Las casas de moda están atrayendo a nuevos públicos: ¿Qué alternativas implementan para lograrlo?
Por Diana García![]()
Conforme llegan los últimos meses del año, es casi inevitable mirar hacia atrás y repasar algunos de los cambios que han marcado a la industria de la moda en los últimos años. No solo como un ejercicio de memoria, sino como una forma de entender hacia dónde nos estamos moviendo, qué se ha transformado y qué empieza a reconfigurarse dentro de un sistema que durante décadas parecía inamovible.
El declive de ciertos códigos tradicionales de la moda ha venido acompañado del auge de las microtendencias, y las grandes casas de lujo lo han resentido. A lo largo de este 2025 hemos sido testigos de movimientos decisivos dentro de la industria: cambios de dirección creativa en firmas como Versace, con Dario Vitale, Gucci, con Demna Gvasalia, y uno de los más esperados, Dior, con Jonathan Anderson. Pero más allá de los nombres, la pregunta sigue siendo la misma: ¿a qué se debe esta variación constante?
Los cambios drásticos en las tendencias han obligado a las casas de moda a reinventarse y buscar alternativas que conecten con las nuevas generaciones. Hoy una pasarela ya no es suficiente. A lo largo de los últimos meses, las mentes creativas parecen estar en una búsqueda constante por recuperar aquella relevancia que durante décadas definió a las semanas de la moda.
Las redes sociales, sin duda, se han convertido en un campo de oportunidad para acercarse a públicos más jóvenes. Sin embargo, la sobrecarga de información en plataformas como TikTok e Instagram ha provocado una saturación donde el contenido especializado y el periodismo de moda muchas veces se pierden entre tendencias efímeras, bailes virales y titulares fugaces.
Los acontecimientos protagonizados por Gucci y Dior durante el último Fashion Month son un ejemplo claro de este panorama, mostrando un abanico de alternativas y posibilidades a las que las marcas pueden recurrir para mantener su visibilidad, convirtiendo a Fashion Week en algo más que el ritual clásico del glamour sobre una pasarela.
Demna Gvasalia para Gucci
El cine y la moda se fusionaron en el debut de Demna Gvasalia como director creativo de Gucci con un cortometraje titulado The Tiger, dirigido por Spike Jonze, con un elenco que incluyó nombres como Demi Moore, Kendall Jenner, Alex Consani, Keke Palmer y Elliot Page, entre otros.
El fashion film estuvo acompañado de un lookbook que presentó la colección primavera-verano 2026, titulada La Famiglia, una serie de retratos que enmarcan la esencia de la firma italiana: poder, teatralidad y extravagancia. La proyección cinematográfica tuvo lugar en el Palazzo Mezzanotte, en un ambiente que apostó más por la experiencia sensorial que por el formato tradicional.
Este movimiento dejó un mensaje claro: incluso las marcas que históricamente han construido su valor en la exclusividad buscan hoy nuevas formas de conexión. Lo que antes solo sucedía dentro de una pasarela, ahora también se traslada a formatos visuales que permiten una expansión de su narrativa hacia públicos globales.
Jonathan Anderson para Dior
Otra de las propuestas más comentadas de la temporada fue el segundo desfile de Jonathan Anderson para Dior, presentado en París el pasado 1 de octubre. Como si se tratara de abrir un archivo vivo, el show inició con una caja de zapatos abierta sobre la que se proyectó un cortometraje realizado por Adam Curtis, Luca Guadagnino y Stefano Baisi.
En este filme se mostraron algunos de los diseños más representativos en la historia de la maison. En palabras de Anderson: “Diseñar para una casa como Dior requiere empatizar con su historia y trazar su camino hacia el futuro”.
La nostalgia, en este caso, no fue solo un recurso estético, sino una herramienta estratégica. Referenciar el pasado ha sido una constante en muchas industrias, pero la diferencia aquí radica en cómo Anderson logra potenciar los códigos históricos de Dior —el logo, las estructuras, las proporciones— desde una visión contemporánea que dialoga con nuevas generaciones.
¿Qué están haciendo los jóvenes fashionistas para mantener relevantes los fashion shows?
Uno de los fenómenos más interesantes que surgieron en esta última temporada fue el de las watch parties. Todo comenzó con el crítico-influencer Lyas (@ly.as), quien transformó los desfiles en un evento de visualización colectiva bajo el nombre de La Watchparty. Lo que inició como una reunión con su comunidad terminó convocando a cientos de personas en el espacio de costura La Caserne, en París, donde se retransmitieron los shows de Chanel, Valentino, Loewe y más.
Durante los últimos meses, este tipo de encuentros se han vuelto cada vez más comunes, replicándose en cafeterías, bares o casas entre amigas, muy similar a lo que ocurrió con el regreso del Victoria’s Secret Fashion Show.
Es evidente que la exclusividad de Fashion Week ha comenzado a diluirse frente a la inmediatez digital, y lejos de ser algo negativo, también ha generado nuevas formas de comunidad. Estas dinámicas, como las watch parties o los fashion films, rompen con barreras tradicionales de acceso y permiten que más personas formen parte activa de la conversación, alejándose del consumo superficial dictado por el algoritmo.
Se ha hablado mucho en estos últimos meses sobre el futuro de la moda y el complejo panorama que atraviesan tanto grandes casas como Gucci y Dior, pero también las diseñadoras que apenas comienzan su camino. En este escenario globalizado, las posibilidades siguen siendo infinitas.
Y aunque el contexto pueda parecer incierto, estos movimientos también abren nuevos espacios creativos. En medio de una industria que se redefine constantemente, la colaboración entre cine, moda y nuevas formas de consumo aparece como una bocanada de aire fresco hacia horizontes que todavía estamos por descubrir: ¿hasta dónde podrá llegar la industria en su búsqueda por mantenerse relevante?, ¿qué nuevas narrativas surgirán en los próximos años?
Puede que no tengamos aún respuestas claras, pero hoy ese vacío se siente menos como una amenaza y más como un lienzo abierto.



