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La talla NO es un número

Por Lú Almaguer

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Yo no sé ustedes, pero yo jamás olvidaré esa escena de Mean Girls cuando Regina George se está probando el vestido que llevará al Spring Fling y ¡NO LE QUEDA! Cuando eso pasa intenta pedir la siguiente talla y la chica que la atiende le dice que, como su nombre lo dice, en esa boutique solo tienen tallas 1, 3 y 5 y que, si gusta, mejor se vaya a una tienda cualquiera. Es más, recuerdo tener 12 años y estar viendo la película por primera vez con mis papás y mi hermano en una sala de cine medio vacía, pero también recuerdo no dejar de pensar en que si eras más de talla 5 vestir bien y cool, al parecer, no era una opción.

Aunque vamos, no puedo culpar solamente a una película de este fenómeno de pensar que somos una talla, porque esto va mucho más allá. Si nos ponemos a analizar el tallaje a lo largo de los años nos podemos dar cuenta como este fue cambiando al mismo ritmo que los cánones de belleza. ¿Me creerían si les digo que una talla 16 de ahora era una talla 8 en los años 70? ¿O que la talla más chica que existía en la década del flower power era la 8? Parece loco, sí, pero la era del Heroin Chic y la Russian Doll del mundo del modelaje lo vino a cambiar todo… Las modelos eran delgadas, delgadísimas, la talla 0 nació y con el paso de los años se terminaría por convertir en el ideal de belleza representativo de la década de los 2000.

Heroin Chic: una tendencia mortal « Hellow

Sin embargo, no podemos olvidarnos de que la personificación de las tallas no solo viene de ver a las modelos sobre las pasarelas y las revistas. Y es que, por más que amemos con locura “The Devil Wears Prada” hay que admitir que el hecho de que Nigel se refiriera a Andy como “SIX” durante la mayoría de la película, tiene algo que ver con que tengamos engranado en el cerebro lo que es una buena talla y lo que no. O que escuchar en mil y un películas algo parecido a un “Soy talla *inserte talla pequeña*” no hizo que en nuestra mente se quedará esa idea de que hay una talla que nos queda y solo una…

Digo, ya llovió, pero cuando yo tenía 15 años comprar una talla que “no fuera la mía” me costaba, y mucho. Qué me perdone mi madre, porque la quiero mucho, pero la verdad es que sus caras o comentarios cuando veía que cogía la talla siguiente no ayudaban. Me la vivía a dieta, recuerdo en la prepa cuando pesaba 52 kg y aún así, por una cosa u otra me sentía gorda, sentía que mi talla M era del tamaño de una carpa de circo, ponerme un bikini era la cosa más aterradora del mundo y si mis pantalones pasaban del 6, era un repetir que debería de bajar de nuevo a ser una talla 4. Y es que, mi mente me decía que si yo era una talla en una tienda, debería de serlo en todas, digo, tiene sentido ¿o no? Pero no podía estar en un error más grande, porque lo cierto, independientemente de si subía o bajaba de peso, mi talla variaba de tienda en tienda. 

Aunque bueno, no hay que irse muy lejos, ¿se han dado cuenta que dentro de una tienda la misma talla no es igual? ¡Se los juro que es real! De hecho, una vez hice un experimento: cogí 2 jeans -uno de corte recto y otro un poco más ajustado-, 2 pantalones de vestir -unos wide leg y unos rectos- y 2 faldas -una corta y una midi-, todos en la misma talla… ¿Me creerán que de esas 6 prendas, solamente me quedaron 3? Pues si amigas, eso fue lo que pasó. Y si esto pasa dentro de una misma tienda, ahora imagínense lo que pasa cuando ampliamos la muestra y nos vamos a diferentes marcas. 

Ahora, subámonos a nuestro Delorian imaginario y adelantemos el tiempo al 2020, el año en el que el body positive es uno de los movimientos más grandes en Instagram, el año en el que muchas chicas han optado por sacar los trapitos al sol de muchas marcas. Y no solo hablo de la campaña #MakeMySize de Katie Sturnino o de Marina Llorca y su fabuloso hashtag de #MarinaImitandoXL, sino que también he encontrado mil comparativas de tallas de diferentes marcas y de cómo “una misma talla” no es igual en ninguna de ellas. También es el año que nos demuestra que no importa tu edad, ni tu talla, vestir bien pasa por sentirte bien contigo misma. La prueba está en Grece Ghanem, un mujerón que sigue las tendencias y se viste divinamente o en María Castellanos y Denise Mercedes, es decir las chicas que hicieron TikTok explotar con sus vídeos ideales donde ambas llevan las mismas prendas y nos demuestran que se ven de 10 en cualquier tipo de cuerpo. 

Y es que es eso, la talla no es algo de importancia, no te define, ni tu valor, ni absolutamente nada dentro de tu vida. Es más, la talla es un número (o una letra) que jamás va a ser un sinónimo de quién eres, sino que simplemente es un dato que está ahí y que va a fluctuar; que, por más que alguien te quiera decir que eres menos porque ese número cambia la verdad es que eso es un simple mito. Porque el valor de una persona no reside en que talla de pantalones lleva, porque todos valemos lo mismo.

Instagram: @marilu_ac

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