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El mito de convertir a tus hobbies en trabajo

Por Cinthya Roura

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Cuantos de nosotros no hemos escuchado la famosa frase “si trabajas en lo que te gusta no volverás a trabajar un día de tu vida” MENTIRA es la primer palabra que vocaliza mi monólogo interno al volver a leer esa frase tan trillada mientras me desvelo editando fotos para un cliente.

Y no me malinterpreten, me encanta tomar fotos, editarlas y todo el proceso que lleva el realizar una sesión de fotos (por ejemplo), pero no voy a pretender que no me canso. La cantidad de veces que he amanecido con los brazos adoloridos o con moretones después de un día largo de producción en donde tuve que mover de un lugar a otro el equipo y hacer algo parecido a yoga para obtener la foto perfecta es gigante.

¿Si mis hobbies también son parte de mi carrera, entonces cómo marco la línea entre tiempo de ocio y trabajo?  Si disfruto de ver conferencias sobre publicidad y creatividad pero a la vez, a eso me dedico… ¿cómo catalogo esa hora u hora y media que pasé escuchando un podcast o viendo una TedTalk? y ¿cómo funciona cuando tomo fotos o realizo videos en mí “tiempo libre”?

Me acuerdo que en prepa cuando nos guiaban en el proceso de elegir qué estudiar en la universidad, nos recomendaban que hiciéramos un diagrama de ven incluyendo en uno de los círculos nuestras pasiones, en otro lo que es redituable económicamente, y en el tercero en lo que éramos buenos o buenas. Lo ideal era que eligiéramos una carrera en donde convergieran los tres.

Y no les voy a mentir, sí tomé en cuenta las tres variables, pero al final del día, para mí lo más importante era disfrutar mi carrera, hacer algo que me gusta.

Actualmente trabajo como fotógrafa, publicista, diseñadora gráfica, escritora y videógrafa y amo cada segundo de ello. ¿Eso significa que no trabajo? Por supuesto que no. Muy probablemente significa que trabajo todavía más. Al estar realizando lo que me gusta muchas veces pierdo la noción del tiempo y al ser freelancer, es más que evidente que no tengo un horario definido de 9AM a 5PM.

El capitalismo nos ha hecho creer que entre más “productivos” seamos, más exitosos seremos. Que estar cansado o con ojeras es sinónimo de que algo estás haciendo bien en la vida. Que deberíamos de monetizar cada uno de nuestros hobbies.

El día de hoy vengo a decirles que no es cierto. No tenemos la obligación de monetizar absolutamente nada de lo que nos gusta. Eso se los dice una persona que cuando iba a entrevistas de trabajo batallaba en responder “¿cuáles son tus hobbies?” porque implicaba repetir la misma lista de habilidades y experiencia que tenía en mi CV.

Y es que monetizar todos y cada uno de nuestros hobbies les agrega presión. Si antes hacíamos algo por gusto, ahora lo hacemos porque queremos vender, entonces eso implica analizar costos, estrategia de marketing, logística, constantemente tener que mejorar la calidad, y/o lidiar con el síndrome del impostor.

kalifornia dreamin'

Trabajar haciendo lo que nos gusta es algo super gratificante. No me imagino el sufrimiento que ha de ser el tener que desempeñarte en áreas que no son afines a ti. Me imagino que es muy desgastante. 

Pero tampoco debemos de caer en falacias utópicas que lo único que hacen es hacernos sentir mal si hacemos algo porque queremos y no con un fin capitalista.

El día de hoy les invito a darse tiempo de realizar sus hobbies sin sentir que deberían de monetizarlos. Si son excelentes tomando fotos, escribiendo, pintando, dibujando, diseñando y no quieren ganar dinero de eso es super válido.

Cada uno de nosotros va forjando su camino con base en experiencias vividas, y si algo he aprendido es que amo que mi trabajo sea lo que me apasiona, pero sé que sin los hobbies no monetizados que ahora ya tengo, no podría tener la claridad mental para hacer todo lo demás.

Instagram: @cinthya.roura

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