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Recordemos su nombre: Victoria Salazar

Por Alina Tijerina

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El pasado 27 de marzo se difundió en redes sociales un video el cual nos provocó un cierto tipo de déja vu. En este se grabó el acto horrendo de cuatro policías sometiendo a la salvadoreña Victoria Esperanza Salazar, de 36 años, la cual fue arrestada por, supuestamente, alterar el orden público. Durante la grabación se ve cuando uno de los policías le mete presión en el cuello con su rodilla y Victoria agita los pies pidiendo ayuda. Después de unos minutos, el movimiento se detiene habiendo matado a Victoria. Este acto de arrestar a una persona sin razón alguna, misma que no presentaba resistencia ante la policía, la habíamos visto el día 25 de mayo del 2020; sin embargo las diferencias entre estos dos son las siguientes: el caso fue en Estados Unidos debido a un acto de racismo por parte de los policías asesinos y fue un hombre el que murió, George Floyd. Para el país americano fue un momento decisivo en la historia, mismo que generó miles y miles de marchas en donde la sociedad exigía justicia para Floyd y un cambio en la forma de maquinar de la policía.

Fue una ola de eventos impresionantes e inspiradores en la que un mundo de gente se unió en empatía para honrar a Floyd y demostrar el problema de racismo que continúa presente en Estados Unidos. Tanto impacto tuvo su muerte, que hasta aquí en México la gente compartía en sus cuentas de Instagram un mensaje inspirador que acompañaba una fotografía de un fondo negro; era una forma de unirse al activismo y reconocer que el racismo existe y hay que erradicarlo. Ahora, henos aquí 10 meses después, en donde vemos el mismo acto de homicidio por parte de un abuso de poder de policía; sin embargo, en esta ocasión en México.

La sociedad mexicana tiene una característica muy curiosa la cual se basa en la fascinación por la cultura americana. No sé si sea por la cercanía que tenemos con el país, o se deba a que gran parte de lo que escuchamos, y vemos, es creado en Estados Unidos, pero el conocimiento que tenemos de lo que sucede allá es impresionante. Ahora, conocemos a la perfección el tema del racismo y la mayoría de nosotros tenemos en mente lo terrible que es esto, pero cuando de nuestro país se trata, nos hacemos los de la vista gorda. Los problemas tan fuertes que tenemos en México pasan a segundo plano cuando existen situaciones sociales en nuestro país vecino, y es ahí donde me impresiona, más no me sorprende, la comparación entre las reacciones que se tuvieron por parte de los mexicanos ante los asesinatos de George y de Victoria. 

Parece irónico cómo es que, a casi un año de diferencia, dos eventos prácticamente iguales ocurren en dos lugares distintos, a dos personas completamente diferentes. Como comenté anteriormente, el caso de Floyd movió al mundo entero; pero en el caso de Victoria, solo unxs cuantxs se conmovieron. Pareciera que solo cuando esto sucede en el país vecino, todo México está ahí para demostrar apoyo y tratar de generar un cambio, pero cuando de una mujer latina se trata, el silencio es ensordecedor. Claro está que la culpa fue direccionada hacia ella en un inicio. “Pues es que si estaba borracha, se le tenía que controlar… tal vez se les puso violenta a los policías… andaba haciendo escándalo de seguro…” Mil y un frases que podemos escuchar culpando una vez más a la víctima, pero nunca al victimario. 

Victoria Salazar: qué se sabe de la mujer salvadoreña muerta en México tras  ser brutalmente sometida por la policía - BBC News Mundo

Admito que me sorprendió que se procesaran a los policías y que nuestro presidente machista haya anunciado que no habría impunidad para ellos, sin embargo no puedo dejar de pensar si será por el hecho de que Victoria era una refugiada de El Salvador y fue su presidente el que exigió justicia. Creo que está de más sobre pensar el por qué el presidente decidió ser congruente en esta ocasión, solo agradezco que así haya sido. Pero lo que no puedo dejar de pensar es, ¿Dónde está la indignación por la muerte de Victoria? ¿Por qué este hecho no conmueve tanto como lo que pasó en Estados Unidos? 

Este dejá vu que vivimos el pasado 27 de marzo nos demuestra que el ser mujer sigue siendo un peligro en nuestro país, pero también que factores como la clase social o color de piel, son importantes diferenciadores entre la calidad de vida de cada una de nosotras. También, que es muy fácil voltear la cara ante una problemática presente en nuestro país, pero es sencillo tratar de generar cambios en un lugar ajeno. 

Creo que lo ocurrido nos obliga a dejar la ignorancia a un lado y tomarla como oportunidad de cuestionar nuestra propia reacción ante toda injusticia. Preguntarnos por qué es que uno impacta más que el otro y dónde se encuentran nuestras prioridades. Porque después del feminicidio ocurrido en Tulum sería algo absurdo considerar que el machismo y el racismo no son un problema en nuestra sociedad.

Instagram: @Alinatijerina

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