Ni por el vestido de Marilyn ni por nadie

Ni por el vestido de Marilyn ni por nadie

Ni por el vestido de Marilyn ni por nadie

Ni por el vestido de Marilyn ni por nadie

Ni por el vestido de Marilyn ni por nadie

El pasado lunes 2 de mayo tuvo lugar el famosísimo Met Gala. Una vez más los invitados de Anna Wintour tomaron la carpeta roja para modelar lo que sería el tema “Gilded Glamour”, mismo que no se demostró por la mayor parte de los invitados, pero ese es otro tema. Sabemos que un Met Gala no es lo mismo si no hay algún drama, o tema en específico, que se toque por los días consecutivos; y en este caso, el spotlight se lo robó Kim Kardashian (groundbreaking, lo sé). Kim, quien usualmente suele sí hacer referencia al tema del evento y sorprende con lo que trae puesto, llegó acompañada de su nueva pareja Pete Davidson, vistiendo lo que sería una prenda icónica. Era el mismo vestido que usó Marilyn Monroe en 1962, creado por Jean-Louis, para cantarle las mañanitas al ex presidente americano John F. Kennedy y que causó caos por la forma tan sensual de hacerlo. En ese entonces el uso de vestidos see through no era para nada bienvenido y podría incluso considerarse el primero de su tipo; y se dice que éste era tan angosto que se lo tuvieron que coser ya puesto. Pero después de lo que el vestido vivió con Marilyn, éste pasó a ser conocido como el más caro que se subastó en la historia, con lo cual llegaría a las manos del museo Ripley ‘s Believe It Or Not por 4.8 millones de dólares. 

Después de haberles dado una breve explicación de la importancia del vestido, quiero llegar al tema de éste artículo: el proceso para que Kim “cupiera” en él mismo. 

Llevamos ya rato hablando en la industria de la moda sobre la inclusividad de tallas, la forma de evolucionar nuestros pensamientos sobre nuestro cuerpo, etc.; Pero este pasado lunes 2 de mayo, ese avance que teníamos, pareció retroceder unos pasos. Kim, en una entrevista sobre la alfombra roja, anuncia que tuvo que perder alrededor de 7 kilos en 3 semanas para poder caber en el icónico vestido. El mismo que tiene ya 60 años no puede ser alterado para nadie, ni por nada, debido a que es una pieza histórica y debe ser conservado tal y como está. Pero en lugar de que algún otro diseñador hiciera una pieza similar inspirada en ella, o que simplemente no lo usara, Kim tomó la decisión de alterar su cuerpo de una forma extrema. 

 

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Quién sabe qué era lo que pasaba por su cabeza, tal vez tenía un tremendo deseo de ser Marilyn, de que una vez usando algo que ella portó, Kim habría alcanzado el éxito. Al final del día, lo que cada quien haga con su cuerpo es verdaderamente decisión de elles; pero, cuando se trata de una figura tan pública como lo es Kim Kardashian, esas acciones están en todos lados con el peligro de ser replicadas por personas en un estado vulnerable. Habrá quienes digan: “Y qué tiene que Kim haya perdido peso para caber en el vestido más icónico de Estados Unidos.” y entiendo que ese podría ser un pensamiento común entre la audiencia, pero la realidad está en que no hay cuerpo más valioso que un vestido. No hay forma en este universo que una prenda sin vida, por más famosa que sea, valga más que la salud de la persona vistiéndola. Si ese vestido fuera una prenda de Shein o de Zara, nadie diría lo contrario, todes estaríamos de acuerdo que es una locura modificar tu cuerpo para caber en ropa de fast fashion. Pero como se trata del MET y del vestido icónico de Monroe, las opiniones cambian. 

Met Gala: Kim Kardashian adelgazó 7 kilos para meterse en el vestido que  llevó Marilyn Monroe el día que cantó 'Cumpleaños Feliz' a Kennedy | Vanity  Fair

Aquí el problema no está en las opiniones externas a lo que pasó, incluyendo la mía, si no en la ola de impacto que esto causó, y causará, para las personas que siguen y adoran a Kim. Que existe la posibilidad de pensar que nuestros cuerpos deben ser modificados para ajustarse a una prenda. Pensándolo bien, es algo casi poético, o metafórico, cómo la gente que dictó que el vestido no se puede alterar “forzando” a Kim a bajar de peso, representa la sociedad patriarcal que nos obliga a todes a hacer lo mismo, pero con prendas accesibles, claro está. En esos momentos en que sintamos que las prendas nos dictan bajar de peso, dejemoslas. No dejemos que este evento nos retroceda unos pasos en el avance hacia la aceptación de nuestros cuerpos. La Met Gala es solo un evento más, no uno por el que valga la pena morir de hambre y alterar toda nuestra salud para ser viste como le mejor vestide. El glamour y la elegancia, no están en lo delgado que esté nuestro cuerpo, es algo mucho más grande que eso y creo que hay artistas que nos lo demuestran día tras día al ser su ser más honesto y amado. Busquemos a esas personas que nos inspiran salud y amor, no a aquellas que nos dan aspiraciones dañinas.

Instagram: @alinatijerina

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