El mito de la inclusión de tallas en la moda mexicana

El mito de la inclusión de tallas en la moda mexicana

El mito de la inclusión de tallas en la moda mexicana

El mito de la inclusión de tallas en la moda mexicana

El mito de la inclusión de tallas en la moda mexicana

Por Ces Heredia

¿Cuántas veces hemos visto la frase “¡Somos una marca inclusiva! “ decorando los posts de nuestras marcas mexicanas favoritas? Suena padrísmo, ¿no? Nos hace sentir como si cualquiera de nosotros pudiese entrar en cualquier boutique de nuestro diseñador mexicano favorito y llenar el probador de prendas que nos enamoraron (o con eso del distanciamiento social, armarnos un carrito virtual con todas y cada una de las prendas que querramos). Tristemente, esa no es la realidad que vivimos muchos mexicanos.

La palabra “inclusión” se ha convertido en una de esas buzzwords que arrojamos por aquí y por allá, como si fuera azúcar en el café: es un lindo sentimiento pero con poco trasfondo y rara vez puesto en práctica aquí en México. ¿Qué por qué lo digo? Porque lo vivo a diario: soy una mujer mexicana gorda (aquí no le rehuimos a la palabra “gorda”, tenemos que perderle el miedo a los adjetivos) que ama la moda pero que no puede usar diseño mexicano. La inclusión de tallas no existe en México.

El año pasado, en septiembre, vimos la portada de Elle México con tres mujeres guapísimas, de cuerpos “normales”: con rollos, celulitis, granos y todos aquellos “defectos” que la industria de la moda por tanto tiempo nos hizo pensar que son pecado. Aunque a muchos les pareció un intento fallido y poco efectivo de mostrar la diversidad de cuerpos (después de todo, las modelos eran blancas, de un perfil similar y con tallas que cualquiera encuentra en las tiendas más populares) a mí me encantó. La Ces de hace 10 años, recién inscrita en la carrera de diseño de moda jamás hubiera pensado que ver una portada así en México sería remotamente posible. Se me hizo un buen primer acercamiento al tema: nadie es perfecto y todos merecemos sentirnos válidos y dignos de aparecer en la portada de una revista de moda.

Elle México - 10.2021 » Download Spanish PDF magazines!

Por supuesto que me hubiera encantado ver algo más real, ver personas que reflejaran la verdadera diversidad de tallas que existe en México, pero mientras más vueltas en mi cabeza le daba al asunto, más dudas y “peros” surgían. Al final todas giraban en torno a lo mismo: hubiera sido casi imposible armar un editorial con personas de tallas extras — y no, no porque no existan modelos guapísimxs de tallas grandes, sino porque la oferta de “tallas extras” en México es casi inexistente. Los diseñadores mexicanos simplemente no hacen ropa para cuerpos grandes ni saben cómo hacerla. 

Como persona gorda y amante de la moda, el panorama de la moda en México no es nada prometedor. Nuestras opciones de “fácil” acceso son bastante limitadas: una sección pequeña de ropa (de calidad media) en algunas tiendas departamentales, una marca relativamente conocida de tallas extras (que me encanta, pero cuya calidad de confección no siempre es la mejor) o fast fashion (que la comunidad de moda online ha satanizado de manera excesiva, creo yo — pero ese es otro cuento). ¿Qué nos queda? ¿Vestirnos como abuelitas, con ropa poco atractiva y que nos haga sentir incomodos? ¿Llenar nuestros clósets de ropa mal hecha, de materiales baratos: de Shein, H&M o Forever21? ¿Buscar tiendas extranjeras en vez de que mi dinero se invierta aquí, en la industria de la que estoy perdidamente enamorada? Tristemente esa es la realidad de muchas personas, incluida yo.

Que más quisiera que poder llenar mi clóset con diseño mexicano. Me encantaría poder usar  ropa de las marcas de aquellos que fueron mis compañeros en la universidad (los mismos que me vieron batallar constantemente para encontrar ropa para presentaciones con clientes o eventos de la carrera) o de los mejores diseñadores de México.

Y obvio, siempre existe la opción de pedir las cosas hechas a medida. En teoría suena bien, ¿no? Una prenda única y hecha específicamente para mí. La cosa es que es muy cansado tener que pedir ser tomada en cuenta constantemente. Es molesto tener que pedir a las marcas “por favor hazme ropa especial” sabiendo que, de entrada, la gente como yo no les interesa como clientes. Es una gran área de oportunidad para el diseño mexicano y no veo la hora de que más marcas empiecen a darse cuenta de ello.

Siendo honesta, no es solo cosa de los diseñadores. El problema viene, en gran parte, de las escuelas de moda. Cuando yo estaba en la universidad tuve que rogarle a mis profesores que me dejaran hacer mis muestras una talla grande, la mía para ser más exacta, que en aquel entonces era talla 20 americana o así. Jamás me dejaron. Se justificaban diciendo que “el estándar en la industria es talla 5”. ¡Pues claro! Ese estándar no va a cambiar jamás si no nos enseñan a diseñar, patronar y modelar con cuerpos diferentes y con curvas en mente. El famoso “estándar” va a seguir siendo el mismo si no se les da a los diseñadores las herramientas completas para que puedan atender al público mexicano como es hoy en día, sin rollos “aspiracionales”.

No fue sino hasta poco antes de mi graduación que una maestra se apiadó de mi cuando, llorando al intentar seguir las instrucciones para patronar un talle básico y jurando que mi cuerpo era deforme por no entrar en ese famoso “estándar”, me enseñó una manera alternativa de plasmar mis medidas en un patrón. Estudiar moda como una persona gorda fue una experiencia complicada pero me permitió entender lo fácil que sería cambiar el status quo si dejáramos los prejuicios y la gordofobia de lado.

Por un lado, ofrecer tallas extras o tallas grandes por parte de las marcas mexicanas es validar la existencia de miles — si no es que millones — de mexicanxs que queremos poder decir con orgullo “mira, esto que traigo puesto es de X marca. ¡Es mexicana!”. La cosa es esta: lxs gordxs existimos y no vamos a dejar de existir porque las marcas que se presentan en Fashion Week México se rehusen a vestirnos. Este rollo de modificar nuestros cuerpos para caber en la ropa es bastante anticuado, es momento de modificar la ropa para que le quede a más cuerpos. En México sobra el talento y el buen diseño, ¡quiero poder presumir el diseño mexicano!

WRAY NYC Long Lounge Set - Diner Check | The Lobby

Look de Wray NYC

Por otro lado las marcas deberían aprender verle el lado de negocio a este tema (porque a fin de cuentas, la moda es negocio, ¿no?): más tallas igual a más clientes, igual a más utilidades. Prestar atención y atender este nicho de mercado, que está de por más descuidado, conformado por gente que está acostumbrada a tener que gastar muchísimo para encontrar calidad media o baja tiene más beneficios que desventajas. Punto.

La idea de que la moda es aspiracional, y por lo tanto solo son válidos ciertos tipos de cuerpo, colores y perfiles en portadas y pasarelas es obsoleta. Usar fotos de modelos de ascendencia indígena, o de mujeres talla L en portada no sirve de mucho si no hay cambios tangibles en como funcionan las escuelas de moda y la industria como tal. Vamos por buen camino, pero no debemos olvidar que, como industria, nos falta muchísimo camino por andar. Tal vez 2022 sea el año en el que empecemos a ver estos cambios.


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