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Comida y ropa, una historia de amor eterna

Por Marcela Guevara

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Llevaba algunos días pensando en cómo la comida se ha vuelto un referente en mi forma de vestir. Me pareció muy divertido que una mañana después de desayunar hotcakes, quería seguir con ese sabor dulce de la miel e inconscientemente elegí, una blusa en tonos cálidos y unos pants porque son cómodos y el azúcar es reconfortante.

Chistoso, ¿no? Al siguiente día, no me quité mis pijamas hasta el mediodía después de comer y fue que, elegí unos pantalones con estampado floral de tela ligera y fue justo después de haber comido una ensalada.

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De inmediato pensé en la tendencia #stickofbutter, impulsada por Harling Ross de Man Repeller en diciembre 2018. Con la que, casualmente, se dió cuenta que varios de sus looks monocromáticos asemejaban una barra de mantequilla. Concluyó que esa combinación de colores era perfecta porque unía cuatro factores clave; la mantequilla, un alimento que hace que miles de platillos sepan a cielo (pan tostado con un poco de mantequilla, pasta con mantequilla y queso, huevito con mantequilla); la segunda, la creación un grandioso hashtag; tercera, una fórmula sencilla para vestir solo busca algo blanco, amarillo o kakhi; cuarta, un look de invierno que te saca de tu zona de confort de negro, azul y gris. 

Después, en esta ardua investigación sobre la relación ropa-comida, encontré un evento bastante novedoso. Cook & Fashion, creado a inicios de los 2000 en San Sebastián, España. Éste es una pasarela que reune a varias casas de moda locales e internacionales como Cristóbal Balenciaga, Escada, Marina Rinaldi, Max Mara, Leire Santillán, Jesús Del Pozo, Francis Montesinos, Agatha Ruiz De La Prada y, mientras las prendas desfilan, el público degusta platillos preparados por chefs reconocidos que combinaban (desde textura, color, aroma y sabor) con la ropa.

“Los diseñadores “crean” platos que luego sirven de inspiración para diseñar vestidos,” comentó Marcia Veneziani, en su ensayo Moda y comida: una alianza que predice hechos económicos (2017). No soy diseñadora de ropa pero sí de mi estilo entonces, sucede algo parecido. Veo comida y la tomo como inspiración para vestirme. Porque es lo que veo y pienso constantemente además del efecto que tiene en mí, placer y felicidad.

La comida forma parte de la cultura y la moda es un reflejo de ella. Entonces, ¿por qué no vestirse como un pastel de cumpleaños o queso derretido?

Instagram: @Marcelaguevara1

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