Derechos laborales en la industria de la moda: El papel de los sindicatos

Derechos laborales en la industria de la moda: El papel de los sindicatos

Derechos laborales en la industria de la moda: El papel de los sindicatos

Derechos laborales en la industria de la moda: El papel de los sindicatos

Derechos laborales en la industria de la moda: El papel de los sindicatos

Por Francelia BahenaHablar de derechos laborales en la industria de la moda puede parecer desalentador debido a que en los últimos años se han evidenciado las deshumanizantes condiciones en las que viven muchos de los trabajadores textiles en el área de maquilas, sobre todo en países donde la regulación es inexistente o donde a pesar de que las regulaciones existen, no hay ningún organismo o autoridad que revise eficientemente que las regulaciones en verdad sean aplicadas. Sin embargo, hoy te voy a exponer un panorama un poco más amplio sobre el tema, partiendo de una premisa que últimamente me rondaba mucho por mi cabeza: el resurgimiento de los sindicatos en la industria de la moda.

Y no es que en algún punto de la vida los sindicatos dejaran de existir, de hecho desde su “creación moderna” a mediados del siglo XIX los sindicatos han logrado importantes avances en materia de derechos laborales, sin embargo, luego de la tragedia del Rana Plaza en 2013, las organizaciones sindicales textiles volvieron a tomar fuerza en teoría para evitar que una desgracia así volviera a pasar pero en práctica también porque la importancia política de mover y tener el control de una gran fuerza laboral (como lo es el sector textil y del zapato, que tan sólo en México es responsable de 149,000 empleos) es estratégicamente un éxito.

¿Qué son los sindicatos y cuáles existen en la moda?

Como siempre empecemos por aclarar conceptos porque sino no nos ponemos de acuerdo para entender de qué estamos hablando. La Ley Federal de Trabajo en México, define a los sindicatos como “la asociación de trabajadores o patrones constituida para el estudio, mejoramiento y defensa de sus respectivos intereses”.

Las organizaciones sindicales aparecen, como las conocemos hoy, a finales del siglo XVIII como consecuencia de la industrialización del trabajo y la acentuada diferenciación de clases (burguesía y asalariados, principalmente) aunque en ese momento toda organización sindical era ilegal. El periodo ilegal de éstas terminó en 1824 cuando “el parlamento de Inglaterra reconoce el derecho de organización profesional de los trabajadores”.

La historia del sindicalismo mexicano se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Fue en esa época cuando los trabajadores empezaron a organizarse para oponerse a las pésimas condiciones que existían en los centros de trabajo y que en forma unilateral y arbitraria fijaban los dueños de las fábricas, minas y talleres y que tenían que ver con la duración de la jornada, tarifas, salarios, comportamiento durante la jornada e incluso con la moral de los trabajadores.

Desde ese momento la industria de la moda mexicana ya conformaba una parte importante de la fuerza laboral del país: “La clase trabajadora la formaban mineros, obreros de fábricas textiles, trabajadores de las incipientes industrias del tabaco, café, azúcar, henequén, entre otras y los miles de artesanos de las ciudades. De estas industrias, las más importantes desde la época colonial fueron la minera y la textil; en la primera llegaron a laborar más de cien mil trabajadores en más de tres mil centros mineros y en la segunda alrededor de 32 mil operarios”.

Algunas de las huelgas laborales más famosas en México, que fueron parteaguas para la legislación de derechos laborales, se dieron en la industria minera, sin embargo, desde los inicios del sindicalismo en México, la industria textil ha llevado la delantera, pues “fueron los obreros textiles quienes en forma más organizada y después de pasar por una etapa de mutualismo, transformaron esas sociedades de ayuda mutua en organismos de resistencia”.

Según Antonio Gutiérrez Castro, obrero textil, dirigente y organizador sindical en los años sesenta en el país, las huelgas que destacan fueron las realizadas en las fábricas textiles de San Ildefonso y La Colmena (1865), en el Estado de México; La Fama Montañesa (1868), La Hormiga (1875), en el Distrito Federal; El Mayorazgo y La Economía, en Puebla y la Trinidad en Tlaxcala (1884). O sea que sí, hay mucha historia sindical textil en la moda nacional.

En el mundo, el sindicato con mayor fuerza e influencia es el IndustriALL Global Union, que tiene presencia en más de 100 países, entre los que destacan Bangladesh y La India, dos de los países con más irregularidades en sus industrias manufactureras. IndustriALL Global Union fue uno de los mayores soportes para las fábricas textiles durante la parte más fuerte de la epidemia global por Covid-19, en donde muchas empresas se negaron a pagar producciones de ropa que ya se habían mandado a hacer debido a la decreciente demanda textil. Además, también impulsan acciones para que la salud de los trabajadores y su seguridad en el trabajo sea prioridad en las fábricas.

Geneva head office | IndustriALL

La estrategia del IndustriALL Global Union es unir fuerzas con los sindicatos ya establecidos y llegar a acuerdos para que mundialmente se alineen las peticiones, pues si vivimos en un mundo donde el trabajo es globalizado, las organizaciones laborales en defensa de los trabajadores también se deben globalizar.

