Historias de terror: 3 emprendedoras nos cuentan los peores errores emprendiendo

Historias de terror: 3 emprendedoras nos cuentan los peores errores emprendiendo

Historias de terror: 3 emprendedoras nos cuentan los peores errores emprendiendo

Historias de terror: 3 emprendedoras nos cuentan los peores errores emprendiendo

Historias de terror: 3 emprendedoras nos cuentan los peores errores emprendiendo

Por Gabriela Nava

Hay más de una historia que nos deja los pelos de punta. Cuando éramos niños pensábamos en el terror como aquellas leyendas de experiencias paranormales, con las cuales terminamos temblando de miedo y sin poder dormir, analizando cada sonido y sombra de la noche.  Quien diría que  muchos años más tarde el miedo sería el SAT, las deudas y convivir con personas no gratas que nos terminan arruinando el día. 

Al final de día esos retos son parte de crecer y madurar, sin embargo las historias de horror nos seguirán persiguiendo hasta el final de nuestros días, precisamente porque siempre hay algún error que cometer, algo que enmendar y mucho por aprender.  

Para darnos cuenta que en este camino no estamos solos y que hasta los más grandes se equivocan, hoy te tenemos a tres emprendedoras que nos cuentan sobre los errores que cometieron durante los inicios de sus respectivos proyectos.

Closets MX 

Carolina Lamothe 

Carolina tiene un bazar de ropa vintage en Instagram, le apasiona la sustentabilidad y el consumo responsable y siempre está compartiendo información en su página sobre el daño que genera en el planeta comprar fast fashion. 

Hace un par de años inició un proyecto para sacar dinero cuando ella terminó la universidad, en un inicio el bazar se componía de ropa second hand que conseguía en la paca, actualmente tiene un giro de ropa vintage. Aunque no nacemos sabiendo todo, hoy nos comparte cuál fue su mayor error al inicio de su proyecto para que nosotras no lo cometamos. 

“Creo que mi mayor error fue no saber darle el valor a mi trabajo” 

 

“Un error súper común es aventarte así nada más, agarrar y decir “voy a vender y yo pongo el precio que a mi se me ocurra” pero si se tiene que tener un poco de noción de porque vas a poner ese precio, cual es el mejor precio para tu ganarle y que al comprador también le convenga.  Yo compraba la ropa y me costaba por decir  $50 pesos, entonces yo decía “ah pues la voy a vender en $100 pesos” y no consideraba  todo lo que había detrás;  tenía que lavar la ropa, mi tiempo, la gasolina, ir a buscar la ropa, tomar las fotos, atención al cliente, todo ese tipo de cosas. Al final se reduce a no darle el valor que merece lo que tu estas ofreciendo, es algo que le pasa mucho a los emprendedores.” 

No es fuera de lo común que quienes tienen sus propios negocios reciban comentarios negativos sobre el precio de los productos o de sus servicios, incluso como profesionistas muchas veces despreciamos nuestro trabajo dándolo por menos de lo que vale. Es importante cambiar esta mentalidad y comenzar a darle valor, entender que detrás de ese producto o servicio no hay una macro empresa que produce en volúmenes impresionantes, sino que está una persona que da todo su esfuerzo para poder vivir de eso. 

Kleos

Julia y Loreto Sanchez

En la antigua Grecia los actos heroicos y las grandes proezas se heredan, eso significa Kleos, el cual es nombre de una marca mexicana de ropa deportiva creada por Julia y Loreto Sanchez. Ambas tienen bastante experiencia en el desarrollo y uso de ropa deportiva ya que su familia maquila estas prendas y ellas fueron deportistas de alto rendimiento. Lo que las hace conocer el producto y el mercado. Con sus diseños coloridos y estampados de impacto, buscan incursionar en el athleisure, ropa deportiva fashion, que no solo es bonita pero que también es funcional.

Cuando iniciaron con su proyecto, el cual fue resultado de un trabajo de fin de grado, tenían el conocimiento de cosas como la producción de prendas y de diseño, pero esto no las salvó de tropezar un par de veces antes de saber por dónde llevar su marca al 100%

“Cometimos dos errores de los que aprendimos muchísimo; controlar el nivel de producción y el e-commerce”

“En un principio hicimos una producción muy grande, al final no fue un error tan grande porque se vendió, pero fue problemático en un principio porque no movíamos tanta mercancía. Tuvimos una planeación precipitada y fue algo que nos pasó porque no sabíamos especular, al inicio de un negocio no sabes la producción exacta con la que vas a comenzar, porque por más que investigues el mercado y tengas todo planeado no sabes cuanto vas a producir”

El otro error fue que no teníamos la experiencia del e-commerce, tuvimos un par de compras truculentas,  porque en nuestra web no teníamos todos los posibles filtros para evitar estafas. Compraban varias prendas y después de ser enviadas marcaban al banco diciendo que no reconocían el cargo. Perdimos dinero y mercancía pero aprendimos a mejorar la seguridad de nuestra página web” 

Loreto recalca que estos años con Kleos le han dejado muchísimo aprendizaje, desde aprender de los errores para cambiar las cosas que se están haciendo mal, hasta continuar haciendo lo que funciona. Han formado una marca fuerte que llama la atención, tiene una imagen definida y saben atraer a sus clientes, y procurar a sus colaboradores. 

Casa Cler

Gabriela Villalpando 

Gabriela estudió negocios y quería crear su propia marca de ropa, pero al hacer el análisis del producto se dio cuenta que existía un hueco para el mercado del diseño independiente en Monterrey.  Aunque en Monterrey crecía el diseño local no existían lugares en donde vender los productos. La mayoría de las boutiques ofertaban únicamente marcas extranjeras. Hoy Casa Cler es el hogar para el diseño independiente, una concept store mexicana que se dedica a darle un espacio a los nuevos diseñadores y a los productos locales, ofreciendo el servicio vía online o en físico. 

Cuando platicaba con Gaby sobre el mayor error que cometió al inicio de su emprendimiento lo explicó de la siguiente manera “Una clase de bienes raíces muy cara”. 

Hice todo lo posible por investigar el mercado; donde compraba la gente, la zona, si me gustaba un local veía cuánto flujo tenía, todo lo que me enseñaron en la escuela.  Lo que no te enseñan en la escuela es que poner una tienda no es solo poner un local.

Yo toda chiquita con mis ahorros pagué un apartado para el local y trabajé con un arquitecto, ya había hecho gasto. Pero resultó que en esta área se necesitaba un permiso comercial especial, porque el local no estaba en una plaza sino que era como una casa.

Intente sacar el permiso pero cuando llegué a municipio con todos mis papeles la señorita me dijo:  <<En ese lugar donde tu estás rentando no se puede poner una tienda, ese lugar no se puede rentar para lo que tu quieres>>”

Para Gabriela su primer local resultó ser una pérdida de capital, pero le dejó muchísimo aprendizaje que puso en práctica en la siguiente búsqueda, sin embargo los retos no se detuvieron ahí. Emprender muchas veces significa hacer de todo,  en un inicio quienes deciden poner sus propios negocios tienen que aprender a llevar la administración, creación de contenido y la logística del mismo, ya que no se cuenta con el suficiente dinero para pagarle a alguien, por eso es importante aprender a delegar. 

“Creo que mi mayor aprendizaje fue aprender a buscar apoyo a tu alrededor, a veces no sabemos quién nos está viendo, quién conocemos que puede estar en un área que nos puede ayudar.  a veces nos sentimos de que “ay no puedo pagarle mejor no le hablo” “hace mucho que no hablo con esa personas” hay mucha gente dispuesta a ayudar y no deberíamos de quedarnos únicamente con lo que yo se y a ver como sale”

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