NOISE MAGAZINE

La magia del thrifting

Por Alina Tijerina

Share on facebook
Share on twitter

Hace poco una amiga me preguntó por qué estaba tan determinada a comprar la mayoría de mis prendas en tiendas vintage o de segunda mano. Siendo algo que fue una consecuencia de ver las tendencias de moda, no me había puesto a considerar por qué le agarré tanto cariño. Para muchos, comprar ropa de segunda mano es algo nefasto y cansado ya que involucra un proceso de búsqueda e inmediatez a la hora de tomar la decisión, pero para mí se ha vuelto algo que disfruto mucho hacer. Y con la pregunta de mi amiga fue que comencé a reflexionar qué ocurría en mí a la hora de hacer una compra. Para esto, tengo que admitir que el retail therapy siempre ha sido efectivo en mi vida; he llegado a pensar que esa creencia de que comprar te hace sentir mejor era una estrategia del capitalismo para hacernos consumir más, sin embargo siempre y cuando las compras sean hechas de manera consciente y sin que la cartera sufra tanto, ésto sí ayuda a la gente a alegrarse un poco. Quise mencionarlo ya que, dentro de mi reflexión, noté una diferencia significativa en mis sentimientos hacia comprar fast fashion versus comprar de segunda mano o vintage. Y es a través de mis experiencias thrifteando que les explico a lo que me refiero.

Durante un fin de semana en el pueblo mágico que es Parras, Coahuila, mi madre y yo paseábamos por la plaza. Cuando volteamos en una esquina, vimos una mercería y por alguna razón, mi diseñadora interior, tuvo la necesidad de entrar a ver. Dentro estaba lleno de metros y metros de hilo, botones viejos y sobre todo, racks llenos de ropa. Pero mis ojos se fueron a aquél que tenía una cartulina encima que decía “Bazaar”. Mi mamá ya se estaba riendo al darse cuenta que lo primero que vi, y amé, fue un chaleco tejido azul marino que seguramente fue portado por un señor del pueblo. Lo que para ella parecía ser basura, para mí era un tesoro que podría servirme al darle vida a una de las tendencias de este otoño/invierno. No sé por qué en ese momento sentí tanta felicidad y un sentimiento de triunfo; como si yo hubiera encontrado la mina de oro dentro del mundo de la ropa o si la prenda misma me hubiera encontrado a mí. Este sentir no se presenta a la hora de comprar fast fashion porque la realidad es que, dentro de tiendas comerciales que manejan la producción en masa, los tesoros escondidos no existen. La ropa que se produce en tiendas como Bershka, Pull & Bear, Shein, etc. son prendas muy bonitas, sí lo son, pero también son portadas por todo el mundo, así eliminando la originalidad y el sentimiento de ser único. 

Esa unicidad también la siento cuando estoy comprando ropa vintage en línea. Por ejemplo, hay una cuenta que se llama Rababan, se encuentran en la CDMX y de vez en cuando hacen actualizaciones de cosas que les hayan llegado y las venden a través de stories de forma que el ganador es aquél que pague primero. Es un rush muy curioso el estar lista para la hora en que comiencen a publicar todo porque se tiene que actuar de manera rápida y eficiente. Si te gusta un saco con hombreras protuberantes, un estampado de pata de gato color blanco y negro y con unos botones carvados dorados, no puedes dejar que la indecisión te gane. Porque en ese instante de pensar, “¿pero con qué lo voy a usar?”, alguien más ya decidió darle un hogar feliz y lo pagó antes que tú. Siendo esta una comparación bastante más humilde, las subastas de arte que suceden en Sotheby’s NYC se parecen mucho a la compra de ropa vintage (no que yo haya participado en Sotheby’s pero pues cuentan las leyendas);  y esto lo digo ya que la demanda de las prendas que fueron pre-amadas en las décadas anteriores es muy alta hoy en día y es por eso que cuando logras pagar antes que todos, la emoción de victoria pasa por tu cuerpo. 

Otra de las maravillas de comprar ropa de segunda mano es las sorpresas que te puedes llegar a topar. Por ejemplo, en una ocasión compré un saco de hombre de la década de los 90s, de esos que te pones y parece abrazarte de la manera indicada, y al ponérmelo por primera vez metí las manos a los bolsillos y encontré algo. Era un papel muy delgado y viejo con un tono amarillento que, al fijarme, parecía ser un recibo de algún boleto de pasaje. Mi ser curioso y romántico no pudo con tanto y me puse a analizarlo detalladamente para así crearme historias en la cabeza de quién lo había usado antes que yo. El boleto tenía la fecha del 2003, algo no tan atrás, pero sí de un momento en el pasado en México que pertenecía a la vida de alguien más. Esas cosas, por más que a algunos no les pueda importar, para mí es mágico. ¿Quién era esta persona? ¿A dónde se dirigía con su saco tan elegante? Y poco a poco te das cuenta que no compraste solo un saco, sino una oportunidad de crear la historia que cuenta la prenda.

Thrifting at home becomes the new normal – The Western Front

Es muy cursi, podrán pensar, pero cuando se ama la ropa tanto como yo lo hago, es fácil comprender mis emociones y fantasías.  

Creo que más allá del hecho de comprar ropa y tener algo nuevo para estrenar, es el hecho de saber que tu consumo no es tan dañino para el medio ambiente como lo sería en el retail moderno. La culpa al consumir ropa que fue usada previamente es mucho menor que la que se pudiera sentir al consumir de las tiendas comerciales. Claro está que probablemente la forma en que se creó la prenda en su tiempo no fue de la manera más sustentable, pero definitivamente no fue tan inhumana como lo está siendo el fast fashion hoy en día. 

Así como existen experiencias de compra que ocurren dentro de las tiendas más elegantes y que son creadas específicamente para que el cliente sienta una conexión con la prenda, la experiencia de compra de la ropa pre-amada es muy especial; la diferencia aquí es que no fue creada como una forma de marketing, si no de forma orgánica al seguir los ciclos de la vida de las tendencias de moda. Vemos cómo regresan los estilos de décadas anteriores y los tomamos en el presente para darles vida de una forma distinta así generando un nuevo ciclo. Realmente el sentimiento de thriftear es algo distinto y especial, 100% recomendado y algo que sé continuaré haciendo por mucho tiempo. Espero que alguien allá afuera sienta la misma conexión que yo con estas prendas que desesperadamente buscan ser amadas una vez más.

Instagram: @Alinatijerina

Share on facebook
Share on twitter

Impactos: 31