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Educación de moda en México: ¿En constante evolución o estancada en el tiempo?

Educación de moda en México: ¿En constante evolución o estancada en el tiempo?

Educación de moda en México: ¿En constante evolución o estancada en el tiempo?

Educación de moda en México: ¿En constante evolución o estancada en el tiempo?

Educación de moda en México: ¿En constante evolución o estancada en el tiempo?

Por Anna Nieto

La industria de la moda, históricamente, ha sido terreno fértil para la explotación laboral y el extractivismo cultural. Ajá, nada nuevo, pero, pese a que cada vez se habla más de sostenibilidad, inclusión y decolonialidad, muchas prácticas dentro de la industria siguen normalizando estas dinámicas opresivas.

Las noticias de diseñadores y personas en la moda que perpetúan estas violencias son cada día más comunes (y terroríficas). Seguro, mientras lees esta columna, recordaste algunos de los casos recientes. Por esa razón, hoy más que nunca, la educación de moda juega un papel crucial al formar a las futuras generaciones de diseñadores y creativxs. Pero, ¿las universidades y escuelas técnicas realmente están brindando las herramientas que lxs estudiantes necesitan para transformar (o sobrevivir) este sistema?

El costo del sueño, desigualdad y elitismo económico

Lamento decirlo, queridx amigue de la moda, aunque quizá ya lo sabes: estudiar diseño de moda en México puede ser un sueño casi imposible para la gran mayoría debido a varios factores. Entre ellos, las limitadas opciones de universidades públicas en el país. Si bien contamos con instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana o la Universidad de Guadalajara, con costos más accesibles que rondan los $3,600 MXN por semestre, no son suficientes. Esto lo mencionan estudiantes en las manifestaciones que durante el 2024 se llevaron a cabo en la explanada de rectoría en CU, donde, entre pasarelas y diseño emergente, exigieron que se abra la licenciatura en diseño de moda en la Universidad Nacional Autónoma de México y, ojalá, en más universidades públicas del país.

Mientras tanto, las matrículas de algunas universidades privadas oscilan entre los $80,000 MXN y $160,000 MXN por semestre. Esta diferencia abismal no solo marca una clara línea entre quienes pueden acceder a los estudios de moda y quienes no, también es un reflejo de un sistema que, aunque lleno de creatividad y talento, está plagado de retos estructurales que necesitamos cuestionar (y transformar).

Para entender mejor las realidades detrás de estas cifras, realicé algunas encuestas y entrevistas a estudiantes, docentes y egresadxs de universidades públicas y privadas en todo el país. Las respuestas dejan claro que no solo el dinero, sino también el enfoque y la desactualización de los programas son factores que afectan profundamente la educación de moda en México.

¿Un sistema que refuerza o transforma la industria?

“La industria tiene necesidades diferentes a las que nos muestra la escuela. Quizá tenga que ver el sistema tan europeo con el que nos acercamos en primera instancia a la moda y con el que nos educan. Sabemos tanto del extranjero y tan poco de lo que pasa en nuestro país”.
–Ex estudiante, Felva Moso, Querétaro

Desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu, las instituciones educativas no solo reproducen conocimientos, sino que también perpetúan las estructuras sociales y económicas existentes. En el caso de la educación de moda, este elitismo crea un círculo completamente cerrado donde solo quienes tienen los recursos económicos pueden acceder a una formación de calidad y, posteriormente, a mejores oportunidades laborales.

«La mayoría de las instituciones de moda en México –públicas y privadas– se basan en planes de estudio heredados del modelo europeo, enseñando materias como alta costura y basándose en el sistema de tallas europeo. Esto deriva en generaciones enteras de alumnxs que egresan sin tener noción de la industria nacional, desapegados del panorama real y, encima, sin herramientas de gestión y venta adecuadas.»
–Docente, ex estudiante, Centro de Estudios Superiores de Diseño en Monterrey

La moda mexicana sigue diseñando bajo un enfoque tan eurocéntrico que no sólo margina las prácticas textiles locales (que más tarde terminan en casos como los que tanto hemos escuchado de apropiación cultural), sino que refuerza esas mismas dinámicas de exclusión y nos aleja de la posibilidad de repensar la moda desde América Latina.

¿Los estudios críticos de moda son necesarios dentro de las aulas?