En México, como ya vimos, sindicalizar a la industria textil, del vestido y del cuero no es algo nuevo y de hecho, es algo que muy probablemente ha logrado consolidar la fuerte industria maquilara que tenemos. El 22 de octubre de 1985 se fundó el Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Costura, Confección, Vestido, Similares y Conexos 19 de Septiembre, encabezado por Evangelina Corona, Alicia Cerezo, Guadalupe Conde, Leticia Olvera y Alejandra Martínez, entre muchas otras; con el fin de regularizar las malas prácticas laborales que sufría este sector de la población trabajadora del país y que se hizo evidente después del doloroso sismo del 19 de septiembre de 1985, que afecto gran parte de la zona centro de la CDMX, lugar en donde existían muchas maquiladoras (aun existen, pero ya no tantas o con los niveles de producción de aquel entonces).

El más reciente esfuerzo por proteger los derechos laborales mediante la consolidación de sindicatos es la Liga Sindical Internacional para Responsabilizar a las Marcas. En nuestro país se instaló el año pasado, afiliado a la Liga Sindical Obrera Mexicana y tiene como finalidad empezar con la organización de los trabajadores, en el sector de la maquila para demandar el cumplimiento de los derechos laborales. Éste nuevo sindicato obtuvo reconocimiento legal por las autoridades en la página de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, donde aparece registrado con el número 7528.

Echa raíces en México liga sindical en sector de ropa

Los sindicatos viven ¿funcionan?

Es fácil darnos cuenta de la cantidad de fraudes en los que muchas veces resultan los sindicatos. Uno de los más claros (y famosos) ejemplos es el del Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado (SNTE) que solía ser uno de los gremios más poderosos entre los trabajadores gracias, en gran parte, a su ex lideresa Elba Esther Gordillo quien se vio envuelta en escándalos por su estrafalario estilo de vida que incluso la llevaron a pasar 5 años en prisión acusada de los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada.

Delitos que logró presuntamente cometer gracias al enorme poder de su organización, quienes no solamente ganaban en número de trabajadores afiliados, también en fuerza política, pues más adelante, incluso nacieron partidos políticos de ésta organización. Pero dejemos claro algo: en general no está mal que dichas organizaciones sean poderosas, de hecho como hemos visto a lo largo de ésta lectura, es necesario que tengan poder para ejercer presión sobre el cumplimiento de los derechos, el problema es cuando ese poder abruma y queda relegado a una sola persona que termina por ver únicamente por sus intereses, olvidando los de los trabajadores y los de su gremio. En el momento en que un sindicato deja de ver por los intereses laborales en conjunto, deja de ser sindicato.

Pero centrándonos en los sindicatos de la moda, tal parece que su principal función: ejercer presión política para que los derechos de los trabajadores se respeten y apliquen, funciona. El año pasado, en Agosto, Grupo Inditex y H&M renovaron sus compromisos por seguir mejorando las condiciones laborales de los trabajadores de las maquilas de sus productos y no sólo eso, además de firmar la renovación de ese acuerdo (que se centra en asegurar condiciones de seguridad dignas en las maquiladoras) se firmo otro acuerdo que dicta que todos los anteriores acuerdos no deben ser “olvidados” con la firma del nuevo acuerdo y que además plantea nuevas obligaciones en materias de salud que finalmente tendrán consecuencias legales para las empresas en caso de no cumplirlas, cosa que antes no sucedía.

Y ahí no se quedó todo, otro avance significativo, y que es en gran medida gracias a la organización sindical de Bangladesh Center for the Workers Solidarity, también se está reuniendo con otras organizaciones similares que colindan con su país para que también se firmen estos acuerdos y así la fuerza de la organización se incremente y los trabajadores, en teoría, estén más protegidos.

Solidarity Center - Category: Bangladesh

Otras perspectivas

Durante todo este texto hemos hablado de los sindicatos para proteger a los trabajadores maquilladores de la industria textil, calzado y el vestido. Sin embargo, la industria de la moda es enorme y, en otras áreas los sindicatos también están surgiendo, incluso ya existe uno para los creadores de contenido: The Creator’s Union (TCU). Con muchas críticas en su organización debido a las constantes contradicciones que manejan en sus discursos políticos, lo cierto es que el antecedente ya está sentado.

El Sindicato Parisino de Alta Costura, es otro ejemplo de organización para protección de todxs los trabajadores en la industria. Más específicamente, éste sindicato busca proteger las creaciones parisinas de alta costura, logrando por ejemplo la denominación de origen de éste término. 

¿Cuántas personas que viven de la moda conoces con un programa de ahorro a largo plazo para su jubilación? ¿Cuántxs diseñadores conoces con un seguro médico pagado por su empleador? ¿Cuántxs fotógrafos de moda conoces que trabajen bajo contratos? La unión hace la fuerza y sí, los sindicatos siguen siendo necesarios hoy más que nunca, hoy en medio de una crisis laboral y económica que deja desprotegidos no sólo a los maquilladores, si no a todos los involucrados en la industria de la moda.

Fuentes de información

Instagram: @fran_bahena

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