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Los residuos textiles tienen que desaparecer – Parte II

Por Hiram Pinto

Mucho se ha hablado del tema, pero no es suficiente. Decidí escribir una segunda parte de mi artículo “Los residuos textiles tienen que desaparecer” debido a que mientras terminaba de escribirlo, más ideas surgían que no quería dejar atrás. Así que teniendo como preámbulo el texto anterior, hilaré mis palabras para que la lectura sea una continuación.

En los últimos años y con una presión enorme sobre de ellas, muchas marcas han comenzado a realizar cambios en sus procesos para ser más sustentables. Mucho se habló de Adidas cuando anunció que eliminaría el plástico de su cadena de suministro o de Nike, cuando dijo que utilizaría sólo energía renovable para realizar sus prendas. Sería ridículo desacreditar todo el trabajo que las grandes marcas están teniendo, pero el verdadero problema es que la producción es excesiva. Una cifra obtenida en el 2015 nos revela que la industria elaboró un total de 100 billones de artículos (ropa y calzado) cuando la población total apenas rebasa los 7 billones de seres humanos; esto se traduce a 53 millones de toneladas de ropa al año. Si mantenemos el mismo ritmo de producción, tendremos como resultado más de 100 millones de toneladas de ropa por año para el 2040.

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¿Qué está sucediendo? La ropa se ha convertido en un artículo desechable. Un estudio revela que sólo utilizamos las prendas que tenemos de 5 a 7 veces antes de que termine en la basura y que sólo usamos nuestro clóset en un 17%. Hemos culpado a las cadenas de fast fashion por esto, diciendo que son responsables por elaborar ropa de mala calidad pero no podemos dejar de apuntar a marcas como Gucci o Levi’s que incrementan también su producción año con año. Esto no sólo significa llegar a nuevos consumidores, sino venderle más a los clientes actuales. Hacer tanta ropa está destruyendo al planeta. Cientos de años de confección de ropa yacen en nuestros océanos y basureros, desechos que incluyen fibras y plásticos que jamás se van a degradarse. 

Para tener una cifra un poco más específica de la contaminación que la industria de la moda provoca, les dejo los siguientes tres números:

  • 96 millones de toneladas de ropa se encuentran en el mar.
  • 1.2 billones de gases del efecto invernadero son generados por la ropa desechada.
  • 20% de la contaminación del agua es gracias a los teñidos de la ropa.

¿Cómo podríamos tener entonces, un modelo exitoso de negocio en el mundo de la moda si todo lo que conocemos contamina o daña el medio ambiente? Muchas marcas locales alrededor del mundo han sabido aprovechar el lado contrario de la moneda. Con modelos más exclusivos, más duraderos y atemporales, estas marcas crean una cadena de consumo totalmente diferente a la de las gigantescas industrias que por años nos han empujado con el mensaje opuesto del consumo conspicuo, y la noción de que la gente “rica y sofisticada” tiene acceso a ropa ilimitada.

Todas las marcas locales que en lo personal conozco, tienen menos de una década desde que se fundaron, sobretodo las que conozco en México. La competencia contra las gigantes de la industria nos revelan que aún hace falta un largo camino para que tomen más del mercado de moda en la ciudad, pero algo es seguro: mientras los comercios locales crecen, las marcas de moda rápida globales están decayendo. Sólo el tiempo nos dirá si las marcas de moda rápida se darán cuenta que se puede ganar dinero vendiendo menos pero mejores productos, de esa manera, no sólo estaríamos más satisfechos con lo que utilizamos, sino que cuidaríamos el planeta en el que vivimos.

mark borthwick

Instagram: @Thebabymilk