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¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la mitad de la población mundial?

¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la mitad de la población mundial?

¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la mitad de la población mundial?

¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la mitad de la población mundial?

¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la mitad de la población mundial?

Por Pame Clynes

Desde la cultura, desde la historia, desde la información, las mujeres no se ven y no se recuerdan porque lo masculina constituye la mayoría de lo que nos enseñan; el género masculino es visto como el género universal. Todo es basado en las proporciones del hombre y en las necesidades del hombre, y tengo muchos ejemplos para comprobarlo. Desde el diseño de los coches, hasta la falta de incluir a participantes mujeres en los ensayos clínicos médicos. Razón principal por la que la mayoría de las medicinas no funcionan en nosotras.

La participación femenina que ha sido eliminada en el mundo es la consecuencia del posicionamiento de las mujeres como una minoría. Nos han configurado bajo una identidad de nicho y un punto de vista subjetivo, cuando somos la mitad de la población mundial.

Uno de mis libros favoritos, Invisible Women, Data Bias in a World Designed for Men, de Caroline Criado Perez, es de esos libros que tengo siempre a la mano, subrayado con lápiz y con notas en los costados. Ha sido una gran guía para poder entender la raíz del porqué los hombres (el masculino) son el género universal por default.

Para las y los que siguen creyendo que no existe la brecha de género, en este mes de la mujer, dedico mi columna para compartirles ocho datos increíbles que atribuyen al male-bias por default. ¡Los números no mienten!

1. Durante más de cien años

se supuso que un esqueleto vikingo del siglo X conocido como el “Guerrero Birka” era masculino -a pesar de poseer una pelvis femenina- porque estaba enterrado junto a un juego completo de armas y dos caballos sacrificados. Hasta el 2017 confirmaron que en efecto estos huesos pertenecían a una mujer. Yo me pregunto, ¿cómo es que las armas le ganaron a la anatomía? La respuesta es que históricamente, “guerrero”, significa hombre.

2. Una de las primeras mujeres holandesas

en ser admitida al artists’ guild se llamaba Judith Leyster. En su época fue famosa, pero después de su muerte en 1660 la borraron por completo, pues toda su obra artística se la atribuyeron a su marido. Lo mismo le pasó a la artista Canadiense Caroline Louisa Daly. Apenas en el 2017 descubrieron que su obra fue atribuida a hombres, uno en particular que ni si quiera era artista.

3. Los baños públicos de hombres y mujeres tienen el mismo espacio de piso.

La planeación se ha hecho 50/50 debido a temas de plomería. Sin embargo, los baños públicos masculinos tienen cubículos y mingitorios, lo que significa que la cantidad de personas que pueden hacer pipí a la vez es mucho mayor por pie cuadrado de superficie. Si creen que esto no es tan importante, les comparto más info interesante sobre las mujeres y el baño.

  • Las mujeres tardamos hasta 2.3 veces más que los hombres en ir al baño.
  • Las mujeres constituimos la mayoría de las personas mayores de edad y discapacitadas; dos grupos que tienden a necesitar más tiempo en el baño.
  • Hay más probabilidades de que las mujeres seamos acompañadas de los hijos pequeños.
  • No olvidemos de el 20-25% de las mujeres que podemos tener nuestro período en cualquier momento, por lo que necesitan cambiar su producto menstrual de preferencia y eso toma tiempo.
  • Las mujeres embarazadas tienen menos capacidad en la vejiga.
  • Las mujeres tenemos ocho veces más probabilidades que los hombres de sufrir infecciones urinarias, lo que nuevamente aumenta la frecuencia de ir al baño.

Con todos estos hechos, ¿creen que es justo y equitativo que los baños públicos masculinos y femeninos tengan la misma cantidad de espacio de piso?

4. El 90% de las mujeres sufrimos de PMS

(síndrome pre menstrual por sus siglas en ingles), y al parecer a nadie en la comunidad médica le interesa porque ha sido un problema poco estudiado. Hay 5 veces más estudios sobre la disfunción eréctil que sobre el síndrome premenstrual. Por lo que existen un sin fin de medicinas disponibles para tratar la disfunción eréctil, pero hay muy pocas disponibles para nosotras. El 40% de las mujeres que padecemos de síndrome premenstrual no respondemos a los tratamientos disponibles que hay hoy en día en el mercado.

Esto me recuerda a parte de mi tribu femenina que la pasamos fatal todas las etapas del ciclo, por lo que cada mes hacemos todo un coctel de dolac, con supradol, con motrín, con té de anís, más cojín caliente, CBD, valeriana y técnicas de respiración, y aún así a veces estamos incapacitadas en cama.

Las y los investigadores que sí tienen interés en estudiar esto siguen siendo rechazados para becas y fondos porque para el panel de revisión masculino insiste en que “el PMS no existe”.

5. El diseño de los coches tiene una larga historia de ignorar a las mujeres.

La próxima que quieran hacer comentarios sobre lo mal que manejamos las mujeres, entiendan esto primero.

Los coches se han diseñado usando dummies de prueba de choque basados ​​en el hombre promedio. El más utilizado mide 1,77m de alto y pesa 76kg. Significativamente más alto y más pesado que una mujer promedio. Éste también tiene proporciones de masa muscular masculina, así como la columna vertebral masculina.

