Moda y festivales: Entre la música y el estilo personal

Moda y festivales: Entre la música y el estilo personal

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Moda y festivales: Entre la música y el estilo personal

Moda y festivales: Entre la música y el estilo personal

Por Fernanda Rodríguez

Al fin, después de dos años de ausencia, los conciertos están de vuelta y la temporada de festivales de música ha sido oficialmente inaugurada. Tras una pandemia, su regreso promete ser el escape que todos estamos ansiosos por vivir. Pero además de la música en vivo, las multitudes bailando y los litros de cerveza, los festivales significan también un escaparate de moda al aire libre que en los últimos años se ha consolidado bajo el término de Festival Fashion. A través del tiempo, la ropa en los festivales ha demostrado poder ser un símbolo de expresión y originalidad – aunque en otras ocasiones solo haya resultado en clichés y estrategias de venta. Parece que la simbiosis que converge entre la música y la moda dentro de estos espacios presenta tantas oportunidades como contradicciones.

La moda y la música son dos mundos que se encuentran seguido, y la relación entre la ropa y los festivales tiene más de 50 años de historia. Desde el inicio de los segundos, por ahí de los años 60, estos han sido un espacio dedicado al escapismo, en donde la expresión personal y el encuentro con una comunidad con la cual compartir una experiencia recreativa, son valores latentes. La música siempre ha sido usada como medio para la manifestación individual de quién eres, al igual que la ropa. Ambas son formas de arte emocionales, recursos que los individuos podemos disfrutar y a la vez herramientas que podemos aprovechar. 

 

“Los festivales de música llevan décadas siendo epicentros

de tendencias que han abierto camino a ideas,

comportamientos y estilos en las calles, y la

moda siempre ha sido parte importante del proceso.”

 

 

Festival Woodstock 1969

Woodstock, 1969.

Es por esto que, a pesar de lo lógico que sería que la ropa habitual para estos eventos fuera tan solo algo cómodo y resistente al agua – a veces al lodo –, para muchos no es así de simple. En lugar, en los festivales han surgido una serie de demostraciones vestimentarias – personales y colectivas – que han influenciado enormemente a la cultura de la moda y que han marcado eras de la sociedad en la que vivimos. Podemos hablar de las piezas intervenidas con tie-dye y de los bras de crochet – que se remontan a la época de Woodstock – o de la mezclilla con parches como símbolo de rebelión en los festivales de rock, o de las T-shirts con logos de los grupos de metal, y así le podemos seguir hasta que lleguemos a las coronas flores y al glitter en el cabello. Los festivales de música llevan décadas siendo epicentros de tendencias que han abierto camino a ideas, comportamientos y estilos en las calles, y la moda siempre ha sido parte importante del proceso.

Por otro lado, así como los festivales han marcado los tiempos, también los tiempos han marcado a los festivales. En la época actual, una industria de excesiva producción de ropa ha absorbido mucha de la autenticidad y subversión que la moda de los festivales significaba en otros tiempos. Hoy todas las marcas de fast fashion tienen una sección de “Moda de festival” con looks prefabricados de shorts en denim y chalecos con flecos. Marcas de gamas más altas se involucran todavía más, con activaciones especiales como las de Clavin Klein en Coachella o como las colaboraciones de Levi’s con [cualquier festival de música del mundo, literal, cualquiera]. 

Hailey Baldwin, Emily Ratajkowski o Hiba Abouk. Así ha sido la fiesta Levi's en Coachella que no ha querido perderse nadie

Hailey Bieber en activación de Levi’s para Coachella, 2019.

En los festivales de los años 70, la ropa era vista como una declaración de la identidad personal, no como una estrategia comercial. Aquellas prendas intervenidas de las que hablábamos antes, justo estaban fundadas en discursos anticomerciales y anticapitalistas. La transformación de una estética que comenzó cimentada en el rechazo de lo mismo en lo que se ha convertido actualmente es algo curioso. ¿Irónico? Sí. ¿Coherente? Tal vez no. Pero sin duda es parte de la época en la que estamos viviendo, marcada también por la tecnología y la cultura de las apariencias. En el mundo de las redes sociales, hoy hay muchas personas para las que los festivales de música significan más selfies y posts de Instagram que ideologías de expresión y experiencias musicales. 

Pero eso también es un reflejo cultural y social de la juventud de nuestra era y sus dinámicas colectivas y hasta políticas. Quizás uno con el que no estamos de acuerdo, pero en el que podemos participar, y hasta cambiar, si así lo deseamos. Así, entre las oportunidades y las contradicciones, para mí lo más interesante de esta dinámica es lo increíblemente divertida que es de observar y más aún, de participar. Al final, como conclusión a este texto solo puedo decir… qué ganas me dieron de ir a un festival de música este verano.

Bibliografía

Divita, L. (2016, June 30). 3 Days of Peace & Music & Fashion : A History of Festival Dress from Woodstock to Coachella. International Journal of Costume and Fashion. The Korea Society of Costume. https://doi.org/10.7233/ijcf.2016.16.1.071

Instagram: ferrodriguezcal

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