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¿Los cubrebocas de tela me protegen?

Por Fran Bahena

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Hace unas semanas, acá en la CDMX se activó el semáforo naranja y eso quiere decir que la gente ya puede salir a hacer actividades recreativas con moderación, ya abrieron los cines, los museos, los centros religiosos y los centros deportivos, entre otros; pero a cualquiera de estos lugares únicamente puedes asistir si es bajo las medidas de seguridad establecidas para no seguir propagando el virus, que incluyen Susana Distancia y el uso obligatorio de cubrebocas.

¿Cuántos cubrebocas desechables estará usando la gente? ¿Es necesario utilizar un cubrebocas clínico u hospitalario (los KN-95) para protegerme si no estoy en una zona de alto riesgo de contagio? ¿qué tan efectivos son los cubrebocas de tela que de pronto todo mundo empezamos a usar?

En el artículo de Forbes México Los cubrebocas: una nueva forma de contaminación mundial se señala: “Si bien una mascarilla promedio tiene un peso de 30 a 150 gramos, dependiendo del modelo y las capas que incluya, cada mexicano (que labore cinco días por semana) estaría desechando en promedio más de un 1 kilo de mascarillas cada dos semanas, más los 14 kilos que produce cada habitante.”

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Evidentemente quiero y debo protegerme a mí, a mi familia y amigos, pero al mismo tiempo no quiero desproteger al planeta y dejarlo a la interperie de la gran cantidad de cubrebocas desechables que ya se empiezan a notar tirados por todas las calles y que tristemente ya llegaron a los océanos a contaminarlos, si no lo vemos como un problema desde ahorita y le encontramos una buena solución, mañana va a ser mucho más difícil erradicarlo y sólo nos va a traer muchos, muchos más problemas (como ya nos ha pasado miles de veces a los humanos).

Desde que la pandemia inicio, el personal médico recomendó a la población en general dejar los cubrebocas KN-95 a los médicos y todas aquellas personas involucradas en las labores de cuidado y mantenimiento de los hospitales, pues su protección es vital y si las personas empezábamos a comprarlos por pánico o por creer que con eso ya no nos íbamos a contagiar, lo único que íbamos a generar era desabasto de materiales para todos ellos, que realmente sí necesitan usar estos insumos desechables.

Es así que me quedaron tres opciones por analizar para protegernos si necesitamos salir a la calle: primero, usar un cubrebocas desechable común; segundo, ser una persona bastante grosera y poco solidaria y no usar nada al salir a la calle; y por último comprar o crear tú mismo un cubrebocas de tela.

La primera opción ya nos está trayendo consecuencias gravísimas para el ambiente y como puntualicé arriba, no podemos solucionar un problema mediante la creación de otro que eventualmente va a terminar siendo igual de grave que por el que atravesamos ahora mismo. La segunda opción no la comentaré porque me pongo de malas (y además no es el punto de esta nota, ggg), nadie debería desprotegerse en este momento, menos si conscientemente eliges no hacerlo.

La tercera y más viable opción entonces, es protegernos con un cubrebocas de tela, lavable y por lo tanto reusable ¿es segura esta opción? Afortunadamente la respuesta es sí… pero únicamente usándolo en las condiciones correctas y construyéndolo bien para que entonces sí, realmente funcione.

Platiqué Lu Ponce, estudiante de medicina y servicio social en el Hospital de Uxmal en Yucatán, y primeramente esto fue lo que me contestó “Es un tema controversial, pero hasta ahora las instituciones con más peso en este tema, como la CDC (Centers for Disease Control and Prevention), la PAOH (Pan American Health Organization) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) sí las recomienda para la población en general que no es personal de salud.”

Ella me explicó que desde el punto de vista médico aunque las mascarillas de tela por sí mismas no dan un nivel de protección contra Covid adecuado, sí lo dan con el resto de las medidas sanitarias y es una buena medida para la población generalizada, sobre todo en el transporte y las actividades económicas diarias que ya se retomaron.

Así que sí, los cubrebocas de tela sí funcionan, sí son una mejor medida a los cubrebocas desechables PERO NO SON MILAGROSOS, debemos usarlos bien. El doctor Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero de la Comisión de la UNAM para el COVID-19, en un artículo para Animal Político señala lo siguiente:

1- Que el cubrebocas de tela tenga 3 capas: idealmente la capa interna debe ser de algodón para absorber las gotitas que salpicamos y la externa de un material impermeable. 

2- De preferencia que no sea de fibras sintéticas, sino que sea de hilos naturales para que se pueda lavar y secar perfectamente.

3- Lo ideal es que tape desde el puente de la nariz hasta abajo de la barbilla.

4- Que sea cómodo para que no te lo estés moviendo y tocando.

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 En cuanto a telas eficientes en la construcción del cubrebocas, el artículo señala que 3 capas de poliéster tienen una efectividad de protección de 93%, las telas híbridas como algodón con seda, algodón con gasa y algodón con franela tienen una efectividad con resultados mayores al 80% para partículas menores a 300 nanometros y mayor a 90% para partículas mayores a 300 nanómetros.

Por otro lado, también recomienda algo que a mí me sirvió mucho para elegir mi cubrebocas y para darle los cuidados necesarios para que mi cubrebocas de tela no se convierta en un foco de infección, y es pensar en el cubrebocas como si fuera nuestra ropa interior, por lo tanto deben estar hechos preferentemente de telas que permitan respirar a la piel y debemos lavarlo diario si lo estamos usando diario.

Ok, creo que ahora sí estamos preparadísimos para hacernos nuestro propio cubrebocas de tela o comprar uno que realmente nos sirva. Personalmente recomiendo los que venden en telas Miro, están hechos 50% de algodón reciclado, 50% de pet reciclado (polímero + tela híbrida) y por lo tanto su efectividad para la población común es alta, son comodísimos y súper suavecitos y además son tricapa.

También recomiendo buscar las iniciativas en donde por cada cubrebocas regalan otro a alguien más, por ejemplo, pues me parece que es una buena forma de ayudar y cuidarnos en estos momentos. Las campañas de donación que hasta ahora conozco son los cubrebocas adquiridos en Paloma Lira y la iniciativa Viste con Causa, en donde por regalan un cubrebocas a un niño con cáncer cada que adquieres uno.

Esta situación es difícil, y es un tema que personalmente me generó mucho estrés, debemos entender que la mascarilla es sólo una medida más de las muchas que debemos acotar en este momento. Se empático y se consciente.

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