“Los programas no solo están desactualizados, sino que hay temas que o no se tocan o no se les da importancia. Tampoco se habla de soluciones. Nos dejan prácticamente solos”.
–Estudiante, Universidad del Valle de Puebla

A pesar de que sabemos la importancia de los estudios críticos de moda —las disciplinas que cuestionan las dinámicas de poder, clase, raza y género en la industria—, aún no tienen suficiente presencia en los programas educativos en México. Esto perpetúa la visión despolitizada de la moda de la que tanto nos hemos quejado y limita la capacidad de lxs estudiantes de cuestionar las estructuras de poder que sostienen la industria. Básicamente, les deja sin herramientas para afrontar la realidad actual de la moda.

“Hay docentes que no permiten que el alumno cuestione porque toman los textos como biblias inamovibles. Sesgan la capacidad de análisis del alumnx”.
–Docente, Escuela de Diseño de Modas de Baja California

Normatividad, ilustraciones en XS y estética hegemónica

Mariana Giordano, en Cuerpos y culturas visuales en América Latina (2013), argumenta que las estéticas coloniales y clasistas siguen definiendo lo “bello” o “aceptable” y excluyendo cuerpos e identidades diversas. Esto deja un panorama que no solo no ve al futuro, sino que elige quedarse estancado en el tiempo.

Basta con pensar en algunas historias de estudiantes a quienes, incluso en las clases de ilustración, les limitan a una sola silueta en común. O en el forzado patronaje estándar de la talla 5, que continúa ignorando por completo las necesidades del mercado mexicano y perpetuando estándares hegemónicos que nos hacen daño a todxs.

Entre moodboards, proyectos con bolsas de basura y el mercado laboral real

“Como diseñador emergente, la competencia es abrumadora entre marcas ya consolidadas y el fast fashion. La mayoría de egresadxs estamos en un limbo profesional.”
–Ex alumna, Universidad Autónoma de Aguascalientes

No sería la primera vez que alguien lo menciona, pero ¿en verdad lxs estudiantes de moda necesitan un proyecto más de confección con bolsas de basura? ¿Las instituciones realmente saben qué es lo que lxs estudiantes desean y necesitan aprender?

Bueno, de los moodboards no nos vamos a quejar porque fomentan la creatividad y, como buenos ñoños de la moda, los necesitamos.

Una de las respuestas que más se repetía entre lxs estudiantes entrevistadxs fue: “Necesitamos programas que incluyan temas legales, administrativos y éticos; no queremos solo adaptarnos, queremos una educación de moda completa y actualizada”.

Finalmente, la desconexión entre lo que se enseña y las realidades del mercado laboral es evidente. Docentes y egresadxs se enfrentan a un panorama de precariedad con trabajos mal pagados o dificultades para emprender sin recursos. Nada que ver con la visión romántica y glam que se tiene de estudiar o trabajar en moda.

“Como docentes nos enfrentamos a una requisición de estudios de posgrado, una carga laboral extenuante, pero con un sueldo por hora que no rebasa los 150 pesos.”
–Docente, Escuela de Diseño de Modas de Baja California

Si el panorama actual se encuentra en este estado, ¿estamos ignorando las señales que nos gritan la urgencia de transformar un modelo de enseñanza que, en muchos sentidos, sigue enraizado en estándares desactualizados y que no le permiten a los estudiantes escalar y gestionar sus negocios en el mercado actual?

Las universidades tienen en sus manos la responsabilidad de formar a diseñadores y creativxs que no solo se adapten al sistema, sino que lo cuestionen, lo transformen y puedan vivir de ello. Necesitamos que las instituciones educativas dejen de replicar modelos eurocéntricos. Es urgente que incluyan perspectivas latinoamericanas, diversidad cultural y corporal, herramientas de administración y gestión de empresas para enfrentar las problemáticas locales y globales. No basta con enseñar a crear moda; hay que enseñar a pensarla (y repensarla).

Diana Porta, coautora de Moda en evolución: género e igualdad (2024), menciona que es muy importante que la educación incluya a profesionales que están dentro de la industria, como también a otrxs de otras industrias. La moda no puede crecer si solo se ve a sí misma.

Me gustaría terminar recordándonos que la educación de moda no empieza ni termina en un aula. No restemos importancia a la formación autodidacta, dejemos que la curiosidad nos mueva y reconozcamos el valioso trabajo que muchxs latinos están haciendo por democratizar los estudios de moda, desde conversatorios, publicaciones, bibliotecas gratuitas, clubes de lectura, hasta talleres y cursos a costos accesibles.

Deseando que el panorama educativo en los próximos años sea más alentador, nos leemos pronto, queridxs amigues íntimxs y ñoñxs de la moda.

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