NOISE MAGAZINE

El trendsetter más grande de todos los tiempos

Por Alina Tijerina

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Empezando el mes de diciembre se podría decir que el espíritu de la navidad me posee de tal forma que el capitalismo me ciega por completo y caigo redondita en la visión de ensueño que se nos ha vendido desde niños. La época navideña se presenta como la motivación que necesito para terminar el año; y no hablo del nacimiento del niño Jesús, no, hablo de la mercadotecnia que toma vida en todas las redes sociales y en las tiendas en línea. Este tiempo que se pinta de rojo, verde, dorado y blanco hacen que la Alinita que llevo dentro reviva y llore con cada película y serie navideña que vea. Especialmente si es una que se sitúa en Nueva York y tiene algo de amor incluída (sí, estoy estrictamente pensando en Dash & Lily). Y si no fuera porque ya soy una mujer de 25 años a la cual la ilusión se le terminó, estaría todavía más emocionada y enamorada de la época por la razón que todo niño ama la navidad: Santa Claus. Éste señor que mágicamente entra a las casas sin invitación alguna a dejarle regalos a los niños hizo de mi infancia la más feliz que podía existir. Pero regresando al presente, Santa Claus sigue siendo una parte importante en mi navidad, todo gracias al sistema capitalista que hizo de ese ser algo tan especial.

Mientras pensaba en qué tema de moda podría usar para escribir este artículo pensé en nuestro señor barbón favorito y me pregunté “¿quién habrá diseñado el outfit de Santa Claus y cómo lo hizo ser tan icónico?” La segunda parte de la pregunta es bastante clara, creo yo, ya que es la misma mercadotecnia que menciono anteriormente. Al preguntar quién diseñó el traje rojo clásico con botas negras me es claro que no fue alguien como Coco Chanel o Gianni Versace, pero sí existe una mente increíble detrás de ello. Así que me puse a buscar y esto fue lo que encontré.

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Resulta ser que nuestro amado Santa Claus aparece en el siglo 16 cuando los holandeses llegan a Nueva York y traen consigo la historia de Sinterklaas, el cual es un personaje basado en St. Nicolás, que llevaba dulces a los niños la noche del 6 de diciembre. Se hicieron muchos cuentos y relatos de Sinterklaas en los que era vestido con un traje amarillo, otro café, e inclusive, uno azul; pero fue hasta que el caricaturista Thomas Nast ilustró una edición de Harper’s Weekly en 1863 que se definieron las características de nuestro amigo Claus. Sin embargo fue hasta el año 1881 en el que el mismo Nast nos revela la imagen del personaje que tanto esperábamos en la víspera de navidad al ilustrarlo regordete, de rojo y con su barba blanca tan frondosa. Estos hechos nos demuestran que los rumores de que Coca-Cola fue el creador de tal imagen son tan falsos como lo es la versión de su refresco “light”. Cuando mi mente curiosa andaba preguntando a la gente de dónde salió Santa Claus como lo conocemos, todos me decían “fueron los genios de Coca Cola al tratar de hacernos tomar su refresco en invierno”. Claro está que lo aprovecharon al máximo al combinar sus latas con su traje, pero no podemos olvidar a nuestro amigo Thomas Nast como el diseñador original de ese traje tan trascendente. 

Ustedes podrán pensar, ¿y a mí qué me importa lo que trae puesto el ser imaginario que me traía regalos de pequeño? Pues como les he dicho en artículos anteriores, la ropa tiene un impacto gigante en la sociedad y este traje no es la excepción. La forma en que una silueta tan sencilla, con 3 simples colores como lo son el rojo, blanco y negro, ha existido por más de 100 años es porque aquél que lo diseñó lo hizo de la manera correcta. No me dejarán mentir que los personajes que hemos conocido toda la vida tienden a evolucionar y crecer como lo hacemos nosotros. Éstos cambian su ropa y su parecer para hacerlos ver cada vez más modernos, pero no es el caso con Santa Claus. De pequeña me hicieron enamorarme de un ser imaginario, tanto que el simple hecho de pensar en que se acercaba la noche del 25 de diciembre me hacía portarme mejor para tratar de alegrar a la persona que me regalaría mis sueños enteros. Tanto fue nuestro amor por ese señor que el verlo en plazas involucraba tomarnos fotos con él, mismas que nuestros papás compraban como si fuera alguien famoso; y pues al final del día sí lo era, y lo es, porque no importa qué tan grandes seamos, Santa Claus como lo conocemos, con su traje rojo y sus botas negras, siempre estará presente en nuestra mente y corazón. 

La moda no son solo tendencias actuales, no es solo la ropa que usamos día a día, es un medio de reflexión que se encuentra presente en todos lados; y qué mejor ejemplo que la vestimenta de Santa Claus ya que, una vez empezando diciembre, son prendas que vemos absolutamente en todos lados. Nunca voy a olvidar que de pequeña me compré un abrigo rojo con forro de lana blanco; tenía una capucha en forma de triángulo que figuraba el sombrero del señor Claus. El portarlo en navidad me hacía sentir tan mágico como él y es gracias a que Nast lo hizo tan icónico que cada año se me permite recordar ese momento en mi infancia y lo que una sola prenda me hizo sentir. Todavía más mágico fue que con ese abrigo conocí la nieve por primera vez, oficialmente yo me creía parte de la familia Claus. Para aquellos que podrán no amar la moda y consideran que no se ven afectados por ella les digo esto: toda tu infancia fue alegrada, al menos una vez al año, por simplemente imaginar un traje rojo con forro blanco, unas botas negras y un gorro de navidad. 

Instagram: @Alinatijerina

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