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Amor propio más allá de las palabras

por Sam Lacayo

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Si algo hemos aprendido en este último año es a compartir más tiempo con nosotros mismos, apreciarnos y tenernos paciencia por todas las emociones y circunstancias de ser humano. El año 2020 fue difícil para muchas personas, en especial para aquellos quienes no estaban acostumbrados a pasar la mayor parte de su tiempo encerrados entre cuatro paredes; y no solamente me refiero a las paredes físicas de nuestros hogares, sino a las paredes mentales que todos tenemos.  De cierta manera, la pandemia nos impulsó a tomar un profundo respiro, evaluar nuestro alrededor, aprender a amar lo que tenemos y quienes somos un poco más cada día.

El amor propio se considera un movimiento que nació relativamente hace poco. Después de mucho tiempo viviendo en una sociedad que solamente valoraba ciertas características “ideales”, el momento de apreciarse a uno mismo por todo lo que somos (y lo que no somos también) tuvo su inicio. El self love movement ha ayudado a las viejas y nuevas generaciones a quererse a sí mismos como nunca nadie nos lo había mostrado, ¡completamente! Con todas las imperfecciones habidas y por haber – porque si lo pensamos un poquito la vida no es perfecta y mucho menos nosotros – .

Los ejemplos de este grandioso movimiento son claros y están latentes; check out la campaña de Calvin Klein en Junio del año pasado con la modelo y activista Jari Jones (una perfecta representación del amor propio siendo expuesto y transmitido a todo el mundo). Creo que todos quisiéramos subir a este bello tren que va directo a una mejor relación interpersonal… ¡Sin embargo! -y aquí es donde toca toda una polémica- ¿qué tan real es el amor propio que profesas?

Les hago esta pregunta porque yo misma me he dado cuenta que a pesar de decir que me amo muchísimo, a veces no me doy el amor que realmente merezco y requiero. Es confuso, de cierta manera cuando empezó este movimiento de aceptarse a uno mismo tal y como es, se hizo un enfoque en la forma en la cual la sociedad y los medios nos habían alimentado ideas “perfectas” e irreales de lo que debíamos aspirar a ser, causando des-amor e insatisfacción en muchas personas. Muchas veces esta idea era provocada con el macabro propósito capitalista de vender algo innecesario levantando nuestras esperanzas en un amor propio falso o efímero.

Cuando la gente se dio cuenta que no necesita de nada externo para sentirse feliz y amarse, sino más bien que es una decisión propiamente interna en la cual debemos trabajar diariamente, parecía un poco más sencillo (aunque no realmente; la mente de cualquiera es un desmadre) llegar a términos cordiales con uno mismo.

Sin embargo, a veces se piensa  que el amor propio solamente se enfoca en lo mental pero no lo físico. Hemos eliminado la idea de un cuerpo perfecto para reemplazarla por un cuerpo feliz, y no nos damos cuenta que cambiar nuestro psique para amarnos es solamente el primer paso en toda esta aventura del amor propio.

¡Claro que un cuerpo feliz es mucho más importante que un cuerpo perfecto! Pero a veces lo que hace felices a nuestros cuerpos no siempre nos agrada a nosotros. Las reglas básicas del cuidado personal -como el ejercicio, la limpieza, y la alimentación intuitiva- es algo que muchos evitamos y con ello nos privamos de una mejor calidad de vida.

Me parece que hemos olvidado darle importancia a los actos diarios de amarnos a nosotros mismos. No sólo se trata de convencer a tu mente de amarse, sino también de trabajar para que tu cuerpo se sienta amado.

No digo que necesitemos ir diariamente al gym para parecer Kim Kardashian, pero si que trabajemos en todo eso que le de energía y salud a nuestro cuerpo y mente. Todo buen trabajo, ¡trae buenísimas recompensas! Recordemos estar en constante avance en este bello camino al que llamamos amor propio y brillar más cada día.

“Do it for yourselves, because you deserve the best kind of love. Your own.” - anonymous

Instagram: @thatgrlsam

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