderas. Me enseñaron tanto sobre mi exterior que dediqué años a ocultar mi propia identidad, mis gustos, mis colores, mis formas. Y sólo después de descubrir todo eso, de sacarlo a la luz, abrazarlo y sanarlo, es que encontré quien soy yo a través de la ropa. 

Y no, no les digo que mis inseguridades han quedado erradicadas, pero si han sido uno de los motores más importantes en este mágico camino para encontrar mi estilo personal. Decidí hacer las paces conmigo misma y abrazar cada una de las cosas que me enseñaron que estaban mal sobre mí, porque sí, tenían razón, soy cursi, soy empalagosa, soy exceso de color, soy pequeña, soy demasiado soñadora, a veces incluso se me van los pies del piso, pienso en fantasía y me gusta vestir fantasía, busco volumen, excentricidad y experimentar, amo las prendas grandes porque me hacen sentir segura y volátil, escondo mis piernas, pero también las muestro porque me han traído caminando hasta el día de hoy. Solo el día que entendí todo eso, fue el día que pude definir lo que es el estilo personal para mi.

XO!

Instagram: @Kasstorress

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