Se ha estudiado que los hombres son más propensos que las mujeres a chocar, pero cuando le pasa a una mujer, ella tiene 71% más de probabilidades de sufrir lesiones. 17% más probabilidades de morir. Esto tiene que ver con el diseño del coche y para quién está diseñado: los hombres.

Otros datos importantes: las mujeres somos en promedio más chaparras, tendemos a sentarnos más adelante que los hombres. Nuestras piernas deben estar más cerca de los pedales y debemos sentarnos mucho más rectas para poder ver claramente sobre el tablero. Esta no es la posición de asiento estándar, lo que significa que las mujeres somos conductoras fuera de posición.

Las mujeres tenemos menos músculo en el cuello y en la parte superior del torso que los hombres, lo que nos hace 3 veces más vulnerables a riesgo de latigazo cervical. Los asientos modernos son demasiado firmes para proteger a las mujeres contra lesiones por latigazo cervical.

6.  Las mujeres constituyen el 20% de la fuerza aérea en Estados Unidos

y sin embargo el equipo militar está diseñado en torno al cuerpo masculino. Resulta que existe un chaleco súper cool para pilotos que se llama sistema de conocimiento de situación táctil (TSAS). Está equipado con 32 sensores que vibran cuando el piloto necesita corregir su posición. Esto les ayuda también a no perder su orientación. ¿Dónde está la brecha aquí? Bueno, olvidé decirles que la vibración se detecta mejor en torsos huesudos y con pelo. Dado que las mujeres tienen senos y no suelen tener pelo en pecho este chaleco no funciona para ellas.

Otro ejemplo. Los primeros uniformes militares diseñados para mujeres, que tomaron en cuenta las caderas y los senos de las mujeres, se fabricaron 35 cinco años después de que las mujeres fueran admitidas por primera vez en las academias militares de USA. Pero a pesar de que la existencia de cuerpos femeninos finalmente ha sido reconocida por el ejército norteamericano, queda todavía una gran brecha. El ejército normalmente compra diferentes estilos de botas, para clima cálido y frío, para la guerra, para montañas y desierto, y para la lluvia. El problema es que se olvidaron de comprar botas de mujer. Botas que se adapten a los pies más estrechos y los arcos más altos que normalmente tenemos las mujeres. Esto claramente conduce a lesiones y a incapacidad de hacer propiamente su trabajo.

7. La ONU indica que 1 de cada 3 mujeres carece de acceso a baños seguros. Las niñas y las mujeres dedican colectivamente 97 mil millones de horas al año para encontrar un lugar seguro donde ir al baño.

En India, el 60% de la población no tiene acceso a un baño y el 90% de las aguas superficiales está contaminada. El problema es peor para las mujeres, porque los hombres pueden ir en cualquier lado. Las mujeres se levantan antes del amanecer para ir al baño y luego se aguantan todo el día hasta la noche para salir otra vez en busca de un lugar “privado” para ir al baño.

En Mumbai, más de la mitad de los 5 millones de mujeres de Mumbai no tienen un baño privado y no hay baños públicos gratuitos para mujeres. Mientras tanto, hay miles de mingitorios gratuitos para hombres.

En 2014, se reveló que la ciudad tenía 3536 baños públicos que las mujeres tienen que compartir con los hombres. Esto hace que las mujeres se esperen todo el día para ir al baño. Prefieren correr el riesgo de desarrollar estreñimiento crónico que compartir baños con hombres.

La falta de saneamiento adecuado claramente aumenta los índices de violencia, acosos, abusos sexuales y violación. El nivel de violencia varía desde el voyeurismo, incluida la masturbación, hasta la violación y en casos extremos, el asesinato.

8. La mayoría de las medicinas no funcionan en mujeres,

porque las mujeres han sido excluidas de los ensayos clínicos de las farmacéuticas. La medicina lleva mucho tiempo representando a la humanidad con el cuerpo masculino. Los vemos desde en los libros de texto hasta en la investigación. Al día de hoy hay investigadores que siguen insistiendo en que las diferencias biológicas entre hombre y mujer no importan.

Se piensa que el cuerpo de la mujer es muy variable, muy complejo y además el incluir ambos géneros es un desperdicio de recursos. Esto pasa desde nivel animal. Por ejemplo: las mujeres somos 70% mas propensas que los hombres en padecer de depresión, y aún así los estudios con animales se hacen cinco veces más en machos que en hembras.

Aún en los ensayos donde hay mujeres o hembras participantes, no hay garantía que la data se analice por diferencias de género. En el 2015, el ‘viagra femenino’, creado por la farmacéutica Sprout, descubrió que la pastilla podía tener efectos negativos combinada con alcohol. Es sabido mundialmente que la absorción de alcohol es muy diferente en hombres y mujeres, y aún así cuando decidieron hacer su ensayo reclutaron a 23 hombres y solamente a dos mujeres. Al final no desglosaron la información por género.

Bonus: a nivel mundial, las mujeres realizan 3 veces la cantidad de trabajo de cuidados no remunerado que realizan los hombres. No existe tal cosa como una mujer que no trabaja. Sólo hay la mujer a la que no se le paga por su trabajo. Aunque poco a poco logremos ver cambios, nos queda un camino largo por recorrer. ¡La lucha sigue! Arriba el feminismo.

Si quieren saber más de estos datos, en mi cuenta @peacewithpain estoy subiendo dosis de stories todos los días.

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