How to be THAT girl

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How to be THAT girl

Por Cinthya Roura

That girl se levanta a las 5:30 AM y antes de si quiera pensar en tomar su celular. Medita y escribe sus morning pages. Para las 8:000 AM ya hizo ejercicio, desayunó y se vistió con un outfit que es la combinación perfecta entre comodidad y estilo (sustentable) y esta lista para comenzar su día de trabajo.

That girl ha perfeccionado el arte de hacer que las tareas más mundanas se vean estéticas y que aquellas que al otro 99% de la población le parecen pesadas, parezcan sencillas cuando ella las realiza: las juntas por zoom, hojas de excel, negociaciones, rutinas de ejercicio y preparación de comida saludable todas son áreas en las que that girl es una master.

Y that girl no solamente parece insuperable en sus actividades individuales, sino que ha perfeccionado el arte de balancear todas las áreas de su vida: después de trabajar en su emprendimiento, sale a caminar por las calles de su ciudad cosmopolita para más tarde encontrarse con sus amigxs, tener un picnic en el parque y cerrar el día brindando con su pareja por disfrutar el presente. That girl parece ser que encontró la formula secreta para triunfar en la vida. 

Pero a pesar de todo esos vlogs, reels o tiktoks que nos quieren hacer creer lo contrario. That girl no existe. Es un espejismo. That girl somos todas y al mismo tiempo ninguna. That girl es nuestra versión idealizada. Es lo que aspiramos a ser. Es lo que a veces somos y otras no tanto. Es lo que le aseguramos que somos a quienes nos rodean.

Ser that girl es un proyecto que todas y cada una de las mujeres tenemos. Algo así como ser la cool girl de la que nos platicaba Gillian Flynn en Gone Girl. La diferencia es que mientras cool girl se enfoca en adaptarnos a la fantasía de la mujer ideal de los hombres, that girl es nuestra propia fantasÍa. Y esta fantasÍa no solamente tiene espejismos creados por nosotras mismas, sino que va cargada del peso del capitalismo y el patriarcado (por supuesto).

En Trick Mirror: Reflections on Self-Delusion, Jia Tolentino nos dice “La mujer ideal siempre está optimizándose. Utiliza en su beneficio la tecnología, tanto en la forma de cómo proyecta su imagen en el mundo como en el meticuloso método de mejorarla.”

El arquetipo de “la mujer ideal” obviamente ha ido evolucionando con el tiempo, al menos en cuanto al catálogo de actividades a las que tenemos acceso se refiere. Lo que sigue siendo igual es la presión que se nos ha impuesto de ser perfectas 24/7 los 365 días del año en absolutamente todo lo que hacemos. ¿Trabajas y tienes una familia? Más vale que tengas un salario increíble y al mismo tiempo cocines, limpies tu casa, leas libros a tus hijos y estés presente en absolutamente todos sus festivales. ¿Muestras interés por un tema específico? Debes de conocer todo sobre el tema: contexto, figuras históricas, influencias y más, tanto como si fueses a escribir una tesis sobre ello. ¿Te consideras feminista? Si no has leído toda la literatura que existe al respecto ni te molestes en ponerte esta etiqueta.

Las mujeres sentimos esta presión por ser perfectas en todo y aparentar que no nos cuesta trabajo. ¿Se acuerdan el trend del no-makeup-makeup? Literalmente era maquillarnos de forma que pareciera que no estábamos maquilladas y que en su lugar teníamos una piel perfecta. Ahora vemos que los procedimientos cosméticos empiezan a ser publicitados bajo la sombrilla del “self care” para que en lugar de sentirte mal por no encajar “naturalmente” en el ideal de belleza en curso,  te sientas “empoderada” porque estás haciendo algo por ti.

Tener que aparentar que somos “easy, breezy, beautiful” interfiere con que realmente nos sintamos de esta forma. Estar organizando nuestra vida alrededor de expectativas de otros y propias es muy desgastante, sobre todo cuando hay un número infinito de factores externos que influyen en nuestra vida.

En lugar de pretender que vivimos una vida sencilla y que tenemos todas las áreas de nuestra vida perfectamente resueltas, creo que tenemos que empezar a ser más reales y sobre todo empáticas con nosotras mismas. Debemos de aprender celebrar nuestras pequeñas victorias, nuestra valentía para tomar decisiones y las lecciones que aprendimos en el proceso. A pesar de lo que digan las redes sociales, nadie es perfecta y todas estamos pasando por distintas batallas, lo que realmente define quienes somos es la actitud con la que decidamos afrontarlas.

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