NOISE MAGAZINE

El ABC de cómo cotizar como freelancer

Por Cinthya Roura

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Las preguntas que más me hacen y que probablemente más he hecho yo a lo largo de mis tres años como freelancer es ¿cómo cotizo? ¿cuánto cobro? Y es que básicamente nadie nos explica a detalle qué tomar en cuenta, cuánto es razonable cobrar cuando vas iniciando o cuándo aceptar colaboraciones no pagadas.

Ser freelancer es algo que siempre nos pintan como super liberador: trabajar desde donde quieras en el mundo, despertarte tan tarde como puedas o inclusive pasar días enteros sin estresarte por entregas. Pero la realidad de la vida como trabajador independiente es que requiere de mucha organización, inteligencia emocional para lidiar con clientes, contigo mismo, y sobre todo con la incertidumbre que trae consigo no tener necesariamente un sueldo fijo mes con mes, y a todo esto se le suma constantemente sentir que trabajas más de lo que vives (o tal vez esa solo soy yo).

Desde que empecé la universidad y hasta mi graduación, sentía que hacían falta espacios en donde las personas de la industria creativa pudiéramos compartir experiencias, darnos consejos, y en general apoyarnos unos a otros. Quería ver a todos esos creativos que yo admiraba de México hablar de sus procesos, fuentes de inspiración y además cómo organizar proyectos y cotizar. Es cierto que existen referencias en canales de YouTube de creativos de Estados Unidos, por ejemplo, pero creo que si bien podemos inspirarnos en su forma de crear, al momento de hablar de números, vivimos en una realidad muy distinta.

Fue así que en Febrero del año pasado decidí emprender un proyecto que tenía ya tiempo rondando mis pensamientos: un podcast. Afterhours nació de mi propia necesidad de conectar con creativos de la industria para comprender otras maneras de ver el mundo (y no sentirme creepy en el proceso). Fue así que los primeros episodios fueron protagonizados por personas que ya conocía: Kathya Dayanara, Kassandra Torres de Noise y Roberta Villarreal de Hablemos Arte inauguraron el podcast y básicamente fueron con las que experimenté el formato que quería llevar a lo largo del tiempo que fuese a existir Afterhours.

Un año y un mes después, habiendo realizado 29 entrevistas a diseñadores gráficos, fotógrafos, stylists, mercadólogos, bailarines, actrices, youtubers, publicistas, realizadores audiovisuales, makeup artists, ilustradores, editores en revistas, productores, emprendedores, activistas y diseñadores de moda creo que ya tengo algunas respuestas a la eterna interrogante que es “la cotización” y el día de hoy vengo a compartir contigo lo que he aprendido.

Lo que probablemente ya te dijeron es que cuánto cobras o cómo armas la cotización depende. No creo ser la única persona que terminó odiando la palabra “depende” de tantas veces que me la repetían las personas a las que les preguntaba cuánto cobrar. Hoy te la vengo a repetir ahora yo también (perdón) pero te vengo a explicar un poco más al respecto.

Cuánto vas a cobrar depende de tu nivel de experiencia, equipo con el que cuentas, número de horas que le vas a dedicar al proyecto, tus costos fijos y variables, el tipo de cliente y el alcance del proyecto. Esta última es algo que hasta hace poco empiezo yo a tomar en cuenta y creo que es super relevante. Es inclusive una forma de argumentar en favor de la cotización que estás presentando, ¿qué alcance tendrá el proyecto? ¿Local, nacional o internacional? ¿Qué tanto valor le va a aportar a la marca o cliente? Contestando estas preguntas te ayudará a darte cuenta que cobrar 50 mil pesos por branding no es nada descabellado y que hay agencias en México que lo cobran en casi medio millón de pesos.

Ya que estamos en el mismo canal, ahora sí, ¿cómo armamos la cotización? En resumen hay tres maneras que yo he identificado y te recomiendo que las analices y evalúes cuál te hace más sentido a ti en tu situación actual:

Con base en el número de horas trabajadas

No es es mi forma favorita porque siento que te auto castigas un poco si eres muy eficiente, pero creo que te puede dar una base para empezar a analizar cuántas horas tardas en lo que sea que estés haciendo. De esta forma, cuando cotices, te será mucho más sencillo tener un razonamiento claro detrás del número que estés enseñando. Por ejemplo, si te piden editar un video que está proyectado para que dure entre 10-15 minutos, es evidente que editándolo no te vas a tardar 10-15 minutos. Pero si ya tienes referencia sobre cuánto te tardas editando un video de esa duración con las características que te piden, puedes multiplicar el número de horas que te tomará hacerlo por el costo de tu hora.

Un buen comienzo para sacar el precio de tu hora es esta calculadora:
http://cosmonauta.mx/toolbox/precioporhora.html

Tomando en cuenta el promedio de la industria

Aquí se empieza a poner un poco complicado porque aún hay mucha gente a la que no le gusta compartir cuánto cobra. Lo que puedes hacer es directamente mandarle mensaje a tus creativos favoritos y pedirles consejos sobre cómo encontrar tu número mágico. Te aseguro que la gran mayoría va a estar más que dispuesta a apoyarte. Otra opción es, à la mystery shopper, pedirle a un amigo o familiar que cotice algún servicio parecido a lo que tu realizas. Aquí si tendrías números frente a ti pero no todo el contexto y argumentación detrás de la cotización. Si te da pena preguntar o no sabes a quién preguntarle te recomiendo que te des la vuelta por los episodios de Afterhours con Tania Todd, Michelle Lartigue, Kike Acosta y Marcela Ibarra.

Costeando

  1. Mi yo del pasado en clase de Administración de Costos y Precios jamás se imaginó que cuatro años después sería freelancer y todo lo que aprendí en esa clase me serviría tanto. Para costear hay mil formas y métodos pero lo importante en todos ellos es sumar absolutamente todos tus costos. Muchas veces olvidamos tomar en cuenta nuestro equipo, por ejemplo, porque ya lo tenemos. Pero, ¿qué pasaría si fueras fotógrafo y tu cámara decide morir y necesitas rentar una para la producción con cliente? ¿Vas a pagar tú la renta o vas a incluirla en la cotización? Así como la cámara para un fotógrafo, todos tenemos equipo, licencias de programas, servicios en nuestro estudio o casa y gasolina gastada en traslados directamente relacionados a los trabajos que hacemos. A todo esto además se le agregan las horas que vas a trabajar en el proyecto desde la pre producción, producción, post producción, hasta las juntas, llamadas y tiempo que estarás al pendiente del cliente.

Consejos extras:

  1. – No olvides definir el número de cambios/modificaciones que se incluyen con la cotización.
    – Deja en claro el método de pago y sí requieres de adelanto (te recomiendo que sea mínimo del 50%)
    – Agrega un apartado en donde expliques qué pasa si los pagos no se realizan en tiempo y forma (yo te recomiendo que exista alguna penalización monetaria).
  2.  

La forma en que cotizas va a evolucionar con el tiempo y no hay formula mágica que te vaya a resolver todas tus dudas. Lo importante es que respetes el trabajo que estás realizando. En el momento en que tu valoras quién eres y lo que aportas a tus proyectos, vas a darte cuenta que realizar cotizaciones cada vez se vuelve más sencillo.

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Instagram: @cinthya.roura

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