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Resumen de la moda 2025: Un año de reajustes, retos y nuevas direcciones

Resumen de la moda 2025: Un año de reajustes, retos y nuevas direcciones

Resumen de la moda 2025: Un año de reajustes, retos y nuevas direcciones

Resumen de la moda 2025: Un año de reajustes, retos y nuevas direcciones

Resumen de la moda 2025: Un año de reajustes, retos y nuevas direcciones

Por Lupita MorenoEl 2025 ha sido un año confuso para la industria de la moda. Comenzando con los aranceles del presidente Trump, los múltiples indicadores que apuntan cada vez más a una posible recesión, los cambios en la dirección creativa de las casas de moda y la evolución en los hábitos y razonamientos detrás del consumo. Todas estas situaciones han generado un ambiente incierto e inestable para el futuro del sector, aunado a varios escándalos mediáticos tanto en el fast fashion como en el lujo.

Existe un reacomodo general en todos los ámbitos. Las casas más influyentes cambiaron de directores creativos, marcando una nueva era en cada marca, lo que podría potenciar o disminuir sus ventas. Económicamente, existe una urgencia por adaptarse a la situación actual de los consumidores, algo que las marcas no siempre logran al intentar mantener los incrementos de precios que han aplicado desde la pandemia. Por último, ha habido un giro en la comunicación visual: las marcas buscan diferenciarse ofreciendo mensajes más definidos por medio de sus imaginarios y esto se vuelve cada vez más complicado. Repasemos cada uno de estos cambios recapitulando el 2025 en la industria de la moda.

Cambios en dirección creativa

Uno de los cambios más importantes fue la llegada de Pierpaolo Piccioli a Balenciaga, después de una larga etapa de éxito en Valentino. Su misión es reconstruir la reputación de la casa tras los escándalos mediáticos del pasado. Su sensibilidad romántica contrasta con las colecciones previas y redefine la estética que dominó los últimos años. Esta transición se da mientras Demna Gvasalia, su antecesor, se muda a Gucci, movimiento que generó un enorme debate entre los internautas sobre el rumbo estético de la casa italiana. “Quiero restablecer la comprensión y la percepción de lo que es Gucci a través de mi reinterpretación”, declaró. En la semana de la moda de Milán presentó un lookbook titulado La Famiglia, con un debut basado en archivos históricos intervenidos con pequeños giros al estilo Demna, siempre manteniendo la esencia clásica de Gucci.

Otras marcas que entraron en este “juego de sillas” fueron Fendi, que recibió a María Grazia Chiuri con el objetivo de reforzar una identidad más femenina y artesanal, además de cambios relevantes en Marni, Dior, Chanel y Mugler, lo que confirma un reajuste estructural en toda la industria.

Desaceleración del crecimiento en las marcas de lujo

Desde la pandemia, el lujo experimentó un boom impulsado por el sentimiento de “gastar hoy porque mañana es incierto”, reforzado por las redes sociales y el auge de la industria de influencers. Sin embargo, este impulso se estancó debido a la creciente inflación, la incertidumbre política y económica global, un menor apetito por el gasto aspiracional y una mayor cautela al momento de consumir. Varios conglomerados del lujo reportaron crecimientos pequeños o incluso nulos en los primeros trimestres del año, y se espera que esta tendencia continúe.

Estamos viendo un cambio pequeño pero significativo en los consumidores: el lujo silencioso evoluciona. Ya no se trata solo de minimalismo, sino de una discreción sofisticada y funcional, pensada para durar años. La demanda por piezas longevas y atemporales crece, mientras disminuye el atractivo de las tendencias pasajeras. También crece el rechazo a textiles poco duraderos, priorizando materiales naturales y de mayor calidad.

Además, según el reporte The State of Fashion 2025 de Business of Fashion, solo el 18% de las casas de moda consideran la sostenibilidad como una prioridad dentro de sus principales riesgos, priorizando en cambio la eficiencia operativa para intentar recuperar el crecimiento previo.

Las campañas que definieron el nuevo tono de la industria

Mediáticamente, el año fue un verdadero circo. Comenzando por la escandalosa campaña de American Eagle con Sydney Sweeney, que generó controversia por interpretaciones raciales al jugar con las palabras “jeans” y “genes”, posicionando a la celebridad blanca, rubia y de ojos azules como los “genes correctos”. Esto provocó indignación y se convirtió en un ejemplo claro de cómo el marketing debe manejar con cuidado la sensibilidad cultural y el contexto político del momento.

Paralelamente, las marcas continúan apostando por celebridades para su imagen y publicidad, aunque ahora con un enfoque cinematográfico, narrativas más claras y producciones más elaboradas. Las campañas funcionan como mini-películas que explican el ADN de las marcas y actúan como puente directo entre la moda y las redes sociales. Esto las hace más compartibles, más narrativas y más “moodboardables”.

Contexto nacional

En México, 2025 fue un año marcado por reorganización, crecimiento y una lectura más estratégica del sector. Volvo Fashion Week México vivió una de sus transformaciones más significativas con la llegada de Daniel Herranz como nuevo director creativo, movimiento que reconfiguró la curaduría del evento e introdujo una visión más cohesionada, con la integración de nuevas marcas y la ampliación de espacios para diseñadores emergentes. En paralelo, las principales ferias del país, Intermoda y SAPICA,  registraron un incremento sustancial en asistencia, así como una oferta más robusta en conferencias, activaciones y programas formativos, señalando un fortalecimiento de la industria y una profesionalización cada vez más evidente. En el plano internacional, uno de los momentos del año fue la colaboración de Lorena Saravia con H&M, una alianza que reafirmó la presencia de México en el mercado global y confirmó el interés creciente por la estética contemporánea nacional. 

Entre nuevas aperturas, pop-ups estratégicas y el crecimiento sostenido de marcas independientes, el 2025 dejó claro que México atraviesa un momento clave: un periodo donde estructura, creatividad y visibilidad se están alineando para cimentar una industria más sólida y mucho más influyente en el mercado internacional.

Qué esperamos para el 2026

Para el 2026 podemos esperar que las casas de moda se adapten o incluso enfrenten tensiones ante los cambios sociales que continúan redefiniendo el mercado. Veremos las primeras colecciones completas de los nuevos directores creativos, marcando potencialmente un antes y un después en la narrativa de varias firmas. La industria del lujo probablemente seguirá navegando un periodo de desaceleración derivado de la incertidumbre económica. El contenido digital y las narrativas tendrán un peso aún mayor: las campañas funcionarán como el principal punto de contacto, y las marcas dependerán de creadores capaces de construir historias con intención y valor. 

¿Qué traerá, entonces, el 2026? Podría ser el año del reacomodo definitivo, de una creatividad más sobria, o del regreso a discursos más complejos. O quizá, simplemente, un punto intermedio donde la industria siga buscando su propio ritmo. Lo cierto es que el próximo capítulo aún está abierto y no podemos esperar a transitar cada una de sus páginas.

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