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Merci Paris: De cómo esta temporada hizo que me volviera enamorar de la moda

Por Alina Tijerina

En un momento tan crítico para el planeta tierra como en el que nos presentamos hoy en día, la industria de la moda se la ha pasado en un estado muy tenso. Los diseñadores se la viven pensando en maneras de hacer sus productos de forma sustentable, lujosa y aun así poder mantener los precios. Todos nos encontramos bajo la lupa de la sustentabilidad viendo qué errores ya no podemos cometer y nos mantenemos callados sobre los placeres culposos que pueden ser malignos para la ecología. Pero la semana de la moda en París nos dio un respiro de toda esa angustia. Para ser honesta dejé de ver las pasarelas por la culpa que sentía de cómo habían sido producidas las prendas, el sentimiento de presión por poder trabajar más duro para alcanzar el día que me pueda comprar algunas de las cosas vistas en la pasarela, etc. Sentimientos “malos” que no habían llegado antes en mis estudios de diseño. Sin embargo, Paris Fashion Week me recordó el amor profundo que le tengo a la moda. Los performances que se llevaron a cabo en pasarelas como la de Thom Browne; la maravilla que fue ver ese final con la actuación y la música hicieron que la sonrisa regresara a mi cara. Sentirme admirada por el trabajo y la creatividad detrás de un evento tan especial para los diseñadores me recordó esa inspiración que me llenaba cuando estudiaba y generaba mis propios productos.

Siempre dije que una de las razones por las cuales me enamoré de la moda fue por cómo es, que en realidad, es una galería de arte desfilando sus obras en un espacio curado y ambientado de forma que la experiencia fuera total, 360º. Ese era mi sueño y París me lo regresó. Agregando a ello la representación de la sociedad actual dentro de sus diseños y la burla que hace a algunas de las actitudes que llevamos a cabo, pongo el ejemplo de Nina Ricci y sus “bucket hats”, los cuales eran literalmente cubetas. Fue el highlight de mi semana. De eso se trata la moda, de ver a la sociedad en las pasarelas, de recibir mensajes por parte de nuestros creativos y atenderlos. Generar discusiones sobre cómo hay que divertirnos en medio de toda la tragedia que sucede a nivel mundial.

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La pasarela de Issey Miyake trajó un golpe de felicidad a mi vida que no había visto en mucho tiempo dentro de la moda. Mezclando la tecnología con el arte de la danza y de la música generó una experiencia que todos necesitamos presenciar, una dosis de inspiración que a nadie nos vino mal en estos tiempos tan turbios.

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Pero el clímax de la semana para mí fue la pasarela de Balenciaga. Como mencionaba anteriormente, todo lo que implique un mensaje por parte de la moda hacia la sociedad es lo que más me fascina de la industria. Y en momentos en los que la política americana esta tan basura y hay discusiones sobre quién tiene el poder,  Balenciaga llegó a callarnos la boca. El inicio de la pasarela con la sastrería de hombre con un fit inadecuado, la referencia que hace al presidente estadounidense fue agresivo. Aún más cuando le siguen mujeres que portan una sastrería perfectamente hecha, con unas hombreras gigantes que hacen del cuerpo de la mujer uno alto e imponente. Para mí el mensaje fue claro, aquí la fuerza la porta la que cargar tremendas hombreras. Un estilo de ropa que definirá el poder dentro de una sala, en este caso, la imitación de la sala de las Naciones Unidas. Quien dice que la moda es superficial y sin impacto, lo invito a ver esta pasarela y decirme que no impacta en la sociedad. No me hubiera sorprendido que entrara al final una niña con un cartel haciendo referencia al poder de Greta Thunberg en el mundo.

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Paris Fashion Week nos recordó que la moda está aquí para discutirse y para escucharla, pero, sobre todo, para disfrutarse. Yo sé que nuestro planeta tierra está sufriendo y que debemos hacer cambios en nuestro día a día para poder ayudar a reducir el daño. Pero también hay que recordar que la vida debe disfrutarse, que está bien ver las pasarelas de moda sin sentir culpa o angustia de que el mundo se está acabando. Porque son pocos aspectos de nuestras vidas, como lo es la moda y el diseño en general, que están aquí para hacernos sonreír con solo ver una pieza de arte y crear curiosidad sobre la creación de algo. Pequeñas y grandes distracciones en nuestra vida que no son del todo serias y que nos harán querer bailar de felicidad con un vestido que rebota.

Instagram: @alinatijerina