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De mil mujeres la patria aquí fue: reflexión de una feminista

Por Alina Tijerina

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El 2020 fue feminista, pero el 2021, ¿lo será? Esta es una pregunta que me hice comenzando el año, una preocupación más que un cuestionamiento, que me lleva a reflexionar sobre los 365 días siendo mujer desde el pasado 8 de marzo. Claro está que hubo muchísimos cambios en nuestro entorno, empezando con el hecho de que estamos viviendo nuestra primera pandemia, pero en lugar de pensar en lo que me rodea, quise cuestionar los cambios internos que sucedieron desde mi primera marcha feminista. Creo que puedo decir, sin duda alguna, que este último año fue el que más atenta he estado sobre mi existencia en esta cultura. Qué significa ser mujer en una sociedad mexicana, cómo se vive desde los distintos niveles económicos, qué tan poco inclusivo es el movimiento a mí alrededor y cómo me puedo encargar de mejorar eso. Estos son pensamientos que llevo conmigo a diario para asegurarme de que mis acciones nos lleven a un mejor futuro para todas. 

Por la situación que estamos viviendo, una en la que ir a marchar en masa no es tan factible, muchas se preguntan qué pueden hacer este 8 de marzo para conmemorar el día de la mujer. En mi opinión, es el momento perfecto para adentrarnos en nuestra realidad y reflexionar qué significa ser mujer en presente. Con el fin de abrir conversación y generar más vulnerabilidad sobre el tema, aquí les dejo mi reflexión:

Ser mujer representa la yuxtaposición del terror que podemos sentir de ser la siguiente víctima de un feminicidio, junto con la belleza de ser magia, creadoras de vida y símbolos de fortaleza. Éste ha sido un año lleno de ver a las mujeres a mi alrededor y abrumarme del amor y la sororidad que he llegado a sentir por y con ellas. Hay una conexión entre nosotras que el hombre no conocerá nunca, es una sensación de estar siempre alertas la una por la otra, cuidándonos en todo momento para que, si se llega a dar una situación, peleemos sin dudarlo dos veces. Hemos creado pilares y pilares de mujeres soportando a más mujeres al grado que somos un muro que no se puede derribar; más allá de un lazo feminista, es un hilo de experiencias que solo una como mujer puede conocer. Hemos estado viviendo momentos extremadamente difíciles en los que me he percatado que soy muy afortunada de poder contar con hermanas tan dedicadas a nuestro bienestar. Existe una forma de sentir lo que la otra siente en situaciones tanto felices como tristes que me han hecho sentir que soy mucho más de lo que creo. Me han regalado la sensación de ser más grande y fuerte de lo que realmente soy porque ya no existo como individuo, sino como comunidad. Tener esa paz de que no importa dónde esté y que sea de mí, tendré a mi sororidad apoyándome en todo momento y alzando mi nombre para no ser olvidada. Es a través del amor de esas amistades que he aprendido cómo amarme a mí misma.  

Es alarmantemente hermoso ser mujer; no es romantizar la lucha que vivimos a diario, pero sí es reconocer que no hay ser que se cuestione y reinicie tanto la vez como nosotras. Ver a mi mamá, una mujer de 58 años, buscar informarse cada vez más sobre el feminismo y ser curiosa en cada paso de su camino en el movimiento ha sido uno de los placeres más grandes de este año. Me llena de amor responder sus dudas sobre el lenguaje inclusivo, sobre las marchas, sobre lo que es correcto y lo que no, porque ella sabe que más allá de ser su hija, soy una mujer más en esta sociedad que nos obliga a pelear por lo que debería ser nuestro. Para ella, el año que ha pasado desde el último Día de la Mujer ha sido uno lleno de empatía por las madres que han perdido a sus hijas; un dolor que teme muchísimo sentir, pero que la motiva a educarse y ayudar a luchar para asegurarse que eso no pase. 

Es un tema universal, una lucha mundial por los derechos que nos tienen décadas debiendo, una lucha por las vidas que nos han quitado y continúan haciendo. Un grito mundial de dolor. Pero que solo la mujer puede cargar consigo toda una vida y nunca ejercer la violencia que se le ha asignado al hombre, porque nosotras verdaderamente sabemos lo que es temerle a otro ser, porque sabemos que más violencia no llevará a quitarnos menos vidas. Pero este enojo que cargamos a diario no es uno amable tampoco. No continuaremos el camino del silencio y de la sumisión para hacer a nuestro prójimo sentirse cómodo; eso quedó en el pasado. Que el gobierno tema a lo que las mujeres puedan hacer este 8 de marzo nos comprueba la fuerza que cargamos en unión. Es una demostración de que tienen conocimiento del enojo que sentimos por su falta de capacidad para protegernos. Una prueba más de que las paredes valen más que las vidas de miles de mujeres, pero como siempre lo hacemos, llegamos a comprobar que un par de paredes no nos harían olvidar el motivo de nuestra lucha. En cuestión de un abrir y cerrar de ojos esos muros, que suponían defender al Palacio Nacional, se llenaron de los nombres de las mujeres que este país nos ha quitado. Un duelo que solo nosotras conocemos y sentimos por el eterno cuestionamiento: Hoy le pasó a mi hermana, ¿cuándo me tocará a mí? 

En este Día Internacional de la Mujer te invito a cuestionar tu camino en la vida en las calles de México. No solo desde una perspectiva de tristeza y miedo que sentimos constantemente, sino desde un punto de amor y apreciación por el poder que tenemos en nuestras manos. Es impresionante sentirse mujer y lista para luchar por tus hermanas, por tus derechos, por ti. No glorifiques la pelea que vives día con día, pero sí llénala de un sentimiento de plenitud y admiración por aquellas que te rodean. Permítete amarte en tu camino de deconstrucción para sentirte feminista y entender, con plenitud, el por qué la importancia de este día. Porque la realidad es que este camino por nuestra libertad y nuestros derechos no es uno corto, es uno que durará posiblemente toda una vida, pero los frutos que dará serán tan gratos que habrá valido toda la pena. Así que marcha, grita y protesta, que los llantos de hoy retumbarán en el mañana.

Libby VanderPloeg, feminismo en GIFs

Instagram: @Alinatijerina

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