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La historia detrás de los pantalones y el empoderamiento femenino

Por Danna Cardoso

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Aunque definitivamente ahora son una pieza esencial en nuestro guardarropa, hace décadas no era el caso. En algunas civilizaciones, han sido prendas comunes durante siglos o inclusive milenios. Pero no en gran parte de la cultura occidental. En Estados Unidos, las mujeres generalmente usaban faldas largas, con la excepción de si era complemente necesario, como para el deporte o trabajos pesados. Si bien hubo algunas mujeres que defendieron los pantalones en el siglo XIX, fueron “aceptables” hasta mediados del siglo XX.

Spirit Bio: First Woman to Wear Pants in Public – The Horse and Crow

El implemento de la prenda para el día a día tiene sus raíces en el movimiento de reforma del vestido a mediados del siglo XIX. Aunque había mujeres de esa época que ya usaban ropa similar a un pantalón si realizaban ejercicio físico o tareas domésticas, se usaban fuera del ojo público. La mayoría usualmente usaba faldas largas que se sentían pesadas, voluminosas y limitaban el rango de movimiento. Algunas mujeres, adoptando el concepto de “vestimenta lógica”, querían la opción de usar pantalones en público y otras para razones puramente prácticas, como por comodidad. Para ciertas, la libertad de usar pantalones estaba vinculada al movimiento de los derechos de las mujeres, una cruzada radical y controversial de ese momento.

En 1851, la primera defensora de los derechos de las mujeres, Elizabeth Smith Miller, presentó a Amelia Bloomer una prenda conocida como el “vestido turco”, que presentaba una falda hasta la rodilla sobre unos pantalones. Bloomer al sentirse a gusto y finalmente libre, empezó a promover la prenda. incluyendo instrucciones de cómo utilizarla en The Lily, un periódico dedicado a la Emancipación de la mujer de la injusticia, el prejuicio y la intolerancia. Esto creo una locura por la prenda, que llegó a conocerse como bloomers.

Elizabeth Cady Stanton, Susan B. Anthony y Lucy Stone, otras pioneras de los derechos de las mujeres, adoptaron este estilo de vestimenta en la década de 1850, refiriéndose a él como “la prenda de la libertad”

Casi un siglo después en 1933, Eleanor Roosevelt se convirtió en la primera dama de estados unidos en utilizarlos en un evento formal, presentándose con pantalones de montar, como consecuencia de no tener tiempo para cambiarse después de un paseo a caballo por la mañana. Sin embargo, parecía estar de acuerdo con circunstancia poco convencional, posando para una foto. También en esa misma década, Katherine Hepburn fue la primera actriz en salir en con pantalones en la pantalla y Vogue publico la primera foto de una mujer utilizándolos en 1939.

First Ladies Wearing Pants

Pero no fue hasta que las mujeres comenzaron a trabajar en las fábricas haciendo el trabajo pesado, que por seguridad se requería que comenzaran a usar pantalones. Al principio, solo tenían que conformarse con usar la versión masculina, pero con una creciente fuerza laboral a principios de los cuarenta, empezaron a ser diseñados especialmente para ellas. Eran mucho más fáciles de usar que una falda o un vestido, especialmente en trabajos pesados.

La prenda solo se usaba públicamente en el trabajo, pero a medida que se terminaba la década, las mujeres comenzaron a usarlos como atuendo diario.

Su extensión a un público mayoritario, no llegaría hasta que es realmente popularizado por la alta costura en los sesentas, en gran parte gracias a Yves Saint Laurent, que en 1966 lanza por primera vez el esmoquin femenino.

El legado de Yves Saint Laurent en cinco diseños

A finales de la década y principios de los setenta, empezaron muchas revoluciones, en especial la de los jeans. Se convierten en la primera prenda mixta y constituyen un emblema del movimiento revolucionario en los campus universitarios, el amor libre y el rechazo a la guerra de Vietnam, de la lucha de los afroamericanos por derechos civiles y del resurgimiento del feminismo. Con el estilo hippie,  experimentaban una difusión masiva entre las masas.

Luego, impulsados por el movimiento de los derechos de las mujeres y la tercera ola del feminismo, los pantalones se establecieron firmemente como una opción popular y apropiada para las mujeres en el hogar, en la calle y en el trabajo.

Como nos tocó luchar por el derecho de votar, utilizar minifalda y anticonceptivos, también nos tocó luchar por el derecho a sentirnos cómodas. Y, sin embargo, a lo largo de la historia, las mujeres hemos estado continuamente sujetas a varias reglas y regulaciones que dictan lo que “podemos” y “no podemos” poner en nuestros cuerpos. 

Instagram: @Danna_diamandis

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