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¿Por qué el cubrebocas no debería de ser un fashion statement?

Por Kassandra Torres

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El mundo está pasando por algo nunca antes visto en las últimas décadas, un hecho que sobrepasa cualquier tipo de ficción y que nos ha obligado a poner en perspectiva nuestro propio funcionamiento como sociedad, así es, la pandemia del Covid-19 llegó a poner en duda nuestras prácticas de consumo y modelos de trabajo, la inequidad social y nuestras estrategias para combatirla, pero sobre todo, ha llegado a afectar en muchos niveles a millones de personas a lo largo del mundo, poniéndonos así en un momento traumático a nivel colectivo, que como Vanessa Friedman, directora de moda en el New York Times, menciona, se convierte en la perfecta oportunidad de negocio para el sistema capitalista.

“Capitalist opportunities often emerge from times of trauma. That doesn’t make the origin stories any less uncomfortable.”

Vanessa Friedman para el New York Times

Porque si, conforme el crecimiento de la curva de contagios del Covid-19 iba creciendo, también comenzaban a aumentar las ofertas en el mercado de versiones muchísimo más “fashionables” del tradicional cubrebocas, el objeto con mayor relevancia en la actualidad debido la contingencia sanitaria a la cual nos enfrentamos, y del cual cientos de marcas comerciales y de lujo a nivel global han dependido en las últimas semanas para aumentar el número de ventas. Así fue que lo que comenzó como marcas de lujo cambiando el giro de sus producciones para maquilar cubrebocas quirúrgicos para personal médico, se convirtió en producciones enteras dedicadas a la “modernización” de dicho artefacto cuyo fin principal es protegernos de la propagación del virus, ahora convirtiéndose en el objeto de deseo más importante en el mercado de la moda actual.

“En esta pandemia, me rehuso a repensar al cubrebocas como un símbolo de la moda o un “objeto de deseo”, perdón pero es nuestra realidad, no puedo ignorar que hay gente que no tiene alcance a ellos o que personas están muriendo.”

Oscar Ch para Perdón Mag

Sin embargo, como lo menciona Oscar Ch en su texto para la revista Perdón Mag, pensar en el cubrebocas de una forma “glamourizada” se vuelve complejo considerando que detrás de él existe una crisis mundial que no ha podido ser frenada y que ha cobrado la vida de más de 277,000 personas a lo largo del mundo, esto sumando el difícil panorama al que se enfrentan miles de familias en nuestro país, que debido a la contingencia han perdido sus empleos o se han visto obligados a frenar sus negocios, dejando así a miles de personas sin ningún tipo de ingreso para solventar sus necesidades básicas. 

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#Opinión 😷. “En esta pandemia, me rehuso a repensar al cubrebocas como un símbolo de la moda o un “objeto de deseo”, perdón pero es nuestra realidad, no puedo ignorar que hay gente que no tiene alcance a ellos o que personas están muriendo. ¿El cubrebocas es un símbolo de nuestro tiempo? Sí, los hemos visto usarse por diferentes motivos y Vanessa Friedman los cita muy bien en su artículo “The Mask” para @nytimesfashion pero me niego a que entren en el ya obsoleto sistema de tendencias internacional, a que ahora sean el “must have” de mi guardarropa y motive a los diseñadores a lanzar una colección de “face masks” de lujo para el fashionista encerrado en casa. El COVID-19 es un parteaguas en nuestras vidas para repensar el papel tan fuerte que le hemos dado a la industria de decirnos “qué es lo que necesitamos” ¿Necesitamos un cubrebocas con un logo de diseñador para finalmente podernos expresar en esta cuarentena? No, y menos cuando muchos de estos fueron diseñados solo para proteger de la polución, fueron lanzados antes de este escenario en crisis. Lo que necesitamos en verdad, es que el número de cubrebocas, de material de protección y de diagnóstico efectivos incremente para que más personas puedan estar protegidas de esta pandemia y la curva baje. Creer que el rol del diseñador de moda es vestir a la población privilegiada en tiempos del Coronavirus en una especie de desfile de moda apocalíptico, es un gran retroceso...” . . #linkenbio para leer el texto completo de @eloscarche

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La inequidad es más visible que nunca y mientras cientos de personas salen de sus casas sin ningún tipo de protección debido a la falta de recursos para adquirir cubrebocas, del otro lado del espectro somos testigos de marcas ofertando dichas mascarillas en más de 200 dólares, todo esto bajo una nueva estética que busca glamourizar a este elemento de protección convirtiéndolo en el nuevo objeto de deseo en la moda, así es, la industria no perdona.

Y sí, es una realidad que la moda es un reflejo de la sociedad que la vive, por ello y debido a la contingencia, es inevitable que el cubrebocas se vuelva un elemento de protección que nos acompañe de manera obligatoria y colectiva durante los próximos años, sin embargo, es importante discernir y aprender a diferenciar entre el uso de dicho elemento y la glamourización del mismo, ser conscientes de la carga política y social detrás de cada cosa que usamos y vestimos y el impacto detrás de la glamourización de un elemento que debería de garantizar la protección de todo ser humano, no privatizarlo como un objeto de deseo. Por otro lado y para terminar, es importante apoyar a comerciantes informales, artesanos y marcas emergentes que han lanzado cubrebocas y caretas para subsistir y mantener a sus familias durante esta crisis. Más allá de ver al cubrebocas como el objeto de moda del momento, tenemos que verlo como un elemento de protección que garantice el bienestar de todo ser humano.

COVID-19 Fashion Trend: Masks, Masks, and More Masks - Parentology

Instagram: @Kasstorress

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