NOISE MAGAZINE

Está bien no siempre estar inspirada

Por Kassandra Torres

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Desde que tengo memoria he sido una persona que se considera “creativa” ante los ojos de la mayoría de la sociedad. Ya saben, la niña que siempre estaba dibujando, hablando con amigos imaginarios o inventándose cuánta cosa involucrara crayolas y tijeras de por medio. Ritmo que he mantenido por casi 25 años y que me ha premiado con el anhelado y buscado objetivo de lograr hacer de mis más grandes pasiones y hobbies, un trabajo. Y aunque dicho escenario ha sido mi mayor motor durante años, 7 meses de aislamiento y una alta dosis de ansiedad han comenzado a cobrarle factura a mi cerebro, siendo mi creatividad la más afectada de esta historia.

Y puede que ahora estén pensando: “Kass, es sólo un bloqueo creativo, no sucede nada” o *Inserte gif de “Kim, there’s people that are dying”*, cuestión que es totalmente válida y cierta, sin embargo, el panorama cambia cuando has  pasado una vida entera valuando tu persona en base a lo que creas, produces y compartes, y aún más cuando tu trabajo depende 100% de ello. 

Y es que, ¿Cuándo hemos visto a un Shakespeare sin ideas? ¿A una Grace Coddington en crisis? ¿A una Miuccia sin tener idea de qué sacar en la siguiente temporada? No, no me estoy comparando con esas mentes -I wish!-, sin embargo, el pensar en esos escenarios parece imposible porque durante décadas hemos crecido bajo la fantasía de que la creatividad es un don con el que naces o simplemente no lo tienes, convirtiéndonos en pequeños robotsitos de colores (ya saben, por eso de la creatividad) programados para crear como si nuestra vida dependiera de ello. Sin embargo, no es así y vaya que me ha costado entenderlo.

El encierro nos tomó a todos por sorpresa, y como a muchos, a mi me agarró en medio “del mejor año de mi vida” el cual estaba repleto de planes, viajes, trabajo y eventos que en un instante se habían esfumado para darle la bienvenida al confinamiento. Al principio todo iba de maravilla, procure elevar el contenido en la revista, creando nuevas dinámicas y retomando proyectos que habían quedado pausados por el exceso de trabajo, todo se sentía en calma siguiendo con el ritmo de trabajo habitual en la oficina, sin embargo, la presión me empezó a alcanzar y los miles de lives, pláticas, TikToks, conferencias en línea y podcasts de otras personas, sólo servían como un recordatorio de lo que los demás estaban haciendo y yo no.

“¿Debería dejar de descansar los fines de semana?”, “Tal vez no es correcto que deje de trabajar a las 5:30”, “Sólo me estoy conformando con lo mínimo, puedo y debo hacer más”.

Todas y cada una de estas frases retumbaban en mi mente cada que veía el increíble contenido que otrxs producían desde casa mientras poco a poco sentía que me iba quedando atrás en esta carrera auspiciada y patrocinada por nada más ni nada menos que *redoble de tambores*: mi mente.

My Blog - tengo el pack de shawn mendes - Wattpad

Fue así como entré en un torbellino de comparaciones y presión que combinados con mi ansiedad y personalidad obsesiva, me llevarían a terapia -la mejor inversión de mi cuarentena- donde además de trabajar en algunos cabos sueltos de mi mente, he logrado entender que los bloqueos creativos son un proceso natural producto de mi ansiedad, el aislamiento y sobretodo la presión -la mayoría del tiempo de nosotros hacia  nosotros- al asumir que el ser una “persona creativa”  nos obliga -o condena- a estar en una constante y orgánica creación. Y aunque esto no significa que mi bloqueo creativo haya terminado, he logrado hacer un poco las paces con el hecho de que no siempre estaré en contacto con mi lado creativo y está bien, ya que eso no disminuye mi valor como persona ni como creativo. Está bien bloquearse, reiniciarse y cuestionar el papel de la creatividad en nuestra vida, mucho más allá de nuestro valor como persona.

La creatividad es una parte de la naturaleza del ser humano, por lo que castigarnos por no vivir en constante creación es ir en contra de su naturaleza, por ello es importante dejarnos sentir cada faceta de nuestra creatividad. Cuando vive su mayor esplendor y cuando se siente su ausencia, y entender que nuestro valor como seres humanos nunca se basará en lo que producimos y hacemos, somos más que productos y contenido, y la creatividad debería de ser solo una respuesta a lo que amamos y nos mueve por dentro, no una obligación.

Así que sí, aquí estoy después de meses de castigarme por no sentirme inspirada, aún sin idea de qué escribir o qué crear, pero ahora entendiendo que es parte de lo que nos hace seres creativos en constante evolución. Abraza tu proceso de creación -o no creación-, escúchate, date tiempo y recuerda que estamos en una pandemia. No seas tan durx contigo mismx.

De mí, para mí.

alternative self hug gif | WiffleGif

Instagram: @Kasstorress

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