NOISE MAGAZINE

Hablemos de telas sustentables mexicanas

Por Fran Bahena

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Hola ¿Cómostán? Espero me recuerden, el mes pasado les platiqué de cómo aunque a veces es pesado involucrarse en temas de sustentabilidad y responsabilidad social, siempre existen aliados que van apareciendo en el camino que nos permiten dar respiros y entender que lo que hacemos lo hacemos por un bien común y no nada más por nosotros mismos.

Hoy estoy muy feliz de platicar un mes más con ustedes sobre una parte de la industria de la moda que es pilar en la construcción de este ideal de sustentabilidad que tanto esperamos en la vida: hablemos de telas sustentables. Lo considero un pilar porque para caminar hacia la sustentabilidad en la moda hay que tomar en cuenta todos sus procesos y uno de los primeros procesos es justamente las materias primas con que se construye la tela que forma nuestra preciosa ropita.

En el artículo de investigación Fibras textiles naturales sustentables y nuevos hábitos de consumo de Claudia Villegas Marín y Beatriz González Monroy, se señala que “Para que un textil sea certificado como ecológico, en su proceso de elaboración debe minimizar el impacto ambiental a partir de diferentes alternativas: usar de forma racional los recursos naturales, consumir la mínima cantidad de energía, reciclar agua, usar cultivos hidropónicos (que no necesiten tierra), mantener las características naturales de la materia prima, no usar procesos químicos sino físicos o mecánicos, utilizar elementos biodegradables y que no dañe la salud de los obreros ni de los usuarios”.

Híjoles, creo que nuevamente los estoy abrumando, pero no tanto, aquí les van buenas noticias 😀

Actualmente, en el mundo existen muchísimas alternativas de telas: algodón orgánico, algodón reciclado, bambú, lana orgánica, lana reciclada, lino y cáñamo son algunos de los ejemplos más conocidos.

También entran ya en este panorama de posibilidades las telas creadas a partir de residuos orgánicos vegetales como la tela banano o fibra de musa (creada a partir del tallo de los plátanos); la fibra de coco (hecho a partir de la cáscara de coco); la tela de piña, también conocida como Piñatex, que además es muy similar al cuero; el Muskin o cuero de seta que tiene una apariencia parecida a la gamuza; el tejido Seacell (formado a partir de algas y pulpa de madera); también está la fibra generada a partir la leche agria (o leche descompuesta) y esta fibra en específico es importante porque es la primera fibra artificial producida sin compuestos químicos dañinos al medio ambiente y además la creó una mujer ¡yei! La bioquímica y diseñadora de modas Ana Domaske, el nombre de este tejido formado a partir de la caseína de la leche fue bautizado como Qmilch.

A toda esta bonita variedad agréguenle también todas aquellas fibras elaboradas de combinaciones de las anteriores o de otras combinaciones vegetales como el BioCouture, una fibra creada por la diseñadora Suzanne Lee que proviene del té verde, la kombucha y el azúcar. Y cada día se suman más.

Es precioso imaginar un futuro en donde nuestro ropa sea totalmente compostable, sin embargo ¿qué tan cercano estamos a que estas fibras sean una realidad industrial en México? Desde mi perspectiva: mas o menos cerca, jiji. En nuestro país empresas como Novarobi y Morphoplast en el estado de Tlaxcala y Texeco y Telas Miro en el Estado de México, están innovando constantemente y elevando la calidad de los textiles sustentables y reciclados en nuestro país para que la industria siga creciendo.

Platiqué con Nelly Peña López, marketing manager en Grupo Miro, sobre qué telas sustentables ofrecen actualmente, pero en específico me interesaba mucho conocer su experiencia dentro de la industria de la moda en la sustentabilidad.

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¿Cómo funciona la industria de la sustentabilidad desde la experiencia de Grupo Miro?

Para contestar esta pregunta, no podemos perder de vista que estamos en un mundo globalizado en donde la ley de la oferta y la demanda sigue mandando, hoy por hoy los productos sustentables empiezan a tener demanda y no es un boom de ahora, esto lleva mínimo 10 años en nuestro país. Cuando como empresa intentas romper estos paradigmas o prejuicios contra la sustentabilidad, siempre te enfrentas a que no solo implica generar las telas o el producto que sea que vendas. Hay que practicar también la sustentabilidad desde ciertos ejes que debes llevar a cabo, unos horizontales dentro de la empresa y verticales fuera de ella, pero todo inicia desde adentro.

¿Qué telas sustentables ofrecen ustedes?

Chiffon Cuba, creado con 50% de algodón reciclado y 47% de pet reciclado y 3% de sobrante.; chiffon Aruba, creado con 50% de algodón reciclado y 50% de algodón orgánico; chiffon Moss, creado con 50% de algodón y 50% de pet reciclado, además este tipo de chiffon se puede teñir al pantone que se desee; y finalmente Chiffon curazao, con 50% de algodón reciclado y 50% de pet reciclado.

¿Qué marcas utilizan sus telas?

Mango merengue, que es una marca de pijamas que venden en Liverpool; Walmart nos compra pero no sabemos exactamente en cuál de sus marcas usan las telas; y empezamos a tener un acercamiento con Vertiche. Además tenemos acercamientos con pequeños emprendedores para que sus colecciones y marcas sean realizados con nuestras telas.

 

Esta nota fue algo larga pero espero que muy informativa. Si quieres conocer más sobre la sustentabilidad vista desde la industria y desde la perspectiva de las personas que trabajan directamente en ella, deja un comentario en el post de Instagram para que Kass, directora editorial de Noise, haga un podcast de este interesante tema 😀

#vidafeliz

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