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La moda de lxs adolescentes de hoy vs. lxs de los 2010s: ¿Por qué ha cambiado tanto?

La moda de lxs adolescentes de hoy vs. lxs de los 2010s: ¿Por qué ha cambiado tanto?

La moda de lxs adolescentes de hoy vs. lxs de los 2010s: ¿Por qué ha cambiado tanto?

La moda de lxs adolescentes de hoy vs. lxs de los 2010s: ¿Por qué ha cambiado tanto?

La moda de lxs adolescentes de hoy vs. lxs de los 2010s: ¿Por qué ha cambiado tanto?

Por Fernanda RodríguezTodos hemos visto los memes de « cómo nos veíamos nosotrxs a los 14 años vs. como se ven lxs de 14 años hoy » o hemos leído algún tweet o nota comparando cómo se vistió la estrella adolescente del momento en la última alfombra roja con cómo se vestían Ashley Tisdale o Miley Cyrus a principios de los 2010s. La comparación causa gracia precisamente porque las diferencias son más que evidentes. A simple vista parecería que lxs adolescentes de hoy tienen un gusto por la moda más « aesthetic » — como dicen por ahí. Pero también hay quien piensa que este estilo es « inapropiado » o « muy adulto » para tener a los 13-19 años. Si vemos con atención lo que se esconde detrás de esta tendencia social, podríamos tener una conversación importante sobre la representación adolescente en los medios y los cambios que esto representa en la industria de la moda. 

La distinción entre estas dos eras es normalmente tratada irónicamente — como en los ejemplos de los memes — o en comentarios triviales y hasta clichés, como el de tu amigo millenial diciendo que « estos jóvenes de ahora vienen muy vivos ». Al menos yo, no me había cuestionado seriamente el fluctuante rol de la moda en los adolescentes y su personificación en la industria del entretenimiento hasta que me topé con una pequeña discusión en Twitter entre la historiadora de moda Shelby Ivey Christie y la stylist Mel Reneé. Analizando una foto de las hijas de los raperos Diddy y The Game, las dos comentadoras intercambiaron opiniones que me dejaron pensando y que — dada lo relevante que me pareció la reflexión — decidí que inaugurara mi columna de este año en Noise. 

Es verdad que los adolescentes son probablemente los que tienen la relación más estrecha con la ropa en muchos sentidos. Es en ese rango de edad en donde ocurren muchas de las revelaciones fuertes sobre autodescubrimiento personal, identificación y asociación al grupo social que tenemos los humanos. Todas situaciones en donde la ropa juega un trabajo de primera línea. El adolescente ocupa prácticamente todo su tiempo en encontrarse a si mismo y es el momento de la vida en el que más experimentamos con estilos de todo tipo, incluida la imagen. Muchas de las tendencias de ropa que han marcado más a la historia de la moda han sido implementadas — sino creadas — por adolescentes. Pensemos en las e-girls, los emos o hasta los hippies; que si bien son estilos que han influenciado incluso a los « adultos » de más de 25 años, sin duda comenzaron con los más jóvenes. 

Esta particularidad se da probablemente gracias al atrevimiento a la experimentación que se percibe en esta etapa. Sin embargo, ser adolescente también puede ser difícil en otros aspectos. Es durante estos años que muchos pasamos nuestros días más incómodos — social y personalmente — y la ropa es un vehículo que también lo expresa. El extraño sentimiento de pasar de ser un niño a ser un adulto implica momentos raros de personalidad, así como de estilo. Lo que es peor para los iconos pop que se exponen a la luz pública desde tan chicos pues los medios perciben y juzgan cada movimiento. Pero lejos de la incitación al odio, si me parece interesante observar los contribuyentes sociales que podrían influenciar opiniones como las que tacharon el estilo de Millie Bobby Brown como « excesivamente mayor » desde que la actriz tenía solo 13 años o las decisiones de producción que incitan a las estrellas a vestirse de cierta manera. Por ejemplo el caso de Ariel Winter, de Modern Family, quien ha expresado su descontento al haber sido sexualizada desde muy temprana edad al ser « vestida en las mini faldas más pequeñas y los escotes más pronunciados », provocando que, en sus palabras, « luciera de 24 años cuando tenía tan solo 12 ».

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 Y es que cuando se trata de estilo, no podemos perder de vista que este modo de comunicación es fuertemente influenciado por presiones sociales e ideas pre-impuestas por marcas, revistas, celebridades y demás actores culturales. Si consideramos además, que hoy vivimos en un mundo continuamente expuesto a la información y a los medios, cada vez a más temprana edad, el porqué del cambio ya no parece tan misterioso. Los adolescentes de hoy son bombardeados con tendencias, no solo aquellas dirigidas a su rango de edad sino todas, de adultos, de niños, de payasos si quieren. Por lo que su influencia e inspiración viene llena de aspiraciones diversas, algunas correspondientes a lo que tradicionalmente se señalaba para su edad, pero algunas no, por lo que el shock que esto causa en generaciones que vivieron épocas distintas, podría ser comprensible.

Eso por el lado de la recepción de información. Por el lado de la producción mercantil, la industria de la moda lleva ya varias décadas produciendo productos específicos dirigidos a  los adolescentes, pero esto no siempre fue así. Parece que a veces se nos olvida que por siglos, el mercado del adolescente y el adulto joven ni siquiera existía. Las marcas diseñaban para los miembros élite de la sociedad y estos normalmente, eran adultos. Fue precisamente hasta los años 60, junto con la explosion de las subculturas juveniles, que la industria se dio cuenta del poder expresivo de la ropa en los adolescentes y decidió dejar de ignorarlo, creando así un nuevo mercado que desde entonces no ha dejado de crecer y que se ha adaptado al prêt-à-porter, al fast fashion, al ultra fast fashion, al slow fashion y a lo que se te ocurra. 

Además que si nos ponemos a discutir términos como « muy adulto » para describir lo que los adolescentes del — ahora 2023 — utilizan, nos vamos a encontrar con bastante tela de donde cortar. La subjetividad de un término como tal es inminente y depende de innumerables factores socioculturales, geográficos y hasta económicos. Ver fotos de nuestras mamás adolescentes en los 80, con el crepé y el spray a todo lo que da, también podría parecernos hacerlas ver mayores. ¿Esto significa que se vestían inapropiadas? o ¿simplemente la sociedad cambia y estas impresiones son más bien una serie de juicios inestables, repetitivos y hasta periódicos?

El hecho es que lo que el adolescente porta en su vestimenta y busca reflejar en su estilo, juega un rol importantísimo en la exploración de su identidad. Si bien la impresión colectiva de la moda en cada generación siempre será particular, que podamos discutirla abiertamente y analizarla cuidadosa e imparcialmente, nos permite reflexionar sobre los cambios morales y conductivos que la contextualizan. Corroborando con esto, el eco que la moda genera en la sociedad. 

Instagram: @ferrodriguezcal

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