Quién decide cómo debemos vestir en México
Por Diana García
Ir en contra de la norma es un acto político y cuando hablamos de moda, el vestir fuera de lo común es un tema que por décadas ha generado prejuicios sociales. En la actualidad, la libertad de expresión nos permite experimentar con la vestimenta y demostrar nuestro estilo, sin embargo, el contexto sociocultural sigue influyendo al decidir qué usamos y México no es la excepción.
Mucho se habla de que “en México no hay moda” y poco a poco se ha demostrado que esa no es la realidad; vivimos en un país que ha crecido bajo la sombra de una mirada eurocentrista, donde lo “correcto” o aspiracional se rige por lo hegemónico y no por lo que vemos al salir a las calles en el día a día.
Ante esta situación, las críticas en la vestimenta experimental vienen de distintos contextos; la religión, el clasismo y las ideologías conservadoras. Comúnmente, estos prejuicios son generados debido al impacto generacional, como personas mayores juzgando tendencias juveniles o jóvenes haciendo críticas a estilos clásicos. Por ejemplo, las abuelitas cuestionando “¿en serio te vas a poner eso?” o la prima adolescente diciendo que no estás en tendencia.
A este punto, expresarse libremente con un atuendo es un reto que todo amante de la moda enfrenta y esta realidad no se limita sólo en México.
Antecedentes históricos de la lucha contra estereotipos en moda
A lo largo de los años, diseñadores como Christian Dior, Coco Chanel, Cristóbal Balenciaga, entre otros, además de ser reconocidos por sus icónicos diseños, son referentes de la lucha en contra de los estereotipos en la moda. Un ejemplo en definitiva es la diseñadora británica, Vivienne Westwood.
Westwood fue una revolucionaria que definió a toda una generación diseñando y vistiendo a los mayores representantes del estilo punk. Con la creación de sus prendas provocativas y anárquicas desafió al clima político de la época de los setenta y abrió paso a usar la moda como medio de protesta.
Estas mentes creativas desafiaron los cánones de belleza en la forma de vestir y lograron posicionarse en la cima del éxito por combatir los prejuicios y expresarse libremente, explorando con las siluetas, los aromas y el estilo de vida de las mujeres del siglo XX.
En México, los sucesos históricos y movimientos sociales impactaron en la forma de vestir del mexicano. Entre los siglos XIX y XX el país atravesaba por cambios significativos en moda y con ello, las opiniones estaban polarizadas. Hippies por un lado, atuendos típicos por otro y la división de clases que marcaba todo lo europeo como sinónimo de estatus social alto.
Con la llegada del Cine de Oro, María Félix, quien no se regía por estándares, se convirtió en un gran referente de cultura y moda mexicana a nivel internacional por crear su propio estilo. La Doña fue motivo de inspiración para las mujeres mexicanas y la experimentación al vestir fue creciendo. Tal como ella lo decía, el estilo es mejor que la belleza.
Contexto social actual: los prejuicios no se han erradicado
Lentamente el minimalismo y el estilo europeo se han filtrado en las mayores tendencias de los últimos años, dando como resultado una nueva ola de jóvenes con ideologías conservadoras. La inconformidad ante esta pérdida de color en el mundo se ha manifestado en la creación de términos como el “Meximalismo”; movimiento impulsado por mexicanos que promueven el México maximalista.
El Meximalismo nace de la realidad que vive el mexicano; colores intensos, saturación en las calles, mezclas y combinaciones que se ven reflejadas en la ropa, en la arquitectura y hasta en la comida. Una estética surrealista de la que no podemos escapar porque se hace presente en cada esquina y que con orgullo nos da identidad ante el mundo entero.
La incomodidad que genera lo maximalista viene acompañada de pensamientos clasistas, donde la sociedad impone lo saturado como “vulgar” y lo pulcro como “correcto”. Estéticas como el Old Money promueven el lujo silencioso diseñado para un sector de personas con nivel adquisitivo alto, que se rodea de críticas cuando este estilo de vida se quiere imitar.
Hace unos meses fuimos testigos del caso de Guillermo Herrera (@guillermoherreramtz), joven apasionado por la moda elegante que sube videos en redes sociales mostrando sus outfits inspirados en el Old Money, quien fue juzgado por usuarios de TikTok al exponerlo usando transporte público. La crítica viene a partir de una creencia clasista que insinúa que la moda solo pertenece a cierto estatus social.
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Guillermo abordó la situación con la elegancia que lo identifica y expresó en redes sociales: “discúlpenme porque no estoy dispuesto a dejar de crear contenido por ustedes y no lo voy a hacer, porque la elegancia, la clase y sobre todo, la educación, no tiene nada que ver con el estatus económico de una persona”, citando las palabras de Carolina Herrera, el video alcanzó más de 20 millones de vistas en TikTok, recibiendo el apoyo de miles de usuarios, incluyendo influencers de moda.
A pesar de las luchas contra los estereotipos al vestir en diferentes épocas, la moda siempre será cíclica y las diferencias entre lo que es correcto y erróneo cambiarán con el tiempo. La herramienta más poderosa para erradicar los prejuicios en la vestimenta experimental es la autoconfianza y la creación de un estilo propio, rodearse de personas que inspiren y consumir contenido que eduque.
En un país donde la comunidad creativa muestra resistencia ante el conservadurismo, los prejuicios y pensamientos negativos quedan en segundo plano. Reconocer que el vestir también es una forma de comunicar, que existe la diversidad estética y que la identidad merece respeto, son las bases para combatir los límites que la sociedad impone.



