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¿Nos estamos enfrentando ante una nueva crisis de medios de moda?

¿Nos estamos enfrentando ante una nueva crisis de medios de moda?

¿Nos estamos enfrentando ante una nueva crisis de medios de moda?

¿Nos estamos enfrentando ante una nueva crisis de medios de moda?

¿Nos estamos enfrentando ante una nueva crisis de medios de moda?

Por Kassandra TorresEn 2010 la llegada de las primeras redes sociales sacudió al gremio editorial con la aparición de las bloggers, figuras que pusieron a temblar hasta la mismísima Anna Wintour. En 2020 una nueva crisis se avecinaba: el auge del contenido digital impulsado por una pandemia que reforzó su consumo y aceleró el aparente olvido del impreso. Hoy, en pleno 2026, una nueva crisis se está gestando tan rápida como silenciosamente: la crisis de la Inteligencia Artificial.

Aunque puede que peque de purista y conservadora y termine sonando como Suzy Menkes en su famosa y controversial columna “The Circus of Fashion”, cuando advertía sobre los peligros de la democratización de la comunicación. Me es inevitable cuestionar las implicaciones que la Inteligencia Artificial puede tener en el presente y futuro de la comunicación de moda.

La evolución del fashion blogging. ¿Cuál es su presente y futuro? | Vogue

Antes de comenzar debemos entender qué es la IA y cuál es su funcionamiento. Los sistemas de inteligencia artificial generativa son modelos de lenguaje entrenados con enormes volúmenes de datos: libros, artículos, reseñas, básicamente todo tipo de contenido que ya está en la web. Utilizan deep learning para generar texto que imita el lenguaje humano. No he de negar que su tecnología es fascinante y parece una primicia increíble de la cual yo misma me he beneficiado a través de herramientas como ChatGPT desde su lanzamiento público en 2023.

Si bien al principio el debate alrededor de la IA giró casi exclusivamente en torno a la duda de si nos quitaría el trabajo o no, hoy la preocupación es otra.

La extinción de las voces

Con la popularidad de plataformas como ChatGPT o Copilot, la posibilidad de generar contenido, en este caso de moda, es cada vez más accesible. En otro escenario esto sería algo totalmente positivo ya que podría significar una democratización real: más voces, más perspectivas, más crítica. Pero cuando esa producción masiva pasa por un modelo generativo ocurre todo lo contrario.

Textos llenos de retóricas, explicaciones filosóficas en exceso, frases extremadamente circulares y textos sospechosamente perfectos. Cada vez se vuelve más sencillo identificar cuando un texto o en su defecto contenido, está escrito en su totalidad por Inteligencia Artificial.

Lo paradójico es que estas fórmulas facilitan la producción rápida de contenido, algo que en un inicio parecía beneficioso. Sin embargo, estudios recientes apuntan a lo contrario. En una investigación desarrollada por la Universidad de Harvard, citada en el artículo “AI Doesn’t Reduce Work—It Intensifies It” (febrero 2026), se encontró que las herramientas de IA no reducían el trabajo, sino que lo multiplican: empleados trabajando más rápido, asumiendo más tareas y extendiendo su jornada laboral simplemente porque ahora “hacer más” parecía posible.

El intern que toda marca habría soñado

Sin lugar a dudas la Inteligencia Artificial no es un enemigo y por el contrario es una herramienta que nos puede ayudar a eficientar tiempos en una industria tan demandante como la moda. Investigación de perfiles, edición de preguntas, adaptación de texto para distintos formatos, edición. La IA se ha convertido en el intern que toda marca soñaría y los beneficios han sido muchos, sin embargo el precio a pagar cada vez está siendo más alto.

Hoy en día es muy difícil diferenciar un autor de otro. No hay tono de voz, no hay opinión personal; el criterio se vuelve homogéneo y ese hueco se llena con fórmulas repetitivas y discursos vacíos que buscan satisfacer la demanda constante de contenido en redes sociales. ¿Funcional? Tal vez. Pero, al mismo tiempo, nos enfrentamos a lo que yo considero una nueva crisis del gremio editorial, en la cual por primera vez no vemos la llegada de una nueva ola de voces, sino más bien la extinción de las mismas.

Por un segundo se nos ha olvidado que la raíz de la comunicación y periodismo de moda proviene del gusto personal, del criterio, de la mirada individual. Suzy Menkes no es legendaria por su sintaxis impecable, sino por su particular tono de voz al escribir. Diana Vreeland no trascendió por su estructura perfecta, sino por su sentido del humor y ligereza para hablar de moda. Vanessa Friedman no es relevante en la actualidad por una neutralidad prefabricada, sino por su análisis incisivo. Cada una de ellas ha transformado el periodismo de moda a través de una visión y tono de voz único que hoy en día parece casi imposible de encontrar.

El internet muerto

La IA definitivamente no es un enemigo y al contrario, es una herramienta que, utilizada de manera estratégica y como apoyo en tareas sencillas, puede llegar a ser un respiro. Sin embargo, emplearla de manera desmedida en la generación de contenido desde cero nos está llevando hacia una posible extinción del periodismo crítico de moda, a borrar nuestras voces y percepciones, que si bien en ocasiones estaban llenas de errores, faltas de ortografía u opiniones sesgadas, eran humanas.

Continuar con un uso indiscriminado de la IA generativa nos acerca a lo que algunos teóricos llaman “la teoría del internet muerto”. Esto no quiere decir que el internet haya dejado de existir, sino que más bien, el espacio que conocíamos (ese lugar para compartir ideas, ensayos e interacciones genuinamente humanas) hoy en día es todo menos humano. 

En la moda esto se manifiesta en videoensayos con fórmulas repetitivas, reseñas de desfiles saturadas de adjetivos pero carentes de postura, e incluso artículos en medios importantes que, a distancia, parecen escritos bajo la misma plantilla de Inteligencia Artificial. 

The Future of Fashion Journalism: Q&A with CSM MA Fashion Communications Graduates — Fashion Roundtable

Gracias a la IA es posible atender la alta demanda de contenido que internet exige hoy; pero al mismo tiempo aumentamos nuestras tareas, reducimos nuestros espacios de reflexión y crítica, y homogenizamos la redacción de moda.

El futuro

La pregunta es: ¿Es la IA un destino inevitable? ¿Desaparecerá el periodismo humano? ¿O el sobreuso de estas herramientas nos llevará, inevitablemente, a un hartazgo que nos obligue a regresar a la raíz?

Considero que actualmente estamos en el clímax de esta historia, donde ambos futuros parecen bastante posibles. Sin embargo, si algo nos ha enseñado la historia de la moda es que las crisis del periodismo son cíclicas. Siempre llegan nuevas tendencias. Siempre parece que el oficio va a desaparecer. Y, sin embargo, los que perduran son quienes aprenden a navegar las olas del cambio, a veces resistiendo y otras uniéndose al movimiento. Tal vez simplemente es cuestión de tiempo para enfrentar una nueva crisis y volver a comenzar.

En definitiva, la Inteligencia Artificial no va a destruir la comunicación de moda. Pero sí puede vaciarla si dejamos de ejercer aquello que ninguna tecnología puede replicar del todo: el criterio, el error, la contradicción y la voz.

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