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No escribo de amor propio porque no me amo

Por Gabriela Nava

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En estos días de encierro y reflexión descubrí algo. Existe un tema que toco poco en mis escritos, siempre que lo trato de abordar se complica y por más que lo intento las palabras no son honestas. Mientras leía a otras compañeras de Noise y flotaba en el ciberespacio fashion me di cuenta de mi talón de aquiles: No escribo de amor propio porque no me amo. 

No me amo, lo sé. De mis manos no se escriben las cartas de amor, y de mi boca no se expresan palabras de aliento. Cuando me miro en el espejo,  mi reflejo no me agrada. La ropa ya no la disfruto, el ejercicio es un castigo y la comida una culpa. Descubrí algo, nunca soy lo suficiente; hermosa, alta, flaca, lista, atractiva, exitosa, talentosa, valiente. 

Veo a mis amigas como las personas más hermosas que existen sobre esta tierra y al mismo tiempo que contemplo su belleza me comparo pensando ¿por qué no brillo así?¿por qué no me amo así? y no falta el preguntarme si es normal que me circulen estos pensamientos. En el mundo virtual donde se viven las vidas perfectas pareciera que todos se quieren, será  entonces que el quererme solo se me complica a mí. 

Se habla mucho de Amor propio, de lo bonito que es llegar a un estado de paz con tu persona, dedicarle todo el cariño y aprecio del mundo. Pero quererse no es algo fácil, aunque veamos en todos los medios y plataformas la inclusión, el cambio, la apertura hacia todas las personas y la oda al amor propio, esto es algo realmente nuevo. Es verdad que la vida nos dijo durante mucho tiempo que no somos suficiente. El personaje ideal que queremos ser durante décadas fue un dibujo inalcanzable que fomentaba inseguridades en las mentes: sin decirlo explícitamente  los ecos de la sociedad susurraban en nuestros oídos todo “lo que no somos” y todo lo que nos falta para poder ser. La inclusión diversa de todas las formas y cuerpos es algo que hoy en día vemos celebrado y es aclamado porque durante mucho tiempo fue un espacio limitado donde solo había espacio para la comparación. 

Amarse es un acto de rebeldía, que implica destruir una pared de pensamientos establecidos sobre lo que deberíamos de ser y aceptar lo que somos. El amor propio es tirar y construir, volver a plantear las ideas que nos hicieron dudar  durante tanto tiempo. Amarse es un acto de rebeldía porque es aceptar que somos dignos de todo, que tenemos valor, es silenciar el ruido de lo que está afuera y escuchar lo que necesitamos, es hacer introspección, cambiar lo que se puede para bien mientras aceptamos lo que es inamovible. 

El amor propio es algo nuevo y en ocasiones pareciera que ocurre por arte de magia, que en la mañana vas a abrir los ojos, despertar y tener tanta confianza en ti misma como nunca has tenido. Pero amarse no es fácil, lleva todo un proceso detrás que costó muchas lágrimas, comparaciones, críticas destructivas, es un trabajo de todos los días, muchas de nosotras no nacimos en este mundo moderno en el que se celebran todas la bellezas, por el contrario crecimos en un espacio que se dedicaba y todavía se esfuerza en recalcar nuestros defectos. Pero no existe un hechizo de amor propio, todos los días nos esforzamos por darnos cuenta del valor que tenemos como personas y como en todo habrá días mejores que otros.

Yo me di cuenta que no me amaba cuando quería escribir sobre estos temas. Todavía este texto sangra, porque sigo en proceso de aprender a quererme. Decirles a otras todos sus atributos es algo fácil, pero resaltar lo míos no y estoy segura que no soy la única que se siente mal por no quererse lo suficiente, pero hay que recordar que las cosas nunca son como parecen y que detrás de cada imagen hay una historia que no vemos. El amor propio va más allá de un post motivacional, en la vida off line es un proceso que requiere de un trabajo diario, no existe una competencia, ni un manual, por el contrario es un camino personal con subidas y bajadas pero con un final feliz.  

Instagram: @Gobynh

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