Dupes: ¿Qué tan malos podrían ser?

Dupes: ¿Qué tan malos podrían ser?

Dupes: ¿Qué tan malos podrían ser?

Dupes: ¿Qué tan malos podrían ser?

Dupes: ¿Qué tan malos podrían ser?

Por Alina Tijerina

Durante una reunión con mis amigas, las cuales todas estudiaron moda, estuvimos compartiendo diseños de tenis que queríamos comprar. Una de ellas es una “sneakerhead” y siempre está al día con los zapatos que compra, siendo estos de última tendencia… y en ocasiones de precios un poco elevados. Fue en esa conversación que me surgió la frustración de no poder conseguir los modelos que yo deseaba porque, una, se acababan en instantes en las páginas y, dos, los precios son algo inaccesibles para mí. Entre broma y no, hice el comentario de que estaba a nada de comprar un dupe de los tenis New Balance que ella portaba en ese momento. Para aquellxs que no lo sepan, los dupes son réplicas de un diseño que es vendido de forma legal por tiendas más accesibles al público general; en ocasiones por tiendas conocidas famosamente como ser de fast fashion. En lo personal yo siempre había estado peleada con los dupes, bueno, con cualquier tipo de réplica, sinceramente. Pero cuando el comentario salió de mi boca, mis amigas me alentaron a hacerlo. “¿Qué tiene de malo?”, preguntaba una; “a veces es la única forma de poder obtener algo con un diseño chido.”, respondía otra amiga. La verdad es que nunca me había cuestionado si realmente había algo de malo con los dupes, o qué representaban estos en la industria. El término lo había escuchado más en la industria del maquillaje; cuando los youtubers famosxs a los que seguía mencionaban que no tenías que comprar producto de Chanel, si no de Elf, una marca de supermercado. Pero en la moda, ¿qué tan malos, o buenos, son realmente los dupes?”

Para siquiera comenzar a platicar sobre este tema, necesitamos hacer la diferencia entre los dupes y los “clones”, o bien, las copias baratas y mal hechas de los productos de marca. Los clones no pretenden ser diferentes de las marcas, inclusive muchas veces cambian un detallito del logo o del nombre para que se note que no es original, sin embargo su propósito es pretender serlo. Es la idea de vender un plagio, una falta de respeto inclusive, para el diseñador; pero en cambio, los dupes no pretenden ser de marca, solo son creados por compañías reales, no por estafadores, para venderle a un público con un poder adquisitivo menor. Ahora, claro está que estas empresas que los crean suelen ser las que tratamos de desaparecer de la faz de la tierra por su fama de ser inhumanas y malas para el medio ambiente. Sin embargo, existe un verdadero problema emocional que se liga entre el cliente y la necesidad de pertenecer a este grupo “cool” de personas que pueden obtener cosas de marca. Hay gente que, inclusive, prefiere endeudarse para poder decir que tienen algo de marca. La mercadotecnia se ha encargado de presionarnos tanto a querer comprar y tener objetos de diseñador que nuestra mente ya está un poco obsesionada con la idea. No puedo generalizar, porque la realidad es que no todos lidiamos con esto, pero sí es un gran porcentaje. Entonces mi duda moral entra aquí para cuestionar si realmente es tan malo permitirle a la gente comprar dupes para, mínimo, relajar esa partecita de su cabeza que les dice que no son suficientemente buenos como para tener algo de marca. 

Cecilie Bahnsen Dresses, Telfar Bags, Bottega Veneta Anything: These Were  the "It" Items of 2019 - Fashionista

Creo honestamente que el juicio lo vivimos día con día, en absolutamente cada decisión que tomamos; la moda no debería ser uno más. Ésta debería ser un medio de escape, de placer, de sentir un poco de control y autonomía sobre un aspecto de nuestras tan analizadas vidas. No estoy diciendo que salgamos a comprar cosas piratas, o bien clones, y lo presumamos, si no que podamos permitirnos el comprar dupes y admitir que nos gusta por lo que es y no por la marca que lo carga. Tal vez este tema sea algo muy controversial y, como diseñadora, me esté traicionando a mí misma, sin embargo sí considero que como clienta estoy cansada de sentir presión por todos lados de no ser suficiente por no entrar en ese grupo tan elite. Quitarle un peso a un nombre y dárselo a nuestra toma de decisiones sobre la ropa que usamos creo es lo que abrirá un camino para un clóset más sano y, por ende, una mente más clara.

@alinatijerina

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