Nosotras no tenemos el poder de endulzar sus vulvas. Sinceramente, las piñas

Nosotras no tenemos el poder de endulzar sus vulvas. Sinceramente, las piñas

Nosotras no tenemos el poder de endulzar sus vulvas. Sinceramente, las piñas

Nosotras no tenemos el poder de endulzar sus vulvas. Sinceramente, las piñas

Nosotras no tenemos el poder de endulzar sus vulvas. Sinceramente, las piñas

Por Pame Clynes

Warning: este artículo contiene información sobre trastornos alimenticios.

Enero es el mes del “detox”, una palabra que oímos por todos lados. Me atrevo a decir que el “detox” de la comida es el más cotizado, seguido por el de alcohol y cigarro, aunque creo que más bien a estos dos los deberíamos de llamar descansos por temporadas, así como las estaciones del año. Siendo yo una fumadora on and off, sé de lo que hablo.

La cultura de las dietas es la embajadora número uno del movimiento del “detox de comida”, cobrando su buena lana con productos “mágicos”, cuando la realidad de las cosas es que el cuerpo solito hace su propia desintoxicación  necesaria, para eso tenemos riñones e hígado. Ellos son los encargados, los meros meros, de hacer esa labor.

También está de moda hacer “detox digital”, emocional, de clóset, de personas, y aunque suene difícil de creer, el “detox vaginal” también existe gracias a la pseudociencia que promueve Gwyneth Paltrow en su plataforma Goop. There’s no such thing!

Para empezar aclaremos los términos. Lo correcto sería decir “detox vulvar”, pues la vulva es el nombre de nuestros genitales externos. La vagina es una de las partes de la vulva. Es interna, es el canal por donde pasan los bebés, por lo que no la podemos ver. La vulva es lo que vemos cuando nos exploramos con un espejo. 

Lo siento mucho mi querida Gwyneth…

…Pero nuestras vulvas no necesitan desintoxicarse. Ni con jugos de piña y/o apio, ni con tés especiales, ni con huevos de jade, ni con “vaginal steamings”.  ¿Saben cuántas mujeres acaban en el hospital por quemaduras en la vulva? Miles. La cantidad de mujeres que llegan con infecciones vaginales por hacer este tipo de vapores también es muy alta, pues el calor, el vapor, es foco de infección.

Pero, regresando al tema del “detox” alimenticio y sus mitos, como el de dejar de comer azúcar, pan, queso, cerveza… para prevenir infecciones vaginales, son falacias que pueden causar un daño, físico y mental, muy grave en una persona. Esta desinformación, de la cual tenemos acceso muy fácil, puede lograr que más personas desarrollen un desorden alimenticio como la orthorexia vaginal.

Para las que nunca habían escuchado este término, la orthorexia es un trastorno de conducta alimentaria (TCA), que consiste en la obsesión que desarrolla una persona por los alimentos que son percibidos como “sanos”, y a su vez se prohiben el consumo de los que son percibidos como “malos”.  Personas que sólo consumen marcas, productos, sustitutos, etiquetados como “healthy”.

El médico Steven Bratman, en 1997, fue quién dio luz a la existencia de este desorden alimenticio en potencia. Aquellas personas con los síntomas de orthorexia eliminan por completo cualquier producto que contenga preservativos, grasa, azúcar y sal. Los pensamientos obsesivos que tienen, les llegan desde la preparación misma de la comida. Y, cualquiera que rompa estas reglas rigurosas las hace sentir muchísima culpa, vergüenza, miedo, y a implementar más restricciones alimenticias.

Entre el 21% y el 57.6% de la población tiene desordenes alimenticios característicos a la orthorexia. En marzo del 2017 se hizo un estudio con estudiantes en EUA, e indicó que el 71% de los universitarios tienen conductas de orthorexia. Más común en mujeres que en hombres. No me sorprenden estos números si  las “Health Coaches” de Instagram y Tik Tok nos bombardean todo el día con esto. Es muy fuerte el impacto que esto también está causando en generaciones de chavitas de 10, 11, 12, años. Adolescentes que igual que nosotras reciben mensajes tóxicos sobre sus genitales.

The TikTok vaginal health trends you shouldn't try at home

Podemos encontrar millones de artículos que hablen sobre una supuesta conexión entre la comida y la vulva y/o vagina. Las mismas Kardashians dedicaron un episodio entero en su serie KUWTK para comprobar el mito de que tomando mucho jugo de piña, el olor de la vulva se vuelve más dulce. Les prometo, esto no es cierto. Además, no dejemos a un lado que esto también soporta la tan cansada narrativa de que la vulva es sucia si no huele de cierta forma.

Influencers, modelos, celebridades, nutricionistas… podrán decir misa, pero yo soy pro ciencia, y bien lo menciona la ginecóloga estadounidense Jen Gunter (@drjengunter): “la conexión entre el intestino y la vagina es biológicamente imposible. Es totalmente un malentendido de cómo funciona el cuerpo.”

Por lo que las invito hoy a dejar de darle click a la información que promueva ciertas dietas/alimentos para una “vagina sana”. Por favor, coman lo que se les antoje (a menos que sean alérgicos). Dejemos de satanizar a los pobres alimentos. Todos tienen diferentes tipos de nutrientes que el cuerpo necesita. No todas las personas somos alérgicas al gluten. No todas somos intolerantes a la lactosa. El azúcar no es el malo del cuento. Si les interesa conocer más información fidedigna en torno a la comida, las increíbles nutriólogas @raquelobaton y @ginasalame están al frente de desmitificar todo lo que la cultura de las dietas sigue enseñando y causando mucho daño.

Conoce más sobre Pame Clynes en Instagram:

@pameclynes @peacewithpain

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