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El origen de la Catrina y su moda

Por Melissa Jáuregui

Este fin de semana, recién terminan las celebraciones de nuestra cultura mexicana, junto con algunas otras adoptadas como Halloween. Calaveras, altares, pan de muerto, flores como el cempasúchil, girasoles y rosas, son solo algunas de las decoraciones y ofrendas tradicionales que se utilizan año con año para rendir homenaje a los fieles difuntos.

En esta época, las decoraciones de cráneos, calaveras, alfeñiques e incluso disfraces y vestimentas de la catrina son muy tradicionales. Seguramente viste al menos dos o tres publicaciones en tu instagram de disfraces de la famosa catrina, ¿verdad?

La catrina es un personaje icónico de la cultura mexicana, que utilizamos como inspiración para disfrazarnos, llenarnos de hermosas plumas y maquillarnos con mucho entusiasmo, pero ¿en realidad sabemos su origen?

Su nombre original es «calavera garbancera», dado por su creador José Guadalupe Posada, ilustrador y caricaturista mexicano, conocido por su crítica social y política a través de su trabajo.

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El nacimiento de este personaje fue para representar a la sociedad de la época que pretendía ser de clase social alta, aparentando un estilo de vida que no les correspondía, rechazando su propia cultura, herencia y raza. Es por eso, que la calavera garbancera en sus bocetos originales no tenía vestimenta, más que un elegante sombrero de plumas de avestruz, haciendo referencia a muchos mexicanos del pueblo que son pobres, pero aún así querían aparentar ser europeos.

Años después -en 1947 para ser exactos-, el famoso Diego Rivera decide crear una obra llamada «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central» (ahora principal obra de exhibición en el Museo Mural Diego Rivera), dónde uno de los principales personajes es la catrina, nombre que el mismo le dio a la calavera garbancera, por la inspiración de lo que se le conocía como catrín. El catrín era la definición de una persona elegante y bien vestida.

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Diego Rivera no sólo la bautizó con el nombre de la catrina, sino le dio su vestimenta característica que hoy en día conocemos muy bien. Además de su elegante sombrero popular, el muralista le añadió una estola de plumas, evocando a Quetzalcóatl, y la pintó usando un vestido de cuello alto muy al estilo de la época victoriana. En ese entonces, era habitual utilizar estos vestidos.

El maquillaje cargado en negro y blanco que hoy en día se utiliza para simular a la catrina, son parte de sus rasgos definidos. Los adornos, brillos y demás son solo un extra que se le ha ido agregando a lo largo del tiempo.

En la actualidad, la catrina es una grande inspiración para las celebraciones y fiestas, dentro y fuera de México. Por lo que es importante reflexionar sobre su verdadero origen, porque todos queremos disfrazarnos de catrina, y sin duda alguna, hoy en día seguimos viviendo entre catrinas, pero creo que nadie quiere ser una catrina, ¿cierto?

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