Casa León: la conexión entre tu niña interior y la moda
Por Diana García
Al entrar a la vida adulta, el reconectar con tu niñez funciona como escapatoria al abrumador mundo real que enfrentamos y cuando se trata de diseñar, el viajar al pasado y encontrar inspiración en la infancia da resultados que reflejan la magia de ser niño; Casa León, marca de moda dedicada al tejido de punto, fusiona en sus creaciones la perspectiva de la niña interna con la mirada de la mujer en la adultez.
Fundada por las hermanas León Aldana, Casa León es una marca de Tulancingo, Hidalgo, hecha desde el legado familiar del tejido de punto. Fernanda de 26 años, encargada de la dirección creativa y Cecilia de 29 años, de logística, colaboran para liderar una de las nuevas propuestas en moda que demuestran la importancia de las creaciones mexicanas.
En entrevista, Fernanda León, Diseñadora de Modas, nos da un vistazo a la realidad que enfrenta el tejido de punto en México, los desafíos con las macroempresas, la adaptación al clima caluroso y cómo Casa León diseña un imaginario conformado por los recuerdos nostálgicos de su creadora y el contraste de una mujer contemporánea.
¿Cuál es la historia de Casa León? ¿Cómo surge la marca?
Casa León surgió en pandemia, la empecé con mi hermana, las dos somos las fundadoras y el nombre viene desde nuestro apellido León, y lo de Casa viene de “mi familia es mi casa”, y pues decidimos ponerle “Casa León” por la familia.
Básicamente la iniciamos y yo aún iba en tercer semestre de la carrera, pero como nos mandaron a las casas, tomaba clases en línea. Primero empezó con que iba a abrir mi cuenta de diseño y ya tenía pensado ese nombre, justo había mandado a hacer con una amiga el logo.
Mi hermana era recién egresada y como fue pandemia no conseguía trabajo en ningún lugar, entonces, ella ya estaba medio desesperada y le dije “yo tenía pensado abrir mi cuenta de diseño e ir subiendo mis trabajos de la escuela, ya está el nombre, si quieres hacemos una marca y a ver qué pasa”.
Mi hermana inició con un rol más administrativo. Yo soy la que se encarga del diseño, editoriales, relaciones públicas y marketing. Mi hermana se encarga de todo lo logístico, pedidos, cotizaciones, etcétera.
Casa León es una marca que maneja una variedad de estampados, ¿Cómo logran elevar el tejido de punto a un nivel creativo distinto al que se conoce comúnmente?
Yo encontré en el tejido de punto mi lugar seguro, porque en la uni al trabajar las planas me limité muchísimo a crear en base a lo que había con el proveedor de tela. En mi familia, desde mis abuelos, se habían dedicado al tejido de punto, entonces nosotras retomamos el taller y pues otra vez fue el proceso de comprar maquinaria, etcétera, y en el tejido de punto realmente encontré la libertad de diseño, hacer mis propias telas y la visión desde el día uno era crear cosas que no encontrarás en ninguna otra parte.
Realmente mis diseños vienen de la nostalgia de mi niñez; me inspiro mucho en eso y en la mujer, yo conecto mucho con la parte de la niña chiquita, de estrellitas, ositos, siempre desde chiquita me han gustado los brillos, listones, el color.
Diseñar desde ese lugar me permite reconectar con mi niña chiquita y siento que a veces en un mundo tan frío de “clean girl aestethic”, hay que diseñar desde otro lugar que no sean tendencias y lo mismo que está en Zara y así, detenerte y pensar “¿ahorita qué tengo en mi cabeza?” O “vi la diamantina de la papelería y se me ocurrió esto” es como una relación con lo sentimental de esta parte.
¿Cuáles son los desafíos que se presentan al trabajar el tejido de punto?
Uno de nuestros principales desafíos es adaptar la técnica de punto a climas como el calor. Este año apenas logramos vencer un poco esa parte porque conseguimos un proveedor nacional que hace hilo de algodón, entonces igual nosotros al momento de buscar proveedores y materias primas, no habíamos encontrado esos hilos que nos permitieran hacer nuestras mismas telas con diseños padres, pero que no dieran calor.
Nuestras clientas siempre nos decían “es que me encantan, pero ahorita está haciendo mucho calor y no me lo puedo poner”. Entonces constantemente estamos innovando en siluetas, materiales que nos permitan hacer lo mismo, pero que no den calor.
Además de esto, la situación del comercio de moda en México, siento que ahorita ya ha habido más regularizaciones, pero en temas de competencia desleal, como Shein, siento que a todas las marcas pequeñas se nos dice mucho “es que dan unos precios carísimos y puedo encontrar en Shein algo parecido”, pero igual no se ponen a pensar en el proceso que hay detrás de una marca pequeña.
Igual uno de nuestros retos es agilizar los tiempos porque la marca este año ha crecido, entonces luego llegan muchos pedidos y ahorita estamos tomando el modelo de cero inventario, porque de años atrás hacíamos un stock, pero luego no se llegaba a vender y estábamos generando un inventario que ya no nos cabía en el taller, entonces ahorita con colecciones nuevas realmente el único stock que tenemos es el hilo, si llegan a pedir, luego que lo piden se teje y se fabrica exclusivamente para esa persona.
Realmente ahorita tenemos que ver cómo comunicar esa parte de que no estamos haciendo mil piezas, porque si no se venden las tengo que destruir o tirar. Estamos haciendo moda muy consciente para no generar desperdicio.
Un identificador de Casa León son sus colecciones, ¿Cómo elaboran cada una de ellas?
La colección nace en el momento, nosotras realizamos normalmente cuatro drops al año. En febrero sacamos el de Valentines, después depende de qué mes, porque igual es un reto hacer todas las producciones, sacamos primavera-verano, después tratamos de sacar una colección cápsula o si algo se me ocurre, sacarlo entre la transición de primavera-verano y otoño-invierno, y a final de año sacamos nuestro drop para las fiestas.
Depende mucho de mi situación emocional en el momento, yo diseño mucho desde lo emocional, de cómo me siento y literal se me ocurre algo y me lo mando por WhatsApp a mí misma como “colección tal se va a tratar de esto”, normalmente yo conecto mucho con la moda de los 2000, porque era cuando estaba chiquita.
Estoy en constante inspiración y mi board de Pinterest son objetos, entro a mi Pinterest y no veo un vestido, veo un My Little Pony, o voy al súper y veo los juguetes y digo “ay mira esto está padre”, por ejemplo, mis colecciones de Valentines, esas las hago súper emocionales. Este año la hice sobre la amistad y cómo la amistad es una bendición, tener una amiga. Se llamó Bloom, que es como florecer, regar la plantita de la amistad y usé prints de flores.
Por ejemplo, para el próximo año ya tengo la idea de qué es lo que voy a sacar para esa colección y nació de la idea de que yo llevaba como dos años con mi estilo personal, siendo muy cute y muy girly, y vi las fotos de antes y dije “hay que regresar a lo hot un poquito”, entonces empecé a debrayar en mi cabeza y pensé “bueno, hace unos años era hot pero para el male gaze, entonces ahorita ¿qué pasaría si fueras hot pero para el female gaze?, ¿para una mujer qué es ser hot?”, entonces a partir de eso voy a diseñar mi concepto creativo.
Es como una unión entre las cosas pop, la nostalgia de cuando era niña y todo eso se embona con el cuestionamiento de ¿cuál es la perspectiva desde una mujer adulta de 26 años?, mi presente une esas cosas con mis experiencias y así nacen las colecciones.
De hecho, trabajo muy de la mano con Cinthya y con Ana Sofía de Safeplace para nuestras producciones, ya que tengo los diseños yo empiezo a muestrear y hago un documento, se los mando y les digo “tengo esto en mente” y ya con ese equipo hacemos una lluvia de ideas de cómo lo podemos elevar, si a alguien se le ocurre algo más para la editorial, y así nació “Ni idea”.
“Ni idea” nació porque tenía un bloqueo cañón entonces siempre que le escribía a Sof, le decía “ni idea de qué es lo que voy a sacar”, entonces se le quedó ese nombre. Tiene tantos estampados, tantas cosas revueltas, que fue lo que me salió y ni idea de qué fue lo que pasó.
Yo creo que en “Ni idea” se puede ver mucho el transcurso de los años y veo mis colecciones de antes y digo “mmm… tal vez esto no lo haría en ese momento” y también siento que cada producción, cada experiencia va puliendo el ojo creativo. Cada colección me gusta más y la disfruto más porque aprendo cosas que no sabía.
¿Cuáles son los pros y contras de ser dueña de una marca de moda en familia?
Pues como toda la vida se nos enseñó el trabajo en familia, siento que no es tan extraño a nosotras. Hay días que a veces nos peleamos un poco entre mi hermana y yo, pero pues lo normal, hablamos, se llega a acuerdos, disculpas y a lo que sigue. Sí nos damos nuestros breaks, pero pues realmente desde chiquitas estábamos en el taller con mis papás y siempre ahí saliendo de la escuela en el taller, ir con mis abuelos por equis cosa que ellos estaban haciendo en su taller, entonces no es algo ajeno de este lado y desde chiquitas siempre se nos enseñó el trabajo en equipo y en familia, entonces lo gestionamos bien.
¿Cómo visualizas Casa León en el futuro?
Mi expectativa en un futuro es crecer exponencialmente. Siento que hemos estado un poco estancadas por el tema de inversión, este año para sostener la marca estamos haciendo maquilas de tejido de punto y justo, para poder inyectarle dinero, porque tener una marca de moda y hacerla crecer necesita de muchísimo dinero, pero lo estamos logrando afortunadamente y mis planes a futuro para la marca es tener más exposición en medios.
A mí me gustaría que nos conozcan principalmente en México, que seamos el lugar seguro de las mujeres de México. Un lugar donde pueden encontrar cosas que conecten realmente con ellas, y mi expectativa es ya vivir al 100% de la marca y pues crear y crear y crear, que es al final del día lo que más nos gusta, estar en constante creación.
Espero que el siguiente año nos vean en todos lados, hacer más eventillos para generar presencia física y pues igual más organización, porque como somos un equipo pequeñito, a veces los tiempos de la industria nos comen un poco, pero espero el siguiente año y en años que siguen pues poder crecer y tener más organización.
El tejido de punto es una industria enorme en nuestro país y muchas veces no sabemos de la presencia o qué es esta técnica, pero es una técnica que es casi casi oficio, porque en las universidades no te lo enseñan y si conocen a alguien que haga punto, es muy probable que desde sus abuelos se haga el punto.
Es un negocio familiar y hay que voltearlo a ver un poquito porque ahorita está un poco en crisis, lo veo con talleres acá en mi región, antes era el boom, pero pues con productos chinos muchos talleres han ido quebrando, entonces yo los quiero invitar a que consuman nacional y apoyen al comercio y a familias, que finalmente son negocios familiares.
Casa León demuestra que los negocios familiares dedicados al textil en México son una parte fundamental para la moda mexicana, aunque los talleres siguen vigentes, pero están quedando en el olvido. Diseñadoras como Fernanda, buscan poner en alto técnicas como el tejido de punto mediante prendas innovadoras que cargan un trasfondo emotivo en cada colección.
Una marca que toma inspiración de memorias de la infancia nos recuerda la importancia de encontrar nuevas formas para crear, aprender y redescubrirse a sí mismo. En tiempos donde predominan las prendas inmediatas, Casa León manifiesta la diferencia entre la moda rápida y las marcas emergentes en México que diseñan con intención consciente.



