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La moda de la política mexicana

Por Andrés Alcíbar

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Durante la toma de posesión de Joe Biden que se celebró el pasado mes de enero, la moda tuvo tanta relevancia como el evento político en sí mismo. Las noticias sobre la sucesión presidencial en los Estados Unidos cubrieron también la selección de prendas de lxs protagonistas del evento, sobre todo de las mujeres: Kamala Harris, Jill Biden, Ella Emhoff (hijastra de Harris), la poetisa Laureate Amanda Gorman y las celebridades invitadas Lady Gaga, Jennifer Lopez y Katy Perry. En las noticias y artículos se escribió sobre las prendas, quién las había diseñado, pero también acerca del mensaje que estas comunicaron. Entonces, traté de recordar algún momento en el que la moda de lxs políticxs mexicanos captó la atención de los medios por el mensaje que transmitió y (spoiler: salió mal) fue imposible recordar alguno que no hubiera sido desafortunado.

Los comentarios sobre la moda en el evento de Biden giraron en torno al abrigo morado de Christopher John-Rogers que vistió Harris, mismo que reiteró el compromiso de la vicepresidenta de promover diseñadores estadounidenses; también se mencionó el abrigo amarillo y la banda roja, ambos de Prada, que usó Gorman, alineados con la representación de la mujer intelectual que caracteriza a Muiccia Prada. Los periodistas tampoco pasaron por alto el broche dorado en forma de paloma con su inherente significado de paz sobre el vestido Schiaparelli que llevó Lady Gaga. Las elecciones meticulosas y premeditadas de vestimenta no son un caso aislado de la actual administración del país vecino; la moda ha sido un recurso comunicativo intencional para personajes políticos de pasadas administraciones. Tal es el caso de las prendas de múltiples diseñadorxs que vistió Michelle Obama mientras fungió como primera dama, al igual que Melania Trump, quien es recordada por la polémica chamarra de Zara que usó en un momento inapropiado.

Qué hay detrás del look que llevó Jill Biden a la toma de protesta? |  Grazia México y Latinoamérica

En el caso de México, la moda en sí misma pocas veces ha ocupado el centro de atención en comparación de otro tipo de lujos que han conformado el suntuoso estilo de vida de algunos exmandatarios y sus familias. Cuando se llega a hablar de moda y políticxs, las mujeres suelen ser las protagonistas y, junto con ellas, sus prendas de reconocidas casas de lujo y marcas de diseñador. En la última década, ha sido más común saber de casos como el de Karime Macías, exprimera dama de Veracruz, quien, entre 2010 y 2012, gastó miles de dólares en ropa de las tiendas departamentales de lujo Bergdorf Goodman, en Nueva York, así como en joyas. Otro caso fue el de Claudia Acompa, mejor conocida como #LadyGucci, quien fue presidenta municipal de Santiago Tuxtla, Veracruz. En 2016, Acompa y su familia asistieron a una fiesta patronal vistiendo ropa Gucci. De acuerdo con El Universal, ella llevaba un vestido de más de 120 mil pesos y las prendas que sus hijos vestían rebasaban los 50 mil pesos.

Durante el sexenio pasado, la entonces primera dama, Angélica Rivera, vistió ropa de diseñadores nacionales, entre ellos Alejandro Carlín, Kris Goyri, Macario Jiménez y Benito Santos; así como de diseñadores internacionales: Valentino, Oscar de la Renta y Dolce & Gabbana. Adicionalmente, a Rivera y a sus hijas se les vió en más de una ocasión de compras en Beverly Hills. Otro ejemplo es el de Elba Esther Gordillo, expresidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ha sido vista usando ropa y bolsas de marcas de lujo, tales como Chanel, Prada, Louis Vuitton y Hermès en varias ocasiones.

De compras con Elba Esther – Códice Informativo

En la actualidad, Andrés Manuel López Obrador, presidente en turno de México, ha hecho de la austeridad el leitmotiv de su gobierno, al grado de decretar una política de austeridad o Ley Federal de Austeridad Republicana, la cual fue aprobada en julio de 2019. El 4 de enero del año en curso, durante su primera conferencia de prensa del año, López Obrador reiteró su compromiso con la austeridad señalando que “este año tiene que ser destinado a seguir fortaleciendo la política de austeridad republicana; no a la corrupción y no a los lujos en el gobierno”. La discreción y la mesura no sólo son evidentes en el arreglo personal del presidente, sino también en el de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, quien ha optado por vestir prendas de marcas mexicanas, como Mussi, de los diseñadores Silvia y Ángel Mussi;  de las diseñadoras Celsa y Luciana Corres, así como del e-tailer Ezpopsy. Algunas de las prendas que ha vestido Gutiérrez Mülle, cuyo precio se ha dado a conocer, apenas rebasan los 3 mil pesos.

Aun cuando la conexión entre la política de austeridad y los en apariencia mesurados guardarropas de López Obrador y Gutiérrez Müller es visible, no se puede hablar de un fashion statement como los que se observaron en la toma de posesión de Biden. No existe la intención premeditada de transmitir un mensaje contundente en el que sea evidente la elección de prendas específicas para una situación particular. Por el contrario, existe cierta coherencia entre su discurso y su manera de vestir. Tal parece que los esfuerzos por mantener dicha coherencia recaen en el presidente y su esposa, dado que en junio de 2020, el actual Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, intentó ocultar un reloj Rolex Submariner Date (de más de 300 mil pesos) de la cámara de un reportero. Por su parte, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, recientemente usó mascadas Louis Vuitton, cuyo precio está por arriba de los 10 mil pesos.

La diferencia entre la relación moda-política en los Estados Unidos y en México va más allá de una cuestión de gusto o de destreza para utilizar la moda como herramienta de comunicación. Las diferencias económicas entre los dos países generan la primera brecha entre la población y la moda, afectando cómo es percibida y la cercanía o familiaridad de la población con esta. De acuerdo con el Banco Mundial, el poder adquisitivo de los estadounidenses es tres veces mayor que el de los mexicanos. Adicionalmente, Estados Unidos es considerado por agencias y consultorías dedicadas al estudio del sector del lujo, por ejemplo Bain and Company o Euromonitor International, como un mercado maduro, mientras que México, a pesar de ser el país de América Latina más prolifero en cuanto a lujo, experimentó el florecimiento de este mercado hace poco más de cinco años.

Por otro lado, la relación entre la política y los medios de comunicación de la industria de la moda en los Estados Unidos ha sido estrecha en los últimos veinte años, sobre todo con miembros del Partido Demócrata. Políticas como Hillary Clinton, Michelle Obama y recientemente Kamala Harris, han aparecido en la portada de Vogue, mientras que  Alexandria Ocasio-Cortez apareció en la cubierta de Vanity Fair el año pasado. Por su parte, Barack Obama y Joe Biden han estado en la revista de moda masculina GQ. En México, no existe una relación similar entre la política y las publicaciones de moda o con la industria de la moda en general.

Beatriz Gutiérrez Müller. Vestido fue casual y elegante para el Grito

Aun cuando pareciese que lxs políticxs no son conscientes del poder comunicativo de su ropa, al momento de vestir prendas de lujo optan por diferenciarse del grosso. Transmiten un mensaje de reafirmación de estatus o de búsqueda del mismo cuando provienen de una clase social que no puede acceder a artículos de lujo. La moda de lxs políticxs en México suele generar indignación, especialmente cuando dichos lujos devienen de la corrupción. Resulta, además, ofensiva cuando lxs mandatarixs representan a comunidades marginadas y genera notas sensacionalistas cuando se habla de los precios elevados de las prendas.

A pesar de que en la política mexicana no existen fashion statements románticos o premeditados que den lugar a que los medios especializados en moda generen discusiones en torno a ellos, la ropa de lxs políticxs cumple con el objetivo que Virginia Woolf alguna vez señaló: “cambiar nuestra visión del mundo y la visión que tiene el mundo nosotros”, incluso cuando dicha visión genera descontento y carece de congruencia.

Instagram: @jaalcibar